El país que hereda Enrique Peña Nieto

  • 28 noviembre 2012
Enrique Peña Nieto
El candidato del PRI se convirtió en el ganador de las elecciones presidenciales.

Cuando este sábado Enrique Peña Nieto asuma la presidencia de México encontrará un país inmerso en una crisis de violencia, altos niveles de pobreza y millones de personas en la economía informal.

Pero al mismo tiempo, el gobierno que termina ha logrado sortear las recientes crisis financieras mundiales, y recuperó vínculos diplomáticos que se habían extraviado. Esta semana, el equipo de Peña Nieto anunció que se estaban llevando a cabo negociaciones con los principales partidos para llevar a cabo un "pacto nacional" y así sacar adelante iniciativas comunes. Sin embargo no se adelantaron los puntos en los que se buscan acuerdos.

BBC Mundo presenta una muestra de tres temas fundamentales en el país que hereda el nuevo presidente mexicano:

Economía

Huevos
Muchos mexicanos siguen en situación de penuria económica.

El gobierno que inicia este 1 de diciembre encontrará un entorno económico de contrastes: por un lado, según el Banco de México la crisis financiera de Europa no le afectó tanto, pero al mismo tiempo las cifras oficiales de la economía interna no parecen muy favorables.

De acuerdo con el gubernamental Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 46,2% de la población, unos 52 millones de mexicanos, viven en condición de pobreza.

El desempleo alcanza al 4,8 % de la población económicamente activa, pero según el Instituto Nacional de Geografía y Estadísticas más de 14 millones de personas sobreviven en la economía informal.

Para mejorar la economía el presidente electo plantea aumentar la participación de inversión privada en la industria energética, especialmente la extracción y procesamiento de petróleo, con un modelo parecido al de la paraestatal brasileña Petrobras.

También propone una reforma fiscal con impuestos progresivos. La reforma laboral -que busca la creación de empleos- fue incluso aprobada antes de que tomara posesión.

En su estrategia pretende mantener los programas y subsidios sociales del gobierno saliente de Felipe Caderón, como el llamado Oportunidades que ofrece empleo temporal a jóvenes en situación de pobreza.

Además en su propuesta ofrece crear un fondo especial de unos US$80 millones para apoyar a pequeñas empresas, así como créditos bancarios especiales para mujeres emprendedoras.

Inseguridad y combate al narcotráfico

Policía mexicana
La lucha contra la inseguridad está centrada en el combate contra los carteles de la droga.

México vive la más intensa ola de violencia e inseguridad en los últimos 80 años, según especialistas. Aunque se desconoce la cantidad real de personas que han muerto en la guerra contra el narcotráfico, organizaciones civiles insisten en que la cifra es mayor a 60.000 víctimas desde 2006 (el último recuente, realizado por la revista Zeta sitúa la cifra en 83.000).

Hay, además, unas 5.000 personas desaparecidas, según conteos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Al inicio del gobierno de Felipe Calderón en el país operaban cuatro carteles de narcotráfico. Ahora, según autoridades y especialistas, en México hay al menos siete organizaciones con capacidad de exportar drogas.

Se trata de los grupos de Sinaloa, Juárez, Los Zetas, El Golfo, Jalisco Nueva Generación, los Caballeros Templarios y el cartel de la familia Beltrán Leyva.

Cada año, según la Secretaría de Hacienda, unos US$10.000 millones de actividades ilícitas entran al sistema financiero del país, pero según el gobierno de Estados Unidos esta cantidad podría ser tres veces mayor.

En el combate al narcotráfico el gobierno que termina despliega diariamente a unos 45.000 militares.

La estrategia contra la inseguridad que ofrece el presidente electo no parece muy distinta a la que aplica el gobierno actual.

Por ejemplo, contempla mantener a las fuerzas armadas en el combate a los carteles de la droga, además de crear una nueva corporación a la que llamaría Gendarmería Nacional integrada por civiles y militares.

Además decidió integrar la cartera de Seguridad a la de Gobierno, creando un solo ministerio.

También pretende mantener la colaboración con agencias de seguridad estadounidenses, aumentar el número de efectivos en la Policía Federal y concentrar el mando de las corporaciones locales en direcciones estatales.

Dentro de su plan contra la violencia Peña Nieto contrató al ex director de la Policía Nacional de Colombia, Óscar Naranjo, como asesor en materia de seguridad.

Peña Nieto, como el saliente presidente Felipe Calderón, ha dicho que está en contra de la legalización de las drogas, aunque se mantiene abierto a un debate sobre el tema.

Política exterior

Felipe Calderón
El presidente saliente tuvo avances en el campo diplomático, pero lo critican de no haber encontrado nuevos espacios comerciales.

Para el gobierno que termina, como otros en el pasado, la relación diplomática más importante se mantuvo con Estados Unidos.

Sin embargo, el presidente Felipe Calderón mantuvo también una relación importante con los países de Centroamérica, e incluso rescató los vínculos con Venezuela, que resultaron dañados durante el gobierno de Vicente Fox.

Pero algunos especialistas han criticado el respaldo de Calderón a algunos disidentes cubanos, lo cual llevó a un enfriamiento en las relaciones de ambos países.

También han señalado que México no hizo lo suficiente para aprovechar espacios comerciales en América Latina, que fueron en cambio ocupados por Brasil.

Enrique Peña Nieto propone una política exterior que se base en siete puntos, entre los que destaca una mayor integración con América del Norte, aumentar la cooperación con Centroamérica y el Caribe, recuperar la interlocución con los países de América del Sur y un mejorar las relaciones con la Unión Europea.

De acuerdo con analistas, es previsible que se restablezca la relación con Cuba, pues desde 1959 los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) han sido aliados de Fidel Castro.

Pero será, ante todo, una política exterior pragmática que privilegie, por ejemplo, los vínculos tradicionales con la Casa Blanca y mantenga el impulso a iniciativas internacionales de libre mercado.