Cuestionan fallas de inteligencia en ataques a embajadas de EE.UU.

  • 15 septiembre 2012
Facahda de la embajada de EEUU en Cairo
Hay interrogantes sobre cuánta información había sobre los ataques a las sedes diplomáticas.

Las sedes diplomáticas de Estados Unidos en El Cairo, Egipto, y Bengasi, Libia, que fueron atacadas esta semana causando la muerte del embajador estadounidense en Libia y tres funcionarios más, pudieron haber tenido fallas de seguridad e inteligencia.

A esto se le suman numerosos ataques el viernes a sedes diplomáticas estadounidenses en varios países de Ásia y África.

Además hubo nuevos enfrentamientos en Yemen y Egipto, países donde Estados Unidos desplegó infantes de marina para proteger a su personal diplomático, mientras que el viernes el Talibán atacó la base internacional Camp Bastion en Afganistán en "venganza" por la película y mató a dos infantes de marina de Estados Unidos. El príncipe Harry, tercero en la línea de sucesión de la corona británica, se encontraba en la base pero resultó ileso.

La embajada en El Cairo habría recibido un cable de parte de la comunidad de inteligencia 48 horas antes de los ataques en Egipto y Libia manifestando preocupación, según un funcionario estadounidense citado por la cadena noticiosa CNN.

Por otra parte, la BBC conoció que el consulado en Bengasi no tenía todo el sistema de seguridad que había sido recomendado por los contratistas privados que lo proveen y es posible que se haya infiltrado un informante dentro del grupo de guardias locales que brindaban seguridad.

La Casa Blanca y el Departamento de Estado respondieron que no había inteligencia suficiente sobre la cual actuar y que se habían tomado las medidas preventivas necesarias teniendo en cuenta la fecha, 11 de septiembre, en la que usualmente se puede esperar algún tipo de acción extremista.

Diplomáticos y expertos coinciden en que es normal que una sede diplomática reclute guardias y personal del país donde opera al tiempo que constantemente está recibiendo información e inteligencia de varias fuentes sobre posibles amenazas.

Manejo de inteligencia

Con respecto a la alerta de inteligencia supuestamente enviada antes del ataque, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, rechazó categóricamente que el informe fuera verídico.

"No estábamos al tanto de ninguna inteligencia indicando que un ataque contra la misión en Bengasi se estaba planeando o era inminente y sobre la cuál debíamos tomar acción", declaró el funcionario.

De por sí, todas las sedes de Estados Unidos en el extranjero habían incrementado su seguridad en anticipo al aniversario de 11-S, según comunicó el Departamento de Estado que determinó que la seguridad en Bengasi era apropiada.

Stephen Donehoo, experto en seguridad y director de McLarty Associates, una consultora internacional en Washington, explicó a la BBC que, más allá de la fecha especial, las sedes diplomáticas están constantemente recopilando inteligencia.

"Uno está constantemente evaluando la información que se está recibiendo de diferentes fuentes ya sean oficiales, privadas o particulares para medir y evaluar la certeza de lo que cada una está diciendo", expresó.

En base a eso, dice el experto, se pone en contexto y se le atribuye la importancia necesaria a la información. El hecho que las autoridades estadounidenses hayan considerado que no había por qué actuar significa que no había suficientes detalles al respecto.

Niveles de seguridad

Policía en Saná, Yemen
Es deber de las fuerzas del país anfitrión proteger las sedes diplomáticas.

No obstante, todo tipo de información, sea verídica o no, se distribuye a diferentes niveles porque puede ser una pieza que completa un rompecabezas más grande.

"Es imposible especular si las embajadas en Libia y Egipto tuvieron advertencias anticipadas de los ataques", expresó a BBC Mundo Anthony Quainton, diplomático en residencia de la Universidad Americana en Washington.

"Las embajadas pueden o no tener inteligencia de ataques inminentes, ya sean del tipo terrorista o de violencia callejera. Presumo que las embajadas estaban en contacto con las autoridades locales para que los mantuvieran al tanto".

Las autoridades y fuerzas del orden de cada país anfitrión son la primera instancia de seguridad para las misiones diplomáticas. La protección es responsabilidad de las autoridades locales, señaló el diplomático añadiendo que la inteligencia se comparte para que redoblen la seguridad en caso de que sea necesario.

