¿Vale la pena detener a un presunto nazi de 97 años?

  • 18 julio 2012
Protesta antinazi
Los antinazis claman por una última oportunidad para hacer justicia.

Una escena se repitió en días pasados en una casa de Budapest. Manifestantes antifascistas y periodistas rodeaban la vivienda de Laszlo Csatary, el exoficial de policía húngaro acusado por cazadores de nazis de haber participado en crímenes contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y que este miércoles fue detenido.

Csatary fue descubierto por el tabloide británico The Sun, pero hay una controversia en torno al papel exacto que desempeñaba en la ciudad de Kosice, ahora en el este de Eslovaquia y que era parte de Hungría en 1944.

Ephraim Zuroff, líder de la operación Last Chance (Última Oportunidad), de Los Ángeles, que sigue la pista de exnazis, acusa a Csatary de ser responsable de la deportación de 15.700 judíos del gueto de Kosice al campo de concentración de Auschwitz, en mayo de 1944.

Aunque algunos investigadores húngaros sostienen que las evidencias son débiles y las probabilidades de un procedimiento legal exitoso en su contra son escasas, las autoridades de ese país optaron por detenerlo este miércoles con el objetivo de que rinda indagatoria.

"Csatary fue un pez pequeño. Podría nombrar 2.000 personas responsables de cometer peores crímenes que él", dijo Laszlo Karsai, un notable historiador húngaro, hijo de un sobreviviente del Holocausto.

"Todo el dinero que se gasta en perseguir a gente como él estaría mejor invertido en luchar contra todos aquellos que hacen propaganda y niegan enérgicamente el Holocausto hoy en día".

El año pasado, un tribunal húngaro encontró a Sandor Kepiro, otro presunto criminal de guerra húngaro, inocente de crímenes contra los judíos y serbios, cometidos en la ciudad serbia de Novi Sad en 1942.

Los casos muestran lo difícil que es atribuir responsabilidad a estos crímenes atroces, que sucedieron hace más de 70 años.

Sentenciado a muerte

Sandor Kepiro
Sandor Kepiro murió poco después de ser absuelto de crímenes de guerra durante la era Nazi.

El gueto en Kosice, entonces conocido como Kassa, fue el primero en ser establecido después que Alemania ocupó Hungría en marzo de 1944. Uno de los principales objetivos de dicha toma fue el asesinato de 600.000 judíos húngaros.

La policía húngara, los gendarmes -la policía rural- y oficiales de ferrocarriles cooperaban con las tropas alemanas, algunas veces en forma muy entusiasta, para llevar a cabo las deportaciones, aunque también hubo casos en que oficiales húngaros ayudaban a los judíos a escapar.

Casi uno de cada 10 de los que murieron en el Holocausto y uno de cada tres asesinados en Auschwitz, eran judíos húngaros.

El horror particular en Hungría era que para 1944, la Alemana Nazi ya estaba siendo derrotada. Matar a la mayor cantidad posible de judíos se convirtió en una carrera contra el reloj antes que la guerra fuera finalmente perdida.

Inmediatamente después de la guerra, el comité de ayuda a los deportados entrevistó a 5.000 judíos sobrevivientes en Hungría.

Un testigo de 18 años del gueto de Kosice, identificado solo como "FP" dijo que Csatary "golpeaba a quien veía con un látigo. En una ocasión ordenó que todas las jóvenes vinieran y desenterraran gruesas estacas de madera del suelo con sus propias manos. Hasta los soldados de las SS alemana se escandalizaron".

Juicio popular

La ciudad de Kosice fue devuelta a Checoslovaquia en Febrero de 1945 y Csatary fue sentenciado a muerte en ausencia por un Tribunal Popular checoeslovaco en 1948.

Aunque todavía es legalmente válido, el veredicto de aquella la corte popular es considerado hoy dudoso, debido a la fuerte influencia política que ejercía el partido comunista sobre los jueces.

Csatary se mudó a Canadá como refugiado y vivió con un seudónimo hasta que lo despojaron de la ciudadanía canadiense en 1997.

Luego, según los cazadores de nazis, desapareció, hasta que fue encontrado por reporteros británicos el domingo pasado en un apacible distrito residencial al pie de la colina Naphegy, en Budapest.

Las autoridades húngaras parecen haber tenido conocimiento de su paradero desde por lo menos octubre del año pasado, cuando la fiscalía pidió al historiador legal Tibor Zinner investigar el caso en los archivos de la corte húngara.

De acuerdo al reporte de Zinner, entregado tras un mes de investigación, la única mención de Csatary se produjo durante el juicio de su comandante, Gyorgy Horvath, quien era el jefe adjunto de la policía de Kosice en 1944. Un testigo también mencionó la crueldad de Csatary.

Acto de circo

No olvidamos
Los manifestantes dicen que no es demasiado tarde para hacer justicia por las víctimas del Holocausto.

Horvath fue sentenciado a muerte por el Tribunal Popular húngaro en 1945 por los mismos crímenes de los que se acusa ahora a Csatary. Esta sentencia fue cambiada a cadena perpetua por decreto presidencial en 1946.

De 400 sentencias de muerte emitidas por el Tribunal Popular por crímenes de guerra, sólo se se ejecutaron 181.

"Ahora existen tres posibles caminos a seguir", dijo Zinner a la BBC. "Pasar el caso de Csatary a los eslovacos, pedir a Eslovaquia alguno de los archivos que tienen y comenzar un juicio contra él en Hungría o dejar que las cosas sigan su curso natural. Después de todo, ya tiene 97 años".

"No quiero defender crímenes de lesa humanidad, que nunca prescriben, pero lo que Zuroff está haciendo es simplemente un circo, tal vez en venganza por no haber conseguido una condena en el caso de Kepiro".

Karsai considera que la evidencia contra Csatary debería ser seriamente revisada, a pesar de su crítica a los cazadores de nazis. El gueto de Kosice existió durante un mes y está muy bien documentado, tanto en los archivos de la ciudad en Kosice, como en los papeles del caso Horvath en Hungría.

Otro camino posible podría ser investigar los primeros archivos de guerra de Csatary cuando era policía en Kecskemet en 1941, en Subotica en 1942, y en Kosice a partir de 1943, sugiere Karsai.