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El Islam y la autocensura

Última actualización: Sábado, 22 de septiembre de 2012
Protesta contra la película "La inocencia de los musulmanes"

La aparición en Youtube de una película antiislámica producida en Estados Unidos desencadenó una serie de protestas violentas en diferentes países de Medio Oriente, África y Asia en las que murieron más de 28 personas.

Más recientemente, una revista satírica francesa publicó caricaturas obscenas del profeta Mahoma que hizo que ese país europeo reforzase su seguridad en el extranjero ante una posible reacción en el mundo musulmán.

Ambos casos han dado lugar a un debate sobre dónde está el equilibrio entre la libertad de expresión y las libertades religiosas.

¿Deberían imponerse la autocensura y las regulaciones para no herir las sensibilidades de las diferentes religiones?

Cinco analistas dan su visión a BBC Mundo:

"La libertad de expresión es sagrada"

Un cartel en el que se le "decapite a los que insultan al Islam"

Ed Husain es experto en estudios de Medio Oriente en el Consejo de Relaciones Exteriores de EE.UU. y autor de El Islamista:


Soy musulmán y occidental y no veo contradicciones entre ambas características.

Hemos llegado a este momento de la historia en el que se ha puesto fin al control de la Iglesia Católica sobre lo que se podía y no se podía hacer, sobre lo que se podía escribir públicamente o no. A los llamados herejes que defendían las libertades religiosas, de pensamiento y expresión, los quemaban en la hoguera.

Para mí, esas libertades son sagradas.

La valentía de los cristianos protestantes llevó a la creación de sociedades plurales y seculares en Occidente que nos han permitido a muchos musulmanes y judíos asentarnos en esos países y practicar nuestra religión libremente. La brutalidad de las persecuciones, las cacerías de brujas y la quema de herejes ya son historia.

Mis hermanos musulmanes deben entender este contexto. No podemos pisotear las múltiples libertades que nos han permitido prosperar como musulmanes. Sí, duele cuando insultan a nuestro profeta. Desde Shakespeare a Thomas Paine, la literatura occidental está plagada de referencias a los musulmanes como moros, turcos y seguidores de Mahoma.

De la misma manera, los escritos clásicos árabes y persas están llenos de antisemitismo y de negaciones de la divinidad de Cristo como el hijo de Dios.

De cualquier forma, es increíble que en Occidente los fieles de todas las creencias nos hayamos logrado acomodar con los que no tienen ninguna.

No se puede dar marcha atrás con este derecho. La autocensura revertiría los logros de nuestros antepasados.

Así como los musulmanes son libres en Occidente, los cristianos y los creyentes de otras religiones deben ser libres en Oriente.


Hay que tener en cuenta las "realidades de la tecnología"

Bandera estadounidense ardiendo

Jane Kinninmont es investigadora del centro académico Chatham House de Londres:

Las protestas en el mundo musulmán sólo son en parte por la película La inocencia de los musulmanes. También han puesto de relieve que millones de personas están dispuestas a culpar a los gobiernos occidentales por una hipotética agenda antiislámica. Poco importa si en realidad había vínculos entre los gobiernos y el video mediocre que circulaba en Youtube.

Los diplomáticos y gobiernos occidentales deben tener en cuenta el potencial de ofender a los otros pero no pueden ser señalados como responsables de controlar internet frente a posibles materiales ofensivos independientemente de que toquen las sensibilidades religiosas, racismo u otros temas controvertidos.

No se trata sólo de libertad de expresión, sino también de las realidades de la tecnología. Incluso en los países autoritarios, cada vez es más difícil implementar la censura.

Y aunque la autocensura ya se lleva a cabo -escritores, artistas y comediantes occidentales son generalmente más cuidadosos con lo que dicen sobre el Islam que sobre el Cristianismo- esto no excluye la posibilidad de que por la visión de una minoría se forme un escándalo.