Cada embajada tiene una situación de seguridad específica según la particularidad del país donde se encuentre, los antecedentes y las amenazas que se puedan presentar cada país. Anthony Quainton, que fue embajador en varios países de América Latina y el Medio Oriente, dice que la sensación de seguridad varía con el cargo.

"Cuando estuve en Perú, tenía cuatro autos blindados y aún así mi casa la volaron con pérdida de vidas y daños materiales. La amenaza era real en ese entonces y un problema constante", aseguró.

En Nicaragua y en Kuwait, por su parte, el exembajador solo contaba con un guardaespaldas pero resalta que es práctica estándar tener algún tipo de protección que empieza desde el mismo recinto de la embajada.

De acuerdo al diplomático de la Universidad Americana, en todas hay múltiples niveles de seguridad. La sede misma tiene una serie de obstáculos físicos con muros, barreras, detectores de metales, cámaras, etc. En el interior es usual que haya un destacamento de infantes de marina.

Estándares en Bengasi

Embajada de EEUU en Cairo
El primer nivel de protección es físico, con muros, cámaras y barreras.

Parece que en Bengasi no existían los estándares de seguridad que se merece una sede diplomática en una región de tanta volatilidad, según manifestaron contratistas militares privados a la BBC.

El Departamento de Estado contrata a esos servicios privados que se encargan de instalar todos los dispositivos sofisticados de seguridad, colocar personal altamente capacitado, subcontratar y entrenar otros guardias.

Las fuentes de la BBC declararon que el oficial regional de seguridad -a cargo de la seguridad de la embajada- recomendó no negociar un paquete completo para el consulado de Bengasi a pesar de la insistencia de los contratistas.

Aparentemente, el consulado estaba vigilado externamente por milicianos libios contratados localmente, muchos de los cuales abandonaron sus armas y huyeron una vez la misión empezó a recibir un ataque concertado.

En cuestión de 15 minutos, los muros del consulado fueron violados, el resto de los guardias sometidos y abrumados por la superioridad de los atacantes y cuatro personas, incluyendo el embajador J. Chistopher Stevens, resultaron muertas.

Todavía no se ha establecido si el ataque fue un operativo planeado cuidadosamente por un grupo extremista o si fue una reacción espontánea de una turba de musulmanes airados por un video producido por unos cristianos coptos en EE.UU. que supuestamente insulta al profeta Mahoma.

No obstante, Stephen Donehoo considera que por tratarse de una semana en la que se recuerdan los ataques del 11 de septiembre habría más alerta y más sensibilidad por este tipo de amenaza que en otros momentos.

"En una situación de este tipo, todas las antenas de todas las embajadas y todos los entes de inteligencia están en alerta", manifestó el experto en seguridad.

"Supongo que llevan en alerta desde hace semanas sabiendo que venía el aniversario de 11-S, conociendo que al Qaeda y otros grupos aprovechan estos aniversarios para realizar sus acciones".

Local es normal

Donehoo indica, sin embargo, que es muy común contratar personal local para la protección de una sede diplomática ya sea por cuestiones de presupuesto o por estrategia misma. Es gente que puede entender mejor el ambiente y reaccionar de acuerdo.

"El chofer del carro blindado del embajador casi siempre es local porque sabe cómo manejar en ese ambiente, conoce la ciudad, cómo moverse si hay un trancón y sabe las rutas de escape en una emergencia mejor que un extranjero", afirmó a la BBC.

La contratación de personal local puede venir a un precio, como se reporta con los guardias que se fugaron y los rumores de que posiblemente habría un extremista infiltrado. Pero Stephen Donehoo dice que a ellos también se les somete a inspecciones con polígrafos para asegurar que son fiables.

El embajador Quainton destacó que todas esas interrogantes saldrán en la investigación que miembros del Comité de Seguridad Interna del Senado han solicitado que se realice sobre los ataques.

"Los procedimientos de seguridad en el consulado eran los normales, no me sorprende que los guardias locales estuvieran allí. Eso es típico y rutinario", insistió, "pero siempre existe la duda de si la seguridad armada local está dispuesta a disparar sobre su propia gente".