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Londres 2012 confirma a México como una potencia en clavados

Laura Sánchez

Laura Sánchez logró la tercera medalla para México en la piscina olímpica.

Pocas cosas llaman tanto la atención de los turistas como los intrépidos saltos de altura en los acantilados de La Quebrada, en la ciudad mexicana de Acapulco.

Los nativos se arrojan al vacío desde 35 metros, desafiando las rocas y el oleaje del Océano Pacífico, en uno de los mayores espectáculos del país.

Aunque ahora el espectáculo lo están dando otros saltadores.

La mexicana Laura Sánchez ganó este domingo la medalla de bronce en clavados desde trampolín de tres metros, sumando esa presea a la plata obtenida el martes pasado por sus compatriotas Paola Espinosa y Alejandra Orozco en clavados sincronizados desde la plataforma de 10 metros.

Los hombres no se quedan atrás. Germán Sánchez e Iván García inauguraron el medallero mexicano tras su segundo puesto desde la misma plataforma.

Con estas medallas, los clavados ya son la competencia que más laureles ha dado a México en los Juegos Olímpicos (12 medallas, una de oro), solo superada por el boxeo (12 medallas, dos de oro).

El país tiene una larga historia de triunfos en esta disciplina. Ya en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, los clavados fueron el gran nicho de medallas de oro para el país, que venció en las ocho finales.

Y en Pekín 2008, Paola Espinosa y Tatiana Ortiz se llevaron el bronce.

La ventaja de ser "menudito"

"La complexión del mexicano no es muy baja pero tampoco es muy alta, de tal manera que lo hace muy menudito y se adapta a esta disciplina al momento de hacer muchas ejecuciones"

Alberto Acosto Palma, vicepresidente de clavados de la Federación Mexicana de Natación.

¿Pero por qué México se ha convertido en una potencia de saltos?

Según Alberto Acosto Palma, vicepresidente de clavados de la Federación Mexicana de Natación, el físico de los mexicanos juega a su favor.

"La complexión del mexicano no es muy baja pero tampoco es muy alta, de tal manera que lo hace muy menudito y se adapta a esta disciplina al momento de hacer muchas ejecuciones", le dice a BBC Mundo.

"El que hace más vueltas y más giros acrobáticos será el que tenga mayores posibilidades de obtener resultados positivos, de tal manera que la complexión del mexicano le permite tener este ritmo de movimientos", añade.

El modelo chino

Pero no sólo se trata del físico.

En los Juegos de 1948, también en Londres, Joaquín Capilla se convirtió en el primer mexicano en ganar una medalla (de bronce) en los saltos.

Desde entonces, México ha obtenido otras preseas en competencias internacionales, pero nunca al ritmo de esta nueva generación de atletas dominada por jóvenes deportistas como Paola Espinosa, Yahel Castillo, Iván García o Rommel Pacheco.

Son atletas criados bajo nuevos programas deportivos de alto rendimiento que se iniciaron a muy corta edad, semejantes a los aplicados en China, una potencia en clavados.

Germán Sánchez e Iván García

Fueron los clavados los que inauguraron el medallero para México en Londres 2012.

"Anteriormente, los clavadistas mexicanos sin ser muy veteranos tampoco eran muy jóvenes y China nos dio la muestra que teníamos que empezar a entrenar con niños, los cuales empiezan a obtener resultados desde muy corta edad", explica Acosto.

"La edad promedio de nuestros clavadistas en el pasado era de 25 años de edad en adelante. Ahora ya contamos con Alejandra Orozco, de 15 años; Carolina Mendoza que todavía no compite en la plataforma de 10 metros, que también tiene 15 años… Paola Espinosa, que es la más veterana, justo acaba de cumplir 26 años".

Intercambio de maestros

El modelo chino también se ha incorporado a través de los entrenadores.

La maestra de Paola Espinosa es la china Ma Jin, quien llegó a México a través de un convenio con el Gobierno Federal y el Ministerio del Deporte chino para intercambiar entrenadores.

Hace 9 años, 39 entrenadores chinos comenzaron a dirigir a niños y jóvenes mexicanos que hoy destacan en el podio.

Los clavadistas que ahora compiten en Londres, con sus acrobacias y perfección técnica, contrastan con los saltadores de Acapulco, que arriesgan su vida pero aún no cuentan con certificación oficial de la Federación Internacional de Natación.

En cualquier caso, parece que hay algo que les une: "El mexicano siempre ha sido muy aventado para vencer obstáculos, la mentalidad de querer aventurarse le da en muchas ocasiones resultados positivos", dice Acosto.

"El mexicano ve una piscina y no sabe ni nadar, pero igualmente ya se quiere aventar. Eso ayuda mucho a vencer el miedo". Y a ganar medallas.

Contexto

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