La crisis también alcanza a las start-up

  • 19 septiembre 2012
Un edificio en Tel Aviv
Las unidades de desarrollo e investigación de varias empresas internacionales se han establecido en Tel Aviv.

La recesión económica en Europa y en Estados Unidos está afectando al sector más puntero en Israel. En 2011 se crearon la mitad de empresas tecnológicas que en 2010, en un país que abandera la cultura del emprendimiento como principal motor de crecimiento.

Israel es conocido como el Silicon Valley de Medio Oriente. El barrio de Ramat Gan, en Tel Aviv, lleva años posicionándose como uno de los epicentros económicos y tecnológicos del país.

Allí tienen su sede más de 200 start-up, empresas jóvenes que nacen a partir de una idea ingeniosa, enmarcadas mayoritariamente en el sector de la alta tecnología y en cuyo desarrollo participan empresas de capital riesgo.

Un modelo de negocio que traspasó el ámbito empresarial local hace un lustro para convertirse en referente de crecimiento mundial.

"En Israel no tenemos recursos naturales así que nuestro mejor capital es el humano y además tiene que ser innovador", explica Avner Halperin, uno de los cuatro fundadores de Earlysense, una start-up del sector sanitario que fabrica placas electrónicas.

Colocadas bajo el colchón de una cama registran, a través de unos sensores y sin necesidad de tocar al paciente, cuál es su pulso cardíaco o su respiración.

"Somos cuatro padres con hijos asmáticos", comenta Halperin. "Un día nos juntamos en un garaje y pensamos en cómo podíamos controlar mejor la respiración de nuestros hijos. Así empezó todo hace 8 años", añade.

Hoy las placas de su empresa se comercializan en Europa y Estados Unidos porque asegura "toda start-up siempre busca la internacionalización, dado que el mercado local es muy pequeño".

Un buen ejemplo de este fenómeno es el de LiveU, una start-up de capital israelí y estadounidense que diseña dispositivos con varias tarjetas SIM de distintas compañías que, introducidas en una mochila, permite a las televisiones emitir en directo y en alta definición sirviéndose únicamente de la tecnología móvil 3G.

Mochila de transmisión portátil de LiveU
Las mochilas de transmisión portátil de LiveU son un ejemplo de las empresas de innovación israelíes.

"Al fundador de la empresa se le ocurrió la idea cuando un día asistió a un evento en el que había muchas unidades móviles de televisión", dice Ronen Artman, vicepresidente de LiveU.

"Se le ocurrió que tenía que haber una manera más fácil y cómoda de retransmitir sin tener que usar tantos cables y camiones", añade. Hoy las mochilas de LiveU se comercializan en 40 países.

Menos inversión

Pero incluso en Israel, el país que cuenta con más start-up per cápita del mundo y más invierte en Investigación y Desarrollo (I+D) - un 4.9% de su PIB en 2009 - preocupa la desaceleración de su sector más puntero.

El año pasado, el número de estas nuevas empresas cayó un 40% respecto de 2010 (entonces se crearon 360) y fue el más bajo en una década, según datos de la firma IVC, que analiza la industria local de alta tecnología.

De acuerdo a los datos del Banco de Israel, la previsión de crecimiento de la economía israelí para 2012 es del 3%, mientras que en 2011 la tasa de crecimiento fue del 4,7%.

"Hemos notado que en Europa se invierte mucho menos", señala Avner Halperin, cuya empresa recibió ayuda financiera del gobierno tras premiar su idea de negocio por innovadora.

Los incentivos gubernamentales están destinados sobre todo a las start-up de alta tecnología que, una vez avaladas por el Estado, atraerán más fácilmente a otras empresas de capital riesgo. El objetivo es que participen en su desarrollo de cara a la internacionalización de sus productos.

Sin embargo, según los expertos, aquí radica precisamente la crisis que sufre el sector.

Las inversiones del capital riesgo durante la fase crítica inicial se han reducido hasta un 11% en la primera mitad de 2012 en comparación con el mismo periodo de 2011.

Por otra parte, aunque la venta de las empresas una vez consolidadas por parte de los fundadores e inversores a otras corporaciones o multinacionales -proceso natural en la maquinaria de crecimiento de las start-up- se ha incrementado, el capital obtenido por ello no ha repercutido en el nacimiento de otras nuevas, un fenómeno que no existía en 2008, año del comienzo de la crisis.

Incentivos del gobierno

El gobierno israelí cuenta con varios programas de incentivos y beneficios fiscales -no acumulables- para atraer la implantación de empresas extranjeras al país.

Algunas multinacionales como Google, Intel o Microsoft, entre otras, ya tienen centros de I + D que dan empleo a cientos de ingenieros y técnicos.

En primer lugar, el Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria ofrece subvenciones de hasta un máximo el 24% sobre los activos tangibles de la empresa. Las subvenciones dependerán de la naturaleza del emprendimiento, el tamaño y su localización.

En segundo, también exime a aquellas empresas que quieran instalarse en Israel del pago del impuesto de sociedades por un período variable, que puede extenderse hasta los 10 años. Una última vía es la inversión anual de unos 200 millones por parte del gobierno en programas que apoyen proyectos de investigación destinados al sector de la alta tecnología.

"Si en Israel no tienes suerte al crear tu primera empresa no se ve como algo malo, al revés, es un valor añadido, una experiencia importantísima para tener éxito la próxima vez", puntualiza Avner Halperin.

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