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¿Está Miami preparada para enfrentar un gran huracán?

Última actualización: Miércoles, 22 de agosto de 2012
Miami visto desde Miami Beach

En la memoria de muchos de los habitantes del condado de Miami-Dade ha quedado grabada la jornada del 24 de agosto de 1992. Ese día, el huracán Andrew tocó tierra en el sur de Florida, destruyendo a su paso miles de hogares en Homestead y Florida City, además de causar pérdidas valoradas en miles de millones de dólares.

Con vientos que superaron los 210 km/h y una marejada de más de cinco metros de altura, Andrew -una de las tormentas más devastadoras de la historia de EE.UU.- cambió la geografía, la demografía y la economía de la región, así como la manera en la que sus habitantes perciben los huracanes.

En aquella ocasión, el Gran Miami experimentó la furia de Andrew aunque el impacto no fue directo. Sin embargo, sirvió de advertencia de lo que algún día podría llegar a pasar en un área proclive a sufrir el embate de las tormentas que se forman entre los meses de junio y noviembre en el Atlántico y en las cálidas aguas del Mar Caribe.

En las últimas dos décadas, el desarrollo urbanístico en el área ha sido espectacular y su población se ha multiplicado hasta alcanzar los 2,5 millones de habitantes, creando una de las área metropolitanas más importantes de EE.UU.

Cuando se cumple el 20º aniversario del paso de Andrew, surgen varias preguntas: ¿Qué probabilidades hay de que Miami sufra el impacto de un gran huracán en un futuro próximo? ¿Está preparada la ciudad para un evento de esa magnitud?

clic Vea: Guía animada de huracanes

"Corredor de huracanes"

Huracán Katrina

Un huracán como Katrina, que en 2005 llevó la destrucción a Nuevo Orleans, podría provocar grandes daños en Miami.

Florida ha sufrido el paso de ocho de los diez huracanes más devastadores de los que se tiene registro en EE.UU., y que, según algunos cálculos, desde principios del siglo XX han causado pérdidas en ese estado superiores a los US$450.000 millones.

Investigadores de la Universidad Estatal de Florida (FSU, por sus siglas en inglés) aseguran que al menos un huracán impacta en Florida cada dos años y un gran huracán afecta esta región una vez cada cuatro años.

Además, un estudio elaborado por la FSU señala que Miami es la ciudad de Florida con más probabilidades de sufrir el embate de los vientos de un huracán de categoría 3 en la escala Saffir-Simpson (que tiene un máximo de 5).

Los investigadores encontraron que, de media, en Miami se pueden registrar vientos de 180kms/h o superiores una vez cada tres años.

"La última vez que la ciudad tuvo vientos de esa intensidad fue con el huracán Wilma en el 2005", le explicó a BBC Mundo Jill Malmstadt, una de las autoras del estudio.

Escala Saffir-Simpson

Grado 1: vientos de entre 118 y 153 km/h

Grado 2: vientos de entre 154 y 177 km/h

Grado 3: vientos de entre 178 y 209 km/h

Grado 4: vientos de entre 210 y 249 km/m

Grado 5: vientos superiores a 249 km/h

"Analizamos 12 ciudades de Florida y entre ellas Miami es la que presenta un mayor riesgo de sufrir ese tipo de fenómeno", aseguró Malmstadt.

A ello habría que añadir, según la investigadora, el hecho de que en los últimos años se ha comprobado una tendencia "a un incremento de la intensidad de los grandes huracanes en Florida".

"Ello está relacionado con el aumento de la temperatura registrado en la superficie de las aguas del Golfo de México", señala Malmstadt.

En iguales términos se expresó Pallab Mozumder, del Centro Internacional de Investigación de Huracanes (IHRC, por sus siglas en inglés), de la Universidad Internacional de Florida.

"Miami se encuentra en medio de un corredor de huracanes. En los últimos 100 años muchos de los huracanes que han impactado en EE.UU. han pasado por Florida, por lo que hay muchas posibilidades de que un huracán importante afecte a la ciudad", le dijo Muzumder a BBC Mundo.

Además, el científico advierte que Miami es "una ciudad con muchas infraestructuras y mucha población, por lo que nos encontramos ante una situación de alto riesgo".

Topografía singular

Miami Beach

La baja topografía de Miami es un factor que incrementa los riesgos de cara a la eventual llegada de una gran tormenta.

Miami y sus suburbios están localizados en una planicie cuya elevación no supera los 12 metros y que se sitúa cerca de los 2 metros en muchas zonas, especialmente en las proximidades de la costa.

La parte principal de la ciudad, que cuenta con uno de los distritos financieros más importantes de EE.UU., se encuentra a orillas de la Bahía de Vizcaya, donde hay cientos de barreras de islas creadas artificial y naturalmente, la mayor de las cuales es Miami Beach.

La baja topografía de Miami, junto con el aumento en el número de habitantes y su elevada densidad urbana son factores que incrementan los riesgos de cara a la eventual llegada de una gran tormenta.

De hecho, un estudio elaborado por el IHRC sitúa a la ciudad de Miami como la quinta área más vulnerable de EE.UU. al paso de un huracán.

Los investigadores llegaron a esa conclusión tras analizar factores como la frecuencia de paso de estas tormentas y su intensidad, riesgo de inundación y riesgo de falla de diques, además de factores humanos como el número de población o la capacidad de respuesta de las autoridades.

Pero los responsables de emergencias del sur de Florida aseguran estar mucho mejor preparados ahora para enfrentar un gran huracán que en 1992, cuando Andrew arrasó el sur del condado de Miami-Dade.

Desafíos

Preparación para huracán

Las tiendas han sido provistas de generadores para poder suministrar comida en caso de emergencia.

Además de implementar códigos de construcción más estrictos y elaborar planes de emergencia más exhaustivos, se han reforzado infraestructuras básicas como escuelas -que suelen servir de albergues- y estaciones de policía y de bomberos.

Además, muchas gasolineras, mercados y tiendas han sido provistas de generadores eléctricos para poder suministrar comida y otros artículos básicos en caso de emergencia.

Pero pese a ello, los expertos coinciden en que el impacto de un gran huracán en una línea costera como la de Miami, cubierta de grandes condominios y que cuenta con una alta densidad población, presenta un reto titánico para las autoridades.

"Miami tiene una agencia de gestión de emergencias muy buena, su capacidad de respuesta es muy elevada y están a la altura de los retos que podría presentar un gran huracán", señala Pallab Mozumder, del IHRC.

Pero según el científico, hay otros factores a tener en cuenta.

"Por ejemplo, en 2005 el huracán Willma, que no era una gran tormenta en cuanto a intensidad, derribó prácticamente toda la infraestructura eléctrica y la gente estuvo sin electricidad durante días y días", recuerda.

"Este tipo de infraestructura es todavía vulnerable, incluso cuando se sabe que la electricidad es básica, porque sin ella no pueden operar muchos elementos que están relacionados con una respuesta rápida" a una emergencia.

Además, Mozumder asegura que el desarrollo urbano en esas áreas "no se ha hecho de manera muy inteligente".

"Desde una perspectiva de la planificación quizás no es una buena idea permitir la construcción de edificios tan altos en los que vive una gran cantidad de gente", señala el científico en referencia a barrios de Miami como Brickell o el distrito financiero, donde se levantan torres de más de 50 pisos de altura.

Jill Malmstadt, de la FSU, coincide con él. "Debido al alto riesgo que tiene la ciudad de Miami de recibir el impacto de un huracán, lo ideal sería que hubiera menos población y menos construcciones en el área", asegura.

Pérdidas astronómicas

Miami

Los costos de un gran huracán en Miami podrían ser astronómicos.

Pero presumiendo que los planes de emergencia funcionaran adecuadamente y se lograra poner a salvo al mayor número de población posible, todavía quedaría esperar al paso de la tormenta para comenzar a calcular las pérdidas económicas en un área donde hay muchas construcciones antiguas que no han sido adaptadas a las normas actuales de seguridad.

Para obtener un estimado de los daños que causaría un gran huracán en Miami, muchos expertos ponen como ejemplo el de categoría 4 que arrasó la ciudad en 1926, durante el cual, según testimonios de la época, el mar cubrió todo Miami Beach y entró varias cuadras en la ciudad.

"Algunos estudios han analizado las pérdidas ocasionadas por ese huracán y han llegado a la conclusión de que si sucediera hoy en día, éstas superarían los US$100.000 millones", le explicó a BBC Mundo Lynne McChristian, analista del Instituto de Información de Seguros, con sede en Nueva York.

Eso lo convertiría en el desastre natural más costoso de la historia de EE.UU.

Pero además, unas pérdidas de tal magnitud pondrían en peligro la salud financiera del condado y de muchos de sus negocios, así como la capacidad de las compañías de seguros para pagar los costos de la reconstrucción.

"Las aseguradoras y los propietarios no pueden ignorar lo que ha sucedido en el área de Miami en el pasado con los huracanes y tienen que prever lo que puede llegar a pasar por el hecho de que hay más gente y más propiedades en un área que es vulnerable", señala McChristian.

Por el momento, y hasta que el próximo 30 de noviembre se de por finalizada la temporada anual de huracanes en Florida, las autoridades de Miami y sus habitantes seguirán atentos a la evolución de las tormentas que se forman en el Atlántico y el Mar Caribe.

Contexto

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