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Señalizan calles de San José, la ciudad donde se pierden los carteros

Última actualización: Viernes, 28 de septiembre de 2012
Una de las primeras calles con nombre en San José

El novedoso sistema todavía es un problema para quienes se guían por edificios históricos.

Hasta ahora, si usted necesitaba indicaciones para llegar a la Academia de Policía en San José de Costa Rica, probablemente le dijeran que queda "frente al colegio Castro Madriz". El problema sobrevenía cuando preguntaba por la dirección del instituto: de acuerdo al sistema de direcciones local, el Castro Madriz queda "frente a la Academia de Policía".

Olvídese de números, avenidas, o cruces de referencia. En la capital costarricense las calles no llevan carteles, lo que provoca dolores de cabeza a los turistas y enorme confusión los repartidores de correo.

De acuerdo a las autoridades, también genera pérdidas económicas considerables.

Los residentes están más que habituados a encontrar "la casa anaranjada ubicada 500 metros al sur del antiguo higuerón", o el gimnasio Las Osas, "200 al oeste del Gran Parqueo". Toda su vida han utilizado como referencia "la rampa de visitas del Hospital Calderón Guardia", para caminar 100 metros al sur y toparse con la tienda Merceditas.

Los conductores de taxis se orientan con el McDonald's, la "Casa de Matute Gómez", el mercado mayorista o la residencia de Óscar Arias. Pocos conocen los números de las avenidas o los nombres de las calles.

Pero para el alcalde Johnny Araya, el sistema es arcaico. En su opinión, es "folclórico pero atrasado. No corresponde, en pleno siglo XXI, a una ciudad moderna", de alrededor de un millón y medio de habitantes.

Por eso desde el jueves un batallón de empleados municipales se encarga de poner carteles en las esquinas. Se instalarán un total de 16.000 placas en la zona céntrica de la ciudad, en un proceso de seis meses que eventualmente abarcará toda el área metropolitana.

Tradicional pero costoso

Una carta que debió devolverse al remitente

"Del río Telire, 500 metros al norte. Casa de cemento anaranjada, lado D", se lee en este sobre.

La antigua usanza es todavía la norma en países como Afganistán, pero Costa Rica ha resuelto adoptar una nomenclatura más moderna.

La instalación de carteles y signos se planteó hace siete años. Pero recién ahora, con el desembolso de unos US$2 millones por parte de un par de bancos comerciales, puede implementarse.

El costo para la economía del sistema antiguo era mucho mayor. La oficina nacional de correos estima que se pierden unos US$720 millones anuales en concepto de negocios no concretados. Cerca de un cuarto de los sobres y paquetes se devuelven al remitente.

Pronto los residentes ya no tendrán que citar a las cadenas de comida rápida o las gasolineras para orientarse. Las calles empezarán a conocerse por el nombre de intelectuales y políticos ilustres, o personalidades famososas de la historia costarricense.

"Mi casa queda 200 metros al norte de Pizza Hut, y luego 400 al oeste, pero dentro de algunos meses podré dar un número y el nombre de una calle", asegura el alcalde Araya. Según dijo a BBC Mundo, el cambio "permitirá mejorar la competitividad de San José desde el punto de vista turístico".

Resistencia

Instalando carteles

Muchos ven con nostalgia cómo se deja a un lado el antiguo sistema de orientación.

La reacción de muchos ciudadanos ante el cambio es de nostalgia "frente a las necesidades que el crecimiento de la ciudad va imponiendo", explica Gilberto Lópes.

"En el antiguo núcleo central y los alrededores, donde la gente podía orientarse a partir de sitios que conocía bien -que eran particularmente relevante para su vida-, ahora tendremos que referirnos a un nombre o a un número. Es un cambio inevitable, en una ciudad que se extiende rápidamente y sube por los cerros que la rodean", agrega.

Algunos reciben los carteles con franca resistencia: "No creo que vaya a funcionar. Si un turista me dice que lo lleve a un hotel en tal o cual calle, le voy a decir que me está hablando en chino. Yo necesito un punto de referencia", dice el taxista Manuel Pérez.

El alcalde, sin embargo, confía que con el tiempo los residentes se adaptarán al nuevo sistema. "En general hemos recibido mucho respaldo. Pero debe operarse un cambio cultural. Va a pasar tiempo hasta que la gente se acostumbre", dijo a BBC Mundo.

Contexto

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