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Víctimas del fuego cruzado de la lucha antidrogas

Última actualización: Martes, 17 de julio de 2012

Viaje a San Pedro Sula, la ciudad más peligrosa del mundo

Esta ciudad de Honduras es la que más crímenes por habitantes tiene en el mundo. La corrupción, la droga y la pobreza forman una letal mezcla que el gobierno de Honduras no consigue controlar. La BBC estuvo allí.

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Honduras se encuentra al borde de una guerra contra las drogas con agentes antidrogas estadounidenses ayudando a las fuerzas locales a luchar contra las bandas organizadas, que trafican con toneladas de cocaína con destino a Estados Unidos, como informa Stephen Sackur del programa HARDtalk de la BBC.

La profunda herida de bala en el muslo de Hilda Lezama es una muestra de la situación de Honduras como un nuevo frente en la guerra de Estados Unidos contra las drogas.

Durante sus 53 años de vida, Hilda Lezama ha residido en Ahuas, un asentamiento de casas de madera construidas sobre pilotes, cerca del caudaloso río Patuca en la lejana región de Mosquitia en la zona oriental de Honduras.

Lezama recibió el disparo durante una redada antinarcóticos en un barco hace dos meses, liderada por Estados Unidos.

Otras cuatro personas locales, entre ellas dos mujeres, murieron en el ataque aéreo que involucró a agentes antidrogas estadounidenses y soldados hondureños.

"Estábamos regresando de un viaje río abajo con pescadores", recuerda Hilda.

Militares en el río

"Viajamos en la noche para evitar el calor. Oímos los helicópteros por encima de nosotros, pero no podíamos verlos".

"Podían habernos dejado llegar al muelle y luego registrar el barco, pero en cambio, nos dispararon. Tal vez pensaron que éramos otras persona."

Funcionarios estadounidenses dijeron que el barco de Hilda era parte de una operación de contrabando de drogas involucrado en un alijo de drogas que aterrizó en una pista de aterrizaje cerca del río Patuca, una acusación que ella niega rotundamente.

"Si fuéramos delincuentes no podríamos quejarnos, pero somos personas inocentes que trabajan", insiste.

Fuerza letal

Los estadounidenses dijeron que ninguno de sus agentes abrieron fuego. De acuerdo con la embajadora de EE.UU. en Honduras, Lisa Kubiske, una investigación preliminar realizada por las autoridades hondureñas concluyó que "no hubo mala actuación".

Esa afirmación podría ser desafiada en los tribunales hondureños.

Un grupo de derechos humanos -el Comité de Familiares de Desaparecidos- presentó una demanda legal contra los gobiernos de Honduras y EE.UU., citando violaciones de los derechos humanos.

"Siempre, siempre, siempre, cuando las drogas se están moviendo, un miembro de las fuerzas armadas está involucrado"

Marlon, ex miembro de MS13

El ataque Ahuas no fue un incidente aislado.

En el último mes, agentes de la Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas (DEA), mataron a dos presuntos traficantes en redadas separadas en el oriente de Honduras, la primera vez que agentes de la DEA utilizan fuerza letal en América Central.

La cada vez más agresiva estrategia contra el contrabando de drogas -bautizada como Operación Anvil- está destinada a interceptar las drogas ilegales traídas a la región de la Mosquitia desde América del Sur.

Se cree que más del 80% de la cocaína que entra a Estados Unidos hace transbordo en Honduras.

EE.UU. siempre ha tenido una presencia militar en la base de Palmerola, en el centro de Honduras.

Lo que antes era un activo clave en la guerra contra los sandinistas en la vecina Nicaragua se ha concentrado en la guerra contra las drogas.

Agentes de élite

Un grupo de élite de agentes de la DEA se ha integrado con las fuerzas de seguridad hondureñas en una operación apoyada por seis helicópteros del Departamento de Estado de

Estados Unidos, pilotados por personas que no están contratadas por Washington, por lo que no están sujetas a las estrictas reglas de combate impuestas a la DEA.

Lisa Kubiske dice que la nueva estrategia está funcionando.

"Más de 100 aviones con drogas llegaron al país el año pasado. Ahora las intercepciones de operaciones de drogas ocurren de forma regular."

"La muerte o las heridas no son la norma", asevera.

Eso es de poco consuelo para Hilda Lezama, a quien el hospital envió a casa cuando se quedó sin dinero.

