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La primera comunidad negra en la Londres de Shakespeare

Última actualización: Domingo, 29 de julio de 2012
John Blanke, trompetista negro de la corte

John Blanke, trompetista negro de las cortes de Enrique VII y VIII.

Al salir de la estación del metro de Aldgate rumbo a Whitechapel Road, en el actual este de Londres, uno experimenta los embriagadores sonidos, aromas y vistas de templos, mezquitas y restaurantes de curry de Brick Lane, tan típicos en el moderno y multicultural Reino Unido.

La mayoría de nosotros tendemos a pensar que las personas negras vinieron al Reino Unido a partir de mediados del siglo XX: caribeños que vinieron a bordo del Empire Windrush en 1948; bangladeshíes, después de 1971 y asiáticos ugandeses después de que los expulsara Idi Amin en 1972.

Pero en tiempos de William Shakespeare usted podría haberse topado con gente venida de África occidental e incluso de Bengala en esas mismas calles londinenses.

Por supuesto que había menos y eran objeto de antipatía tanto como de fascinación por parte de los habitantes de la Inglaterra de los Tudor, quienes nunca habían visto personas de raza negra.

Pero sabemos que vivieron, trabajaron y se casaron, así que es posible decir que la primera comunidad negra británica empezó aquí.

Desde Roma

Hubo negros en tierras británicas en tiempos del Imperio Romano y también en los primeros tiempos de la dinastía Tudor en Inglaterra y Escocia.

Pero el verdadero cambio vino con el reinado de Isabel I, cuando gracias al análisis de los registros, podemos ver gente negra común y corriente trabajando, especialmente en Londres.

En las obras del mismo Shakespeare, un hombre fascinado por "el otro", figuran varios personajes negros. De hecho dos de los más famosos son negros.

El hecho de que los pusiera en el centro del entretenimiento principal de la época demuestra que eran un elemento significativo de la población londinense.

Empleados especialmente como sirvientes domésticos, pero también como músicos, bailarines y artistas, pueden haberse contado por cientos y quizá más.

Negros libres

estación de metro de Aldgate en Londres

Aldgate fue el centro de la primera comunidad negra londinense.

Aclaremos que no eran esclavos. Según las leyes inglesas no era posible ser esclavo en Inglaterra (aunque ese principio tuvo que ser ratificado en cortes sobre comercio de esclavos a fines del siglo XVIII, como el caso Somersett de 1772).

En el reinado isabelino, los negros de Londres eran libres. De hecho, algunos, tanto hombres como mujeres, se casaron con ingleses nativos.

En 1599, por ejemplo, en la calle St. Olave Hart Street, John Cathman se casó con Constantia "una mujer negra y sirvienta". Poco después James Curres, "un moro cristiano" desposó a Margaret Person, una criada.

Los registros de la parroquia de St. Botolph fuera de Aldgate son especialmente reveladores.

Aquí, entre inmigrantes franceses y holandeses, se cuentan persas, algunos indios y un "indio del Este", lo que hoy es Bengala.

Algunos incluso recibieron estatus costosos y elevados, funerales cristianos, con portadores y finos paños negros, una muestra de la estima en la que los tenían sus empleadores, vecinos y compañeros de trabajo.

Los registros revelan también historias fascinantes, como la de Mary Fillis una sirvienta negra veinteañera que había estado en Inglaterra por casi 14 años y era hija de un fabricante de palas moro.

Cuando sus empleadores la impulsaron a convertirse al cristianismo, fue examinada por el vicario de St Botolph quien encontró sus respuestas “muy cristianas”, hizo el catecismo y fue bautizada el 3 de junio de 1597.

Problema gubernamental

La vida de los negros estaba lejos de ser dulce y ligera. Aunque muchos eran tan libres como en cualquier parte de Europa para muchos las cosas eran difíciles.

Algunas negras trabajaban como prostitutas junto a sus colegas blancas. La famosa Lucy Negro, una antigua bailarina al servicio de la reina, regentaba un establecimiento entre cuyos clientes habían nobles y abogados.

Pero alrededor de 1600 la presencia de negros se había convertido en un problema para el gobierno inglés. Con el número de ellos recientemente incrementado con la liberación de varios esclavos capturados de barcos españoles, su presencia repentinamente empezó a verse como una molestia.

En importantes documentos de la época se lee: "la reina está descontenta con el gran número de "negros y moros" que se han deslizado dentro del reino desde los problemas entre su alteza y el rey de España, y que han sido adoptados aquí para el enojo de su propio pueblo".

Los "grandes números" eran fundamentalmente esclavos de galeras y sirvientes que iban a bordo de barcos españoles capturados. Se debatió un plan para sacarlos del país. ¿Sería el primer ejemplo de repatriación gubernamental?

Othelo

Othelo uno de los protagonistas negros de Shakespeare.

En cartas de la época se evidencian las negociaciones sobre logística entre el gobierno y los mercaderes para un eventual transporte de población negra hacia Berbería, nombre que se le daba entonces a la costa del norte de África.

Aunque no se sabe si llegó a pasar, el intercambio muestra la sentida obligación gubernamental de asegurar comida y alojamiento a los esclavos liberados mientras permanecieran en Londres.

Pero no puede decirse, como suele hacerse a veces, que el edicto se aplicaría a los muchos negros que ya vivían como ciudadanos londinenses.

Entre británicos célebres

El número de negros creció en el siglo XVII con gente llegada de India y, en particular de Bengala.

Tristemente no está faltando su historia, contada en sus propias palabras, aunque para la llegada del siglo XVIII tenemos notables trabajos de prosa, poesía y música escritos por negros británicos.

Los nombres de Olaudah Equiano, Ottobah Cugoano e Ignatius Sancho merecen su sitial en cualquier lista de británicos importantes.

Para el siglo XVIII, se estima que unos 20.000 sirvientes negros vivían en Londres.

Incluso tenían sus propias tabernas donde celebraron el triunfo para la comunidad del caso Somersett y el triunfo de los abolicionistas con un estridente buen humor.

Eran pocos aún comparados con la población total, pero ya tenían un papel en la historia británica. ¿Qué pensaría Mary Fillis de la situación actual? Y, ¿qué atención le prestaríamos nosotros a su historia?

Contexto

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