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Andy Murray, el talento que se hizo fuerza

Última actualización: Martes, 11 de septiembre de 2012
Andy Murray

Oro olímpico y ahora copa de plata.

Desde que Fred Perry ganó el Torneo de Campeones de EE.UU. en 1936, no había vuelto a suceder. Ningún tenista británico había logrado alzarse con un título de Grand Slam hasta que el lunes en la noche el escocés Andy Murray derrotó en Flushing Meadows al serbio Novak Djokovic en cinco épicos sets.

Murray finalmente celebra. No obstante, para llegar a este punto, el más elevado de su carrera, tuvo que batallar muy duro por años.

Su juego ahora es más agresivo y determinante. De eso pueden dar fe Federer y Djokovic, a quienes este año derrotó: en los Juegos Olímpicos y ahora en Nueva York.

¿Qué factores han incidido en el meteórico ascenso que ha experimentado el escocés este año?

La constancia, influencias clave e incluso la numerología son parte de las razones.

No hay quinto malo

Antes de esta victoria, Murray se las tuvo que ver duras en las finales de Grand Slam en las que participó: el Abierto de EE.UU. en 2008, el Abierto de Australia en 2010 y 2011 y Wimblendon este año.

Perdió los cuatro torneos, lo cual generó dudas en cuanto a su fortaleza mental y su resistencia.

Una agonía similar tuvo que padecer el tenista checo Iván Lendl, a quien contrató como entrenador en diciembre de 2011.

Lendl también perdió las primeras cuatro finales –Abierto de Francia (1981), Abierto de Australia (1983) y Abierto de EE.UU. (1982 y 1983), antes de coronarse en el Abierto de Francia de 1984, al derrotar al estadounidense John McEnroe.

A partir de ese momento, la carrera de Lend recibió un impulso que lo llevó ganar un total de ocho torneos de Grand Slam, incluyendo tres Abiertos de EE.UU.

Nunca antes la frase cabía mejor: no hay quinto malo. Algunos periodistas que cubren el tenis de la ATP creen que Murray podría ser imparable desde ahora y así emular a su ahora mentor.

Por supuesto, Iván Lendl

La incorporación del tenista checo en la carrera de Andy Murray como entrenador a principios de año ha sido fundamental para colocarlo donde se encuentra.

Muchos expertos creen que Lendl convirtió el talento de Murray en una fuerza.

"La lección que aprendió de la final de Wimbledon fue dura pero la aprendió muy bien"

Iván Lendl.

Entre ambos se ha desarrollado una relación cercana. Además de la experiencia de un tenista de la talla de Lendl, éste se ha convertido en una suerte de figura paternal para el escocés, alguien que realmente éste respeta.

"Andy está listo para ganar”, dijo Lendl a la BBC antes del partido de este lunes con Djokovich. “La lección que aprendió de la final de Wimbledon fue dura pero la aprendió muy bien”.

"Si se observan sus derrotas, ha sido vencido tres veces por Roger Federer y por Novak Djokovic"

“Después de Wimbledon, le dije que debería sentirse orgulloso de la manera como manejó la presión porque había una gran diferencia entre esa derrota y la que tuvo ante Djokovic en Australia el año previo”.

La superficie

En superficies más rápidas, Murray tiende a jugar mejor.

Una cualidad que en el Abierto de EE.UU. le favorece. Lo mismo, el clima.

A Andy Murray le sienta bien el calor, le gusta. Eso es una ventaja en ambientes como el que se respira en Nueva York durante los días del torneo.

Murray se mueve bien detrás del rayado, y lo hace rápido. Además puede cubrir con eficacia la superficie de la cancha, de un lado a otro.

Y tiene la técnica para llegarle a pelotas rápidas, que rebotan alto y que otros jugadores dejarían pasar.

Más agresivo

Los contrincantes de Murray habrán notado un tipo de juego distinto, mucho más agresivo e implacable.

Este tipo de cambios, sutiles pero determinantes, se han hecho evidentes sobre la cancha. La contundencia de sus golpes y en el segundo servicio.

La lección que aprendió de la final de Wimbledon fue dura pero la aprendió muy bien

Casi cinco horas de juego le costó a Murray conquistar su primer Grand Slam.

Tras comenzar a trabajar con Lendl, ha ganado 55% de sus puntos en el segundo servicio, por encima del promedio de su carrera de 52%, pero sobre todo en el aspecto mental. Su nivel de concentración es mucho más profundo, es más implacable sobre la cancha.

Expertos coinciden en que el escocés ha ganado una confianza invalorable en sí mismo, lo que le ha permitido desarrollar todo su potencial como deportista. Esta fuerza interior fue lo que le permitió retornar victorioso de la agonía sufrida en Wimbledon, cuando perdió con el suizo Roger Federer.

"Fue sólo una cuestión de creer, de realmente mentalizarse para madurar y entender lo que se necesita para convertirse en un campeón de Grand Slam y llegar a ser el mejor del mundo ", dijo Djokovic, tras su derrota ante el escocés.

El oro olímpico

Cuando un tenista es número uno en Reino Unido no sólo lleva el lastre de sus propias derrotas, sino también la carga histórica de un país que tiene décadas esperando que uno de los suyos brille en los grandes torneos.

Ese lastre pareció haberse disipado en los recientes Juegos Olímpicos, donde Murray logró el oro en casa, frente a su público, en los juegos que Reino Unido llevaba preparando por años.

Además, venció nada más y nada menos que al número uno del mundo, Roger Federer, con quien había perdido días antes la final en la misma cancha: Wimbledon.

Así, Murray se convirtió en el primer británico en ganar oro en el tenis masculino desde Josiah Ritchie in 1908 y, de paso, se quitó un peso de encima.

Los británicos ya tenían razón para celebrar y Murray pudo pasar la página amarga de sus derrotas.

"Espero que esto (el triunfo olímpico) me dé la confianza para ir allá (a Estados Unidos) y creer en mí un poco más de lo que creí en el pasado", dijo Murray tras ganar el oro.

"Ganar hoy, y de la manera en que lo hice, hace que las derrotas sean un poco más fáciles de llevar. Me ayudará en la forma como llegue a los partidos (de Grand Slam) y espero que me ayude a ser un mejor jugador".

Este lunes, sus afirmaciones se hicieron realidad.

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