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Blasfemia, la palabra que aterroriza a los paquistaníes

Última actualización: Lunes, 3 de septiembre de 2012
Protestas en Pakistán

Cuando alguien es acusado de blasfemia en Pakistán, tanto su familia como su comunidad son vulnerables a ataques.

El caso de Rimsha, la niña cristiana paquistaní detenida el 18 de agosto en Islamabad por acusaciones de blasfemia, generó una gran polémica tanto dentro como fuera de Pakistán y volvió a avivar el debate sobre las leyes del país.

El caso fue particularmente controvertido porque la joven, de unos 14 años de edad y acusada de tener páginas quemadas del Corán en su bolso, tenía una deficiencia mental que le impedía ser consciente de sus actos, posiblemente Síndrome de Down.

La mera acusación contra Rimsha fue suficiente para que otras familias cristianas del mismo distrito de Islamabad abandonaran sus hogares por miedo a represalias.

Cuando alguien es acusado de blasfemia en Pakistán, tanto su familia como su comunidad son vulnerables a ataques de grupos de personas que se sienten ultrajadas por una supuesta ofensa a su religión.

Leyes "irracionales"

Arresto de Khalid Chishti

Se cree que Khalid Chishti -arrestado este domingo- manipuló indebidamente el bolso de la niña.

En 1984 el General Zia ul-Haq, líder de Pakistán, introdujo en el código penal castigos de cadena perpetua y muerte para aquellos que insultaran al Islam: entre las ofensas se incluye profanar el Corán y hacer difamaciones contra el profeta Mahoma.

Las cláusulas que introdujo, 295- B y C, que imponen las penas máximas, son las que se han dado en conocer como "ley contra la blasfemia". Pero hay un amplio conjunto de normas referentes a ofensas religiosas que regulan el delito en el país.

Estas leyes en teoría trataban de proteger las costumbres de la sociedad musulmana, ya que Pakistán se define en su constitución como un país islámico.

Pero en la práctica han servido como un marco legal de fondo con el que justificar revanchas políticas y personales entre musulmanes, así como abusos contra las minorías no musulmanas del país, algo que vienen denunciando desde hace tiempo los activistas de derechos humanos.

"Cualquier intento de cambiar la ley ha sido archivado por miedo a los extremistas religiosos"

Saqlain Imam, periodista del servicio urdu de la BBC

"El problema fundamental con estas leyes", explica Saqlain Imam, periodista del servicio urdu de la BBC, "es que nunca fueron adecuadamente debatidas en público o por el parlamento. Simplemente fueron promulgadas en su momento por un líder militar y desde entonces quedaron intactas y se adoptaron casi de una manera sagrada".

"Las leyes son irracionales y se prestan fácilmente al abuso", considera Imam.

Aunque no hay cifras oficiales exactas, se estima que más de un millar de personas han sido acusadas de blasfemia en Pakistán desde 1984, la mayoría musulmanas.

Sin embargo, el número de sentencias apenas gira en torno a las 20 o 30, según Imam.

Peligro de muerte

Claro que la mera acusación de blasfemia en Pakistán puede ser una sentencia de muerte, de acuerdo a las denuncias de los activistas de los derechos humanos.

Cristianos paquistaníes

Más de un millar de personas han sido acusadas de blasfemia en Pakistán desde 1984, la mayoría musulmanas.

La seguridad de los sospechosos corre peligro mientras están en prisión o en los juzgados, incluso bajo custodia policial.

A mediados de 2010, dos hermanos acusados de blasfemia fueron tiroteados durante un juicio.

Hasta ahora ninguno de los sentenciados a muerte por blasfemia llegó a ser ejecutado, pero varios de los acusados sí fueron linchados por grupos enardecidos de gente, en medio de un contexto social y religioso donde prima la vigilancia.

Se estima también que más de 30 acusados de blasfemia fueron ejecutados extrajudicialmente.

Miedo y silencio

Pero hay una oposición férrea en Pakistán ante cualquier intento por modificar la ley de la blasfemia.

Quienes la defienden lo hacen con fiereza y a menudo con violencia.

A principios de 2011 dos altos funcionarios paquistaníes, el gobernador de la región de Punjab y el ministro federal para las minorías, fueron asesinados por estar de acuerdo con una revisión de la legislación.

Desde entonces, explica Imam, "se ha cerrado cualquier puerta al diálogo".

Religión predominante

  • Aproximadamente el 95% de los 145 millones de paquistaníes son musulmanes.
  • El otro 5% lo integran fundamentalmente cristianos, hindúes y ahmadis.
  • En octubre de 2010 Asia Bibi, cristiana, se convirtió en la primera mujer condenada a muerte bajo las leyes contra la blasfemia.

"Se ha convertido en un tema demasiado sensible y nadie habla abiertamente al respecto. Cualquier intento de cambiar la ley ha sido archivado por miedo a los extremistas religiosos".

Según el periodista, los líderes de opinión que sí han hablado han sido acosados, amenazados, marginados o incluso han tenido que dejar el país.

Sin embargo, asegura Imam, muchos estudiosos del Islam en Pakistán consideran que las leyes deberían ser enmendadas.

"También los intelectuales y los liberales", dice.

"Pero la mayoría calla".

Presión interna y externa

Además, hay cierta presión añadida que viene de afuera, del contexto internacional.

Primer ministro de Pakistán, Raja Pervez Ashraf

En la actualidad el partido gobernante ha abandonado cualquier intento de modificar la ley de la blasfemia.

"Los medios de comunicación del país han cubierto este tema desde una perspectiva que enfrenta a Occidente, al Cristianismo, con el Islam", explica Imam.

Particularmente desde el incidente de las caricaturas de Mahoma (en 2005), muchos religiosos interpretan cualquier cuestionamiento de la ley como un ataque al Islam, instigado desde el exterior.

"La mayoría de la gente en Pakistán tiene la perspectiva que le dan los medios de comunicación", dice Imam.

Y los sectores más radicales interpretan la mera intención de modificar las leyes como otra blasfemia.

En el pasado el partido gobernante, el Partido del Pueblo de Pakistán, había dejado clara su intención de revisar la controvertida ley.

"Pero debido al ambiente internacional de islamofobia y el temor a ataques terroristas han hacho que abandonen cualquier intento de llevarlo acabo", declara Imam.

"Ya no está en su programa electoral".

Contexto

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