Vendada y sin poder caminar, se ríe de lo que dijo la embajadora de EE.UU. sobre una investigación exhaustiva del ataque Ahuas.

"Mi yerno fue asesinado, dos de mis vecinos fueron asesinados, y yo resulté herida, así que ¿dónde están los estadounidenses? ¿No cree usted que deberían hablar conmigo?", dice.

"Mi yerno fue asesinado, dos de mis vecinos fueron asesinados, y yo resulté herida, así que ¿dónde están los americanos?"

Hilda Lezama

La ira local continua en ebullición, pero el gobierno hondureño insiste en que sus esfuerzos para luchar contra los traficantes va a continuar, y también la cooperación con los norteamericanos.

La evidencia sugiere que los carteles mexicanos han movido importantes recursos materiales y humanos a Honduras como consecuencia de la represión militar de sus operaciones en México.

"Cada día, los narcotraficantes están innovando la forma en la que operan, y cambian lo que hacen", informa el coronel Ronald Rivera Amador, a cargo de las operaciones militares hondureñas a lo largo de la Costa de los Mosquitos.

"El año pasado, un submarino de fabricación casera fue capturado con siete toneladas de cocaína. Si ponemos obstáculos en el camino de sus aeronaves, buscan otras vías, por mar o por tierra. Tienen comunicaciones, equipos de navegación y de visión nocturna que son mejores que los nuestros ", asegura.

El Coronel Rivera agrega que, en el último año, sus hombres dinamitaron 45 pistas de aterrizaje improvisadas utilizadas por los traficantes.

La más alta tasa de homicidios

La cocaína ofrece una oportunidad única para ganar dinero y las grandes sumas de dinero generadas están teniendo un efecto corrosivo en toda Honduras.

A medida que el tráfico se incrementa también lo hacen los niveles de violencia.

Honduras tiene ahora el más alto índice de asesinatos per cápita en el mundo. Las bandas criminales dominantes del país -Barrio18 y MS13- han forjado alianzas transnacionales con algunos de los carteles de drogas más grandes de América Latina .

"El gobierno no puede permitir que Honduras se convierta en un narco-estado, con un narco-gobierno y un grupo de narco-policías"

Coronel Santos

Marlon -un seudónimo- era un miembro de la pandilla MS13 hasta principios de este año.

Cuando trató de salir del mundo del narcotráfico, los miembros de su propia banda le dispararon seis veces y lo dejaron por muerto.

El hombre de 27 años de edad, se encuentra ahora en una casa de seguridad dirigida por una organización benéfica de Honduras.

Marlon y sus asociados de MS13 trabajaban para el cartel de los Zetas de México.

"Éramos como sus siervos", asefura.

¿La clave del éxito de los traficantes? Corrupción.

"Siempre, siempre, siempre, cuando las drogas se están moviendo, un miembro de las fuerzas armadas está involucrado", explica Marlon.

"Permiten a los agentes de policía tomar cierta cantidad de drogas, mientras que la mayor parte del alijo entra a través de otro canal. De esta manera, hacen que parezca que la policía está haciendo un buen trabajo.

"El narcotráfico ha tomado el control de nuestro país, está en todas partes, en la política, incluso en las iglesias."

Purgar la corrupción

El gobierno ha reconocido que miles de agentes de policía tienen vínculos con el crimen organizado. Los funcionarios dicen que están en las primeras etapas de una purga: detectores de mentiras y pruebas de drogas van a convertirse en algo obligatorio en toda la fuerza.

Sin embargo, las redes criminales continúan dictando las normas.

El último jefe de la Dirección de Antinarcóticos de Honduras fue asesinado.

"Mientras haya una persona honesta, debemos seguir luchando"

Coronel Santos

El hombre que lo iba a suceder fue abatido a tiros a principios de este año. Ahora, hay un nuevo zar de la droga, el coronel Isaac Santos.

"Los narcotraficantes tienen una enorme capacidad para corromper, tanto a las fuerzas como a los individuos", dice.

"En realidad, tienen mucho poder. Pero el gobierno no puede permitir que Honduras se convierta en un narcoestado, con un narcogobierno y un grupo de narcopolicías".

El nombramiento del coronel Santos refleja la creciente militarización de la estrategia de la lucha contra el narcotráfico del gobierno.

Siguiendo el ejemplo de México, el presidente hondureño, Porfirio Lobo, ha ordenado al ejército a unirse a la lucha contra la delincuencia organizada.

El coronel Santos viaja ahora