No obstante, los gobiernos occidentales deben preguntarse por qué tanta gente está lista para creer en presuntas conspiraciones contra el Islam, especialmente después de diez años de "guerra contra el terrorismo" y por qué tanta gente quiere atacar las embajadas de EE.UU.

Insultar al profeta es "comparable a negar el Holocausto"

Musulmanes en una mezquita

Malise Ruthven es autora del libro Islam en el Mundo y Fundamentalismo, una brevísima introducción:

Incluso dejando de lado el oportunismo político de militantes como los que mataron al embajador de EE.UU. en Libia, los salafistas en El Cairo, los activistas de Hezbollah en Líbano y los seguidores del Talibán en Kabul que están usando la película para crear una movilización contra los gobiernos percibidos como proocidentales o proestadounidenses, el hecho es que se obtienen grandes beneficios populistas en la defensa de la imagen anicónica (que no se puede representar) del profeta Mahoma. Una imagen que está programada en la conciencia colectiva musulmana desde hace más de 14 siglos.

Sin embargo, hay una diferencia crucial entre destrozar su imagen públicamente -como sucedió con las caricaturas del profeta Mahoma que fueron publicadas en Dinamarca en 2005 y con el reciente video de Youtube- y la deconstrucción intelectual de su imagen con los conocimientos que tenemos actualmente.

El historiador Tom Holland cuestionó en un libro y en un programa de televisión la historicidad del profeta. Su teoría provocó protestas de algunos estudiosos del Islam, pero no disturbios desde Bengasi a Kabul.

La diferencia entre ambas respuestas sugiere que se ha de hacer una aproximación dual a las cuestiones de libertad de expresión que conllevan este tipo de furor épico.

"Insultar" al profeta debe ser clasificado como un "discurso de odio" comparable al racismo o a la negación del Holocausto, que están prohibidos en muchos países europeos, porque la imagen sagrada del profeta es un elemento constitutivo de la identidad común musulmana.

"Tenemos que trabajar en reducir los prejuicios religiosos"

Protesta en Londres

Elmar Brok, miembro del Parlamento Europeo y presidente del Comité de Asuntos Exteriores:

Francamente, la película que insulta al profeta Mahoma es condenable y repulsiva.

Creo que la "libertad de opinión" acaba en el punto donde la gente trata de crear odio entre naciones y religiones amparándose en este principio.

Pero, al mismo tiempo, no puedo aceptar la violencia que hemos presenciado. La violencia y el derramamiento de sangre nunca son aceptables.

Por otra parte, todos sabemos que hoy en día no es posible impedir que estos materiales sean publicados en internet.

Tenemos que trabajar en reducir los prejuicios religiosos y el resentimiento y esto solo se puede hacer a través de la educación.

Reducir los prejuicios y aumentar la tolerancia es un trabajo que debe hacerse en ambos mundos, tanto en Occidente como en el mundo árabe. Las minorías cristianas deben sentirse seguras y bien recibidas en los países árabes, de la misma forma que los musulmanes en los países de mayoría cristiana.

No tendremos paz en el mundo hasta que no haya paz entre religiones.

La autocensura puede ser muy tentadora

Protesta en Kabul

Jillian York, directora del departamento de la Libertad de Expresión Internacional de la Fundación Electronic Frontier:

Cuando un discurso lleva a la violencia, aunque sea de manera indirecta, resulta muy tentador sugerir que la autocensura es una buena idea.

Vivimos en un mundo globalizado donde lo que alguien dice en Nueva York importa en El Cairo y viceversa, lo que facilita sugerir un filtro más de precaución y de sensibilidad hacia los grupos minoritarios.

Sin embargo, este tipo de sugerencias suponen que exista una línea muy fina hacia una mayor censura: un día la petición puede ser no insultar al profeta y al siguiente, no insultar al dictador.

Ningún grupo debería ser tratado de manera diferente. Este fenómeno ya ocurre en algunas partes de Europa donde la negación del Holocausto está criminalizada y eso hace que otros grupos pidan similares restricciones.

Contexto

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