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Noruega: las lecciones de la matanza de Breivik

Última actualización: Domingo, 22 de julio de 2012

Noruega, a un año de la matanza perpretada por Anders Breivik

Noruega conmemora este domingo el primer aniversario de la matanza perpetrada por el ultraderechista Anders Behring Breivik.

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No será fácil para los noruegos olvidar el 22 de julio. Esa fecha, ese día en que Anders Behring Breivik asesinó a 77 personas en dos ataques simultáneos, quedará en la memoria de ese país quizás para siempre.

El carro bomba diseñado para atentar contra la clase política del país escandinavo y la matanza en la isla de Utoeya en un campamento que reunía a jóvenes simpatizantes del Partido Laborista vuelven hoy domingo, un año después, a ser recordados por los noruegos.

El derramamiento de sangre había sido metódicamente planificado por Breivik y se llevó a cabo con una crueldad que incluso omitió las súplicas de misericordia de algunos de los jóvenes en Utoeya.

En un momento de la matanza en la isla Breivik recargó su arma y, con calma, disparó a varios jóvenes en su cabeza. Estaban sentados frente a él, paralizados por el terror. El más joven tenía 14 años.

Más democracia

Pero incluso en medio del impacto fue evidente cuál iba a ser la reacción contundente del pueblo y el gobierno noruegos ante los ataques.

Decenas de miles de personas salieron casi que de inmediato a las calles del centro de Oslo, la capital, con rosas en las manos y armaron, en la calle al frente de la catedral, un aviso con los pétalos que decía "si un hombre puede mostrar tanto odio, sólo piensen cuánto amor podemos mostrar todos juntos".

El primer ministro Jens Stoltenberg, por su parte, dijo que Noruega tendría que hacer todo lo posible por no subestimar los valores básicos de ese país: "La respuesta de Noruega a la violencia es más democracia, más apertura y más participación política".

Un año después parece que el primer ministro mantuvo su palabra: no se han hecho cambios en la ley para aumentar el poder de la policía o los servicios de seguridad, la legislación sobre terrorismo sigue siendo la misma.

breivik

Hay quienes piensan que permitirle a Breivik dar su discurso de extrema derecha, en lugar de censurarlo, es una forma de hacerlo quedar en ridículo.

En las calles de Oslo apenas se ven cámaras en las calles y la policía solo puede portar armas con un permiso especial.

La puerta del edificio del Parlamento se mantiene abierta y sin guardias.

"Todavía es posible tener acceso al Parlamento y esperamos que se mantenga así", dice Lise Christoffersen, del Partido Laborista, quien está convencida de que la gente no quiere que se aprueben leyes que limiten sus derechos básicos y afecten su vida privada a pesar de la relativa facilidad con que Breivik fue capaz de planificar y llevar a cabo sus ataques.

Plataforma pública

La determinación de Noruega de mantener derechos como estos también se ha manifestado en el juicio público que se le hizo a Breivik durante 10 semanas y que terminó el mes pasado.

Lo trataron como cualquier criminal sospechoso y, en los primeros días, se le permitió hacer dentro de la corte un saludo típico de la extrema derecha.

La primera semana del juicio fue dominada por Breivik, que tuvo la oportunidad de hablar durante cinco días para explicar sus acciones.

Breivik usó ese tiempo para hacer una descripción detallada de cómo y por qué había matado a tanta gente, que era, precisamente, la plataforma pública que quería.

A no más de un metro detrás suyo estaban sentados algunos sobrevivientes y familiares de quienes murieron.

Y aunque la televisión paró el cubrimiento cuando Breivik habló, los medios internacionales tuvieron la libertad de reportar cada palabra que dijo.

Algunos noruegos se horrorizaron porque se le diera la oportunidad de publicitar su ideología islamofóbica. En Noruega hay varios grupos de extrema derecha que rechazan a los inmigrantes musulmanes que llegan a su país.

Pero Cato Shiotz, un abogado especializado en crimen, dice que haber tenido un juicio abierto le ha permitido a la gente hacerse una idea informada de Breivik.

bandera de noruega y flores

"Si un hombre puede mostrar tanto odio, sólo piensen cuánto amor podemos mostrar todos juntos", decían los manifestantes que salieron a las calles después del atentado.

"Yo creo que Breivik le ha hecho más daño a la derecha radical de lo que se ha hecho a sí mismo", dijo Shiotz.

"Sus ideas hoy tienen menos apoyo que nunca antes".

"La única forma de combatir el terror es demostrar que somos mejores que ellos", dice Jan Egeland, un exfuncionario de la cancillería noruega y ahora miembro de Human Rights Watch.

"El punto de los terroristas es generar miedo y hacernos olvidar de nuestros valores liberales… no los podemos dejar ganar".

Egeland es bastante crítico sobre la manera como algunos países, en particular Estados Unidos, han lidiado con las amenazas terroristas, con el argumento de que métodos como la rendición extraordinaria, la creación de prisiones especiales para sospechosos de terrorismo como Guantánamo y la sanción de lo que en general se ve como tortura han sido todos contraproducentes.

Diferentes dinámicas

Pero Estados Unidos se enfrenta a una amenaza bastante distinta a la que significó Breivik, quien aparentemente actuó solo.

Las milicias que amenazan a Estados Unidos en su territorio y en lugares donde posee bases fuera del país están en permanente evolución y en proceso de desarrollar nuevos métodos de ataque desde diversos lugares del mundo.

"Cuando una nación está bajo constante amenaza y tiene tropas en muchas partes del mundo la dinámica terrorista es distinta", dice el analista de seguridad estadounidense Marco Vicenzino.

"La respuesta de Noruega a la violencia es más democracia, más apertura y más participación política."

Jens Stoltenberg, primer ministro de Noruega, después de los atentados

"En un lugar como Noruega uno lo ve más desde un punto de vista de la imposición de la ley, mientras que en Estados Unidos lo vemos más desde una perspectiva de la guerra, como una nación amenazada".

Jan Egeland admite que no está seguro cómo el gobierno noruego habría reaccionado si los ataques del año pasado hubiesen sido orquestados por al Qaeda, como se sospechó en un principio.

De igual forma, considera que la respuesta noruega habría sido mejor que la de Estados Unidos.

"No creo que habríamos pasado a ese lado oscuro y empezado a torturar e inventar provocaciones contra la ley internacional como Guantánamo", dijo.

"Pero también me pregunto si habríamos podido aguantarlo tanto tiempo".

Contexto

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