Se desvanece aspiración palestina en la ONU

  • 15 septiembre 2012
Palestinos celebrando

Hace un año en una noche cálida de septiembre en la ciudad de Ramala los palestinos bailaban en las calles.

Los autos sonaban sus bocinas mientras las personas se asomaban por las ventanillas ondeando banderas con los colores patrios blanco, verde, rojo y negro.

La muchedumbre acababa de ver al presidente Mahmoud Abbas en vivo en una gran pantalla desde Nueva York mientras hablaba ante Naciones Unidas que iría al Consejo de Seguridad para pedir que los territorios palestinos fuesen declarados estado miembro.

Aunque la iniciativa probablemente no iba a cambiar los hechos en los territorios autónomos o poner fin a la ocupación de Israel, Abbas vio esta movida como una manera de poner presión diplomática sobre el gobierno israelí.

La gente practicamente gritaba en el momento en que Abbas presentaba el documento de solicitud ante los delegados de la ONU.

En la cercana Plaza de Manara, la más importante de la ciudad cisjordana, una gigante silla de madera de ocho metros pintada de azul, había sido colocada para simbolizar el añorado asiento palestino en la Asamblea General de Naciones Unidas.

Durante algunos meses fue algo novedoso para quienes transitaban por allí.

Pero en pleno invierno la silla colapsó durante una tormenta.

La analogía con la iniciativa en Naciones Unidas no es difícil de hacer.

La apuesta palestina terminó en nada, bloqueada principalmente por la presión de Estados Unidos, el fuerte aliado de Israel.

EE.UU. había amenazado con usar su poder de veto en el Consejo de Seguridad si hubiese sido necesario.

Sin embargo, la solicitud nunca llegó hasta allí.

Silencio

Desde ese entonces, hemos escuchado muy poco de los palestinos.

"Los últimos acontecimientos y la posibilidad de que tengan trascendencia global o local ha llevado a la marginación de la cuestión palestina", dijo a la BBC Hanan Ashrawi, una importante figura del liderazgo palestino en Cisjordania.

"Es chantaje, para decírtelo sin delicadeza", asevera Ashrawi.

"No sé cómo llamarlo de otra forma cuando te dicen que el Congreso (de EE.UU.) suspenderá todos los fondos a los palestinos, suspenderá todas las relaciones con nosotros y cerrará nuestra representación en Washington".

Ashrawi indica que los palestinos irán en algún momento a la Asamblea General de Naciones Unidas, donde EE.UU. no tiene poder de veto, y dará el paso menos ambicioso de convertirse en un estado observador.

Pero asegura que todavía no se ha tomado la decisión de cuándo ocurrirá eso. En los últimos doce meses poco ha pasado para los palestinos.

Nunca ocurrieron nuevas elecciones, retrasadas ya desde hace bastante tiempo.

A pesar de muchas promesas de diálogo hechas por las dos facciones rivales palestinas Fatah y Hamas, todas fracasaron y aún están sumamente divididos.

La facción Fatah de Abbas gobierna Cisjordania y Hamas controla Gaza.

Por eso la iniciativa de Abbas en la ONU no hablará por todos los palestinos. Hamas asegura que es una pérdida de tiempo.

Algunos hacen acusaciones concretas cuando se trata de a quién culpar.

Mando sin poder

"No hay liderazgo palestino" dice Omar Barghouti, un activista palestino en Cisjordania.

"Los actuales líderes no han sido electos democráticamente. Ninguno de ellos tiene un mandato democrático, ni en Gaza ni en Cisjordania. Hay un vacío total de liderazgo".

Barghouti es parte del movimiento denominado BDS que llama al "Boicot, Despojo y Sanciones" como una forma de hacer presión sobre Israel para que ponga fin a la ocupación.

El movimiento hace muchas veces referencia al boicot contra el apartheid en Sudáfrica durante la década de los '80 como una inspiración.

Barghouti ya no cree desde hace mucho tiempo en la propuesta de Abbas de una solución de dos estados, uno palestino cohabitando con Israel.

Silla palestina
La silla palestina en la ONU terminó siendo apenas un monumento en Cisjordania.

Aspira a un estado con los mismos derechos.

"Apoyo la solución de un estado. Siempre he creído que un estado secular y democrático es la más ética, sostenible y legítima solución a este conflicto colonial. Lo que funcionó en Sudáfrica puede funcionar aquí con algunas diferencias".

Barghouti señala que ese es su punto de vista personal y que el movimiento BDS no tiene una posición sobre cuál es la mejor solución, dos estados o un estado.

Cree que el movimiento de boicot, al que se opone fuertemente Israel, ha crecido en años recientes a pesar del liderazgo político palestino y no gracias a él.

Durante el último año han habido pequeñas protestas contra el presidente Abbas cuando la gente pensó que estaba tratando de renovar negociaciones de paz con Israel.

Desilución

Muchos palestinos han terminado profundamente desilucionados con el diálogo de paz, un proceso en el que Abbas ha participado durante décadas.

También ha habido protestas contra la forma en que su gobierno ha manejado la economía palestina, que aún es altamente dependiente de la ayuda extranjera.

Algunos creen que el líder de 76 años ya llegó al final de su carrera política.

"Se debería ir hoy. De hecho se ha debido ir ayer", asegura Omar Shabban, un analista político y economista del centro de investigaciones Palthink, con sede en Gaza.

"Los estadounidenses no le dieron nada, Israel no le dio nada y no le darán nada".

Pero algunos en Gaza, incluido Shabban, pueden decirte cómo serán las cosas después del presidente Abbas.

"Hay un gran agujero. El vacío entre el liderazgo y la gente se está haciendo cada vez más grande. El liderazgo ya no es más la conciencia de la gente".

Asegura que el mayor error del presidente Abbas ha sido no haber podido lograr la unidad entre Fatah y Hamas.

Sin embargo, Hanan Ashrawi niega que el liderazgo palestino haya fracasado.

"Podría ser percibido como un fracaso, pero el fracaso real es que hay un liderazgo palestino que no tiene poder. No tiene poder pero ha asumido todas las responsabilidades. Israel está actuando como un poder ocupante con toda la autoridad".

La iniciativa de Abbas el año pasado ante la ONU fue percibida por muchos como producto de la frustración palestina por décadas fallidas de negociaciones con Israel para buscar un estado.

Las conversaciones patrocinadas por EE.UU. colapsaron en 2010 por el tema de la expansión de las colonias judías, un tema que sigue igual.

Cada vez más y más palestinos e israelíes te dirán que la solución de dos estados fracasó.

Le pregunto a Hanan Ashrawi si siente lo mismo.

Luego de una larga pausa, suspira. "Sería extremadamente desafortunado si ese fuera el caso. Pero, sí, está en sus últimas".