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Abbas y Netanyahu: ¿diálogo de sordos?

Última actualización: Viernes, 28 de septiembre de 2012
Discursos en la ONU

Hubo interés en los discursos de los dos líderes para detectar cualquier signo de progreso.

Es quizás una de las paradojas de los últimos 18 meses en el Medio Oriente: mientras la gente protestó y los gobernantes de facto fueron derrocados en plena efervescencia de la Primavera Árabe, el conflicto más duradero de la región -entre israelíes y palestinos- ha desaparecido en gran medida de los titulares.

Lo que solía ser llamado "el proceso de paz" se ha convertido en algo moribundo -una etiqueta inútil en tanto que no hay un proceso de paz que describir.

Los palestinos, distribuidos entre Cisjordania y la Franja de Gaza, han sido en gran medida espectadores, en tanto que el tumulto de los levantamientos en el mundo árabe, desde Túnez a Egipto y ahora en Siria, ha ocurrido alrededor de ellos.

En ese contexto, los discursos en la Asamblea General de la ONU de los dos protagonistas de este drama, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fueron observados de cerca con el fin de detectar cualquier signo de progreso potencial.

¿Podría haber algún tipo de apertura una vez que la elección presidencial de EE.UU. quede fuera del camino? ¿Tiene algún sentido que el presidente de EE.UU. siga invirtiendo capital político en las debilitadas posibilidades de una paz palestino-israelí?

"Un pueblo enojado"

Abbas subió al podio de primero. Estaba muy consciente de las presiones que ha acumulado entre su propio pueblo.

Expuso un catálogo conocido de acusaciones: los "crímenes de guerra" de la ocupación, la construcción de asentamientos israelíes, la mala fe por parte de los líderes israelíes que hablan de paz pero en realidad no quieren la solución de dos estados.

Todo ha resultado, dijo Abbas, en "una política de despojo y la limpieza étnica".

El líder palestino dijo que estaba hablando "en nombre de un pueblo enojado". Hizo hincapié en que algo tenía que cambiar. El camino por delante no podría ser una repetición de los ejercicios anteriores de negociaciones infructuosas.

Discursos en la ONU

Abbas habló de la determinación de los palestinos “de continuar la resistencia pacífica popular.

Abbas abrazó la solución de dos estados, señalando que "en última instancia, los dos pueblos deben vivir y convivir cada uno en su respectivo estado en Tierra Santa".

El progreso hacia la paz, señaló, sólo puede venir a través de la negociación y aseguró que "todavía había una oportunidad -tal vez la última- de salvar la solución de dos estados y de salvar la paz".

Al mismo tiempo, dijo que los palestinos instarían a la Asamblea General de la ONU a adoptar una resolución que le otorgue a la Autoridad Palestina el estatus de observador no miembro -aunque no mencionó la palabra "observador".

Esto último claramente no es muy aceptable para Israel o incluso para EE.UU., aunque es casi seguro que sería aprobado por una gran mayoría de la asamblea. Por el bien de la diplomacia, esto podría ser pospuesto hasta que la elección presidencial de EE.UU. quede fuera del camino.

Hubo, no obstante, un indicio de problemas a futuro. Abbas habló de la determinación de los palestinos "de continuar la resistencia pacífica popular" y antes comentó que 77% de los palestinos eran menores de 35 años de edad.

Las aspiraciones latentes de los jóvenes han conformado un elemento importante en las convulsiones que han afectado a la región durante los últimos meses.

Algunos analistas temen que un levantamiento palestino podría venir y que la resistencia pacífica junto con una fuerza armada, podría fácilmente convertirse en una nueva intifada o levantamiento.

Trazar una línea

Netanyahu tenía otra cosa en su cabeza.

Él realmente habló del pasado de Abbas, prefiriendo ofrecer una lección de historia básica, al hacer valer las antiguas raíces del pueblo judío en la región. "El estado judío", afirmó, "vivirá por siempre".

Netanyahu es un hombre que se siente en casa dentro de la política estadounidense y su mensaje fue más en sintonía con ese público. Fue un mensaje de simplificaciones grandes -"la gran batalla entre lo moderno y lo medieval", en otras palabras, entre la modernidad y las fuerzas del Islam radical.

Esta fue la señal para que Netanyahu se moviera hacia su foco principal - amenaza potencial de un Irán con armas nucleares. La "Se está haciendo muy tarde", dijo. Un Irán con armas atómicas no podría ser disuadido.

Como una presentación de teatro el premier israelí blandió un diagrama de una bomba caricaturezca con líneas que mostraban los diferentes niveles de enriquecimiento de uranio iraní. Sacó un marcador y trazó una línea roja.

asentamientos judíos

Los asentamientos judíos en Cisjordania siguen siendo la principal traba de las ya inexistentes negociaciones entre palestinos e israelíes.

Una línea roja, insistió, fue vital para mostrar a Teherán que el mundo iba en serio.

Explicó que la línea tenía que ser trazada en el punto en que Irán había completado "el nivel medio de enriquecimiento".

Podría llegar a ese punto, explicó, para mediados del año entrante. Más allá de ese momento, decía Netanyahu será cuestión de semanas o meses antes de que haya suficiente material nuclear como para fabricar una bomba.

El premier israelí no estaba interesado en informes de inteligencia para alertar al mundo sobre el programa iraní para fabricar la bomba.

El proceso de enriquecimiento, insistie, debe ser el único foco central del problema debido ya que es imposible detectar algún otro proceso con exactitud. En todo caso, aseveró que las instalaciones donde se enriquece uranio es el único hecho concreto, creíble y comprobable y por lo tanto verlo como objetivo.

El presidente de Estados Unidos Barack Obama ya ha rechazado trazar una línea roja de manera pública. Y si lo hiciera, no necesariamente sería de la misma forma que Netanyahu.

Sin embargo, para aquellos alarmados ante la posibilidad de un ataque israelí a Irán hubo algo de respiro tras el discurso de Netanyahu.

Cree que todavía hay tiempo para detener a Irán a través de sanciones y presiones diplomáticas y que trazar líneas rojas lo que busca es presionar a Teherán, no para apretar el gatillo de la guerra.

Incluso en dos ocasiones hizo referencias positivas a comentarios y acciones de Obama frente al tema nuclear iraní.

Más allá de los roces con Obama, el discurso de Netanyahu pareció estar dejando atrás la creciente tensión entre los dos gobiernos. Las obvias simpatías del premier israelí hacia el candidato republicano Mitt Romney mostradas en las últimas semanas parecen ahora haber sido más un globo de ensayo para medir la temperatura política en EE.UU.

Ahora parece estar reacomodando su discurso ante la posibilidad de que Obama gane la reelección.

Contexto

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