Baxter, el nuevo androide obrero

  • 19 septiembre 2012
Baxter
Baxter puede trabajar conjuntamente con sus compañeros humanos.

No es que un robot en una fábrica sea una novedad; hace décadas que la humanidad es testigo de cómo las máquinas van ocupando puestos en varios sectores de la industria en todo el mundo.

Pero ahora ya podemos hablar del primer robot humanoide que va a trabajar, codo a codo, con el resto de trabajadores humanos.

Se trata de Baxter, un androide de largos brazos mecánicos que saldrá a la venta en octubre por un precio de US$22.000.

Robot con "sentido común"

Sus fabricantes, Rehink Robotics, aseguran que es una máquina con "sentido común", que se adapta a su entorno y que trabajadores sin experiencia en robótica pueden entrenarlo, en menos de 30 minutos, para que realice tareas específicas.

Actualmente, los robots tienden a trabajar separados de los seres humanos, a menudo en algo parecido a una jaula.

Pero Rodney Brooks, fundador de Rehink Robotics y exdirector del Laboratorio de Computación, Ciencia e Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) espera que Baxter sea un "nuevo concepto en el sector industrial".

"La robótica ha sido exitosa en el diseño de robots con velocidad y precisión sobrehumana. Lo que ha sido más difícil es inventar robots que puedan actuar como nosotros, en otras palabras, que sean capaces de entender y adaptarse a sus entornos", explicó.

Según la Federación Internacional de Robótica, actualmente hay 1,1 millones de robots trabajadores en el mundo. En las fábricas de autos, por ejemplo, cerca del 80% de la producción la realizan máquinas.

Cómo aprende Baxter

Pero la diferencia es que Baxter ha sido programado para aplicar su sentido común en el entorno, dicen sus creadores. Está equipado con sensores y otros programas que le permiten "entender".

Por ejemplo, si se le cae un objeto "sabe" que tiene que conseguir otro antes de tratar de finalizar su tarea.

Para entrenar a Baxter, un ser humano debe guiar sus brazos para simular la tarea deseada y apretar un botón para programar el patrón.

Si el robot no entiende, responde a la persona con una expresión de confusión.

Por otra parte, la máquina cuenta con sensores en todos sus apéndices para evitar chocar con sus compañeros de trabajo. La cobertura de su cuerpo está hecha de un material relativamente blando y ha sido diseñada para evitar que sus movimientos atrapen accidentalmente partes corporales humanas.

Se espera que robots como Baxter puedan ayudar a Estados Unidos a recuperar su sector industrial, ya que parte de él ha sido trasladado al exterior, donde los costos de producción son más baratos.

"Podemos ofrecer nuevas esperanzas a millones de fabricantes estadounidenses que tratan de competir en la economía global", finalizó Brooks.

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