Las mil y una formas de fugarse de una cárcel en Venezuela

Última actualización: Jueves, 26 de julio de 2012
Crisis del rodeo

La crisis del rodeo llevó al gobierno a crear el Ministerio de Prisiones.

Frank Reinaldo Contreras, Joan Manuel Pérez, Guillermo Calderón y Jhonatan Eliécer Rivera no tardaron en ponerse manos a la obra con su plan de fuga, aunque les iba a requerir mucha paciencia. Dedicaron cuatro meses a convertir un boquete en un baño en una vía de escape de la cárcel de El Marite.

Poco a poco y con mucha discreción, los cuatro fueron capaces de ocultarle a los guardias su pasaporte a la calle. En la madrugada del 12 de julio, aprovechando la oscuridad de la noche, escaparon. El túnel los llevó al patio interno, de ahí treparon al techo, se arrastraron hasta la cerca de la calle. La escalaron y listo, ya estaban en la calle.

El caso de estos cuatro acusados de tráfico de drogas no es la norma, pero sí una muestra de que en Venezuela, los presos, de vez en cuando, se fugan. Es difícil saber cuántos, pero pasa. Historias similares aparecen en los medios, como mínimo, una vez al mes. Y son más o menos como en las películas, con ingenio, por la fuerza o a base de suculentas coimas.

Y es que a un año de la creación del Ministerio del Poder Popular para los Servicios Penitenciarios (MPPSP), la respuesta del presidente Hugo Chávez a la crisis de El Rodeo, la política penitenciaria continúa siendo una de las piedras en el zapato del mandatario.

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Los "privados de libertad" –como se refieren con frecuencia a los reos el gobierno y los medios de comunicación en Venezuela– están fuertemente armados y los tiroteos con la Guardia Nacional se dan de forma recurrente. La confusión que se genera es también campo abonado para la fuga.

"Los presos están pensando en salir desde que entran. El abogado les dice que al día siguiente estarán libres, los otros reclusos les dicen que saben por dónde se pueden escapar y, hacinados, todo les empuja a querer irse", le dijo a BBC Mundo Humberto Prado, director de la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).

Túneles y coimas

De las 34 prisiones del país, el OVP calcula que el Estado tiene acceso al 20%. En el resto, aseguran, mandan los presos.

Ese descontrol hace virtualmente misión imposible saber cuántos prófugos campan a sus anchas por Venezuela. El hacinamiento, indican, impide siquiera echarlos en falta.

"Dentro de esta grave descomposición del sistema penitenciario venezolano, estamos viendo que ahora se fugan por la puerta, como si nada"

Carlos Nieto, Una ventana a la libertad

El pasado 4 de junio, la policía abatió a tiros a Énder Enrique Escobar cuando se disponía a cobrar el rescate de un secuestro. El fallecido se suponía que estaba en prisión cumpliendo una condena por robo.

Hace unos meses, los bomberos sorprendieron a seis reclusos medio perdidos en cloacas de las inmediaciones de la clausurada cárcel de La Planta, la única que quedaba en Caracas. Una tapa de alcantarilla los separaba de la libertad.

La ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Valera, aseguró que aquel día se frustró una fuga masiva. Pero activistas que trabajan en el sector calculan que ya habían escapado entre 150 y 600 reos.

Además de saltando muros, arrastrándose por túneles o a los tiros, existe otra forma de escaparse menos riesgosa: "Dentro de esta grave descomposición del sistema penitenciario venezolano, estamos viendo que ahora se fugan por la puerta, como si nada", le dijo a BBC Mundo Carlos Nieto de Una Ventana a la Libertad, ONG defensora de los derechos de los presos.

Eso suele suceder, aseguran, después de haber pagado una cuantiosa coima. "He oído hablar desde 80.000 a 200.000 bolívares (US$45.000). Los niveles de corrupción son muy altos. Pero oficialmente el gobierno nunca va a decir que es cierto, pese a que descubrirlo es fácil", afirmó Nieto.

BBC Mundo intentó infructuosamente obtener una versión del Ministerio de Servicios Penitenciarios.

