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Las dificultades de un Ramadán sin noche

Última actualización: Domingo, 19 de agosto de 2012
atardecer

En verano, son pocas las horas de noche en Finlandia.

Los musulmanes practicantes de todo el mundo celebran este domingo el fin del Ramadán, tras 30 días ayunando desde que salen los primeros rayos del sol hasta su puesta. Pero ¿qué hacen los musulmanes que viven en un lugar donde el sol casi no se pone?

La localidad de Rovaniemi, en Finlandia, se encuentra en un lugar de extremos.

Situada a 66 grados al norte, Rovaniemi se encuentra dentro del círculo polar ártico, en la Laponia finlandesa, y durante el invierno está totalmente cubierta por la oscuridad. Como cabría de esperar, en el verano el sol casi no se pone.

Estos largos días han sido un grave problema para musulmanes practicantes como Shah Jalal Miah Masud.

Procedente de Bangladesh, este joven de 28 años se mudó a Rovaniemi, 830 kilómetros al norte de la capital, Helsinki, hace 5 años para estudiar Tecnología de la Información. En las últimas 21 horas no ha probado nada de comida ni agua. Aun así, se ríe.

"No oscurece, y el cielo siempre se ve igual. El sol está siempre en el horizonte y es difícil saber qué hora es en cada momento", afirma.

Son las 11 de la noche, el sol se acaba de ocultar tímidamente tras el horizonte y el cielo luce de un bonito azul. En tan solo 5 horas el sol volverá a brillar con fuerza.

Masud asegura que es difícil ayunar siguiendo el horario finlandés y admite estar cansado. Pero a pesar del hambre y el cansancio, afirma que es un placer seguir el Ramadán durante los largos días del verano finlandés.

Dos opciones

Nafisa Yeasmin

Nafisa Yeasmin sigue el horario de la Meca.

El joven tiene algunas opciones para reducir el número de horas que tendría que permanecer en ayuno si siguiese el sol finlandés.

El doctor Abdul Mannan, un imán local y presidente de la Sociedad Islámica del Norte de Finlandia, afirma que hay dos corrientes de pensamiento a este respecto.

"Los estudiosos egipcios dicen que, si los días son largos -de más de 18 horas-, se puede seguir la hora de La Meca o de Medina, o del país musulmán más cercano", afirma Mannan.

"El otro punto de vista pertenece a los expertos saudíes, que señalan que aunque el día sea largo o corto hay que guiarse por la hora local".

Mannan cuenta que la mayor parte de los musulmanes en Finlandia se rigen o bien por el horario de La Meca o por el turco, ya que Turquía es el país musulmán más cercano.

Para Nafisa Yeasmin, investigadora en la Universidad de Laponia, elegir cuándo ayunar no ha sido una decisión fácil. Yeasmin se mudó de Dhaka, Bangladesh, hace ahora seis años, con su marido y sus hijos.

Su espaciosa cocina escandinava huela a cebolla, chile y comino.

Mientras prepara la comida tradicional de fin de Ramadán, recuerda su primer ayuno Rovaniemi, cuando decidió adoptar el horario finlandés y no comer durante hasta 20 horas al día.

"Fue muy difícil de seguir porque en Bangladesh estamos acostumbrados a 12 horas de luz y otras 12 de oscuridad", cuenta.

"Entonces pensé: así no sigo. Tengo que seguir el horario de La Meca. Pero estoy un poco preocupado sobre si Alá lo aceptará o no", añade.

Buscando refugio

"Los estudiosos egipcios dicen que, si los días son largos -de más de 18 horas-, se puede seguir la hora de La Meca o de Medina, o del país musulmán más cercano. "

Abdul Mannan, un imán local y presidente de la Sociedad Islámica del Norte de Finlandia

Muchos musulmanes llegan a Finlandia como refugiados procedentes de todo el mundo, especialmente desde Somalia, Iraq y Afganistán. Desde 2001 el país ha aceptado a 750 refugiados al año. Los recién llegados suelen ser enviados a vivir al norte del país siguiendo los programas de repoblación del gobierno.

Pero en Rovaniemi, los largos días no son el único obstáculo que deben afrontar aquellos que sigan el Ramadán.

Ninguna tienda en esta población de 60.000 habitantes vende carne halal, preparada de acuerdo con las leyes islámicas. La ciudad más cercana que sí vende, Oulu, está a 300km. Otra opción es Lulea, del otro lado de la frontera con Suecia.

Yeasmin prefiere el viaje de seis horas de ida y vuela hasta esta ciudad sueca, de donde vuelve cargada con garbanzos negros, dátiles, galletitas saladas y mucha carne halal.

Tanto Yeasmin como Masud disfrutan de la vida en esta parte del mundo y están de acuerdo con que la gente aquí es muy acogedora y respetuosa de su religión.

Pero también asegura que es difícil estar a miles de kilómetros de casa, de la familia y de los amigos durante un evento religioso tan importante.

"Solíamos romper el ayuno y compartir el iftar (la cena de después de Ramadán) todos juntos, pero ahora lo hago yo solo", relata Masud.

"Aquí es como un mes más, no hay sensación de festival. A veces siento que me estoy perdiendo algo", concluye.

Contexto

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