El pran

La situación de las violentas y sobrepobladas cárceles venezolanas es uno de los temas más espinosos para el gobierno de Hugo Chávez, que se encontró con una situación desastrosa a la que no ha sabido ponerle solución.

"Este no es un problema de este gobierno nada más, sino de todos los que han pasado. Pero éste es el que más tiempo ha tenido. Lleva 14 años como responsable de las políticas"

Humberto Prado, Observatorio Venezolano de Prisiones

"Este no es un problema de este gobierno nada más, sino de todos los que han pasado. Pero éste es el que más tiempo ha tenido. Lleva 14 años como responsable de las políticas", afirma Prado.

Según el OVP, el año pasado se registraron 560 muertos y casi 1.500 heridos en las 35 cárceles del país, que aunque oficialmente tenían capacidad para unos 14.500 internos, albergan a 45.000.

Hacinamiento y corrupción son los dos factores que señalan los activistas vinculados al sector como los detonantes de la degradada situación.

Tanto Nieto como Prado denuncian que los presos están fuertemente armados gracias a la connivencia de las autoridades encargadas de la vigilancia.

También por corrupción o negligencia explican que es posible que cada penal esté a merced del "pran", líder de los presos que cobra "la causa", un pago semanal que sirve para garantizar la tranquilidad.

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Al que no paga, señalan, o lo convierten en "bruja" y se dedica a limpiar o trabajar para compensar, o directamente lo matan.

"Con ese dinero los pranes compran y arman, pero también hacen cosas que benefician a los reclusos. Cubren necesidades básicas de la cárcel, como productos de limpieza y aseo personal, todo lo que debería hacerse cargo el Estado", explicó Nieto.

Y otros pranes van más allá en su labor "sociocomunitaria". "En Isla Margarita hay piscina, otros tienen discotecas con fiestas que empiezan los viernes y terminan los lunes, contratan a artistas internacionales, etc.", cuenta Nieto.

También denuncian que se valen de esos pagos para virtualmente dirigir auténticas mafias en el exterior del penal.

Reinserción

La situación está tan degradada que ya casi no llama la atención, por ejemplo, que en un conflicto que duró más de un mes hayan muerto unos 17 reclusos del Centro Penitenciario de la Región Andina (Mérida).

Se han reportado combates propios de una guerra abierta, miembros de la Guardia Nacional contra reclusos atrincherados que tienen a su disposición fusiles de asalto y hasta granadas de mano. Pero muchas veces los medios dedican al asunto espacios muy poco destacados.

"Lo lejos que está hace que tenga tan poca visibilidad. También puede que haya algo de autocensura por lo que pasó con Globovisión", comenta Nieto en alusión a la multa impuesta al canal por su cobertura de la crisis de El Rodeo en junio pasado.

La ministra Varela, en una reciente entrevista con el canal Vive TV, aseguró que lo que está haciendo el gobierno es convertir los reclusorios en "espacios para la vida" y "unidades de producción social".

Según la ministra, su departamento busca así la reinserción de los presos para facilitar su regreso a la vida en sociedad. Varela adelantó que próximamente los internos del Penal General de Venezuela (Guaricó, centro) se disponen a plantar 180 hectáreas de maíz.

De hecho, según Varela, en la mayoría de los centros ya se producen textiles, pan, hortalizas y enseres de primera necesidad.

Sin embargo, los incidentes se suceden. Además de los recientes choques de Mérida, ha habido problemas en El Rodeo III, donde el jueves pasado 649 reclusos se negaron a entrar a sus celdas, se parapetaron en la azotea y se cosieron la boca en protesta por los supuestos atropellos de los que dicen ser víctimas.

Y la semana pasada se informó del secuestro de cuatro miembros de la Guardia Nacional en el Centro Penitenciario de Occidente (CPO, Táchira).

Según Prado, "hay que atacar las bases estructurales del problema". El activista considera que mientras continúe el hacinamiento y las carencias en personal especializado, "la cárcel venezolana no podrá alcanzar a cumplir su papel en la reinserción de los presos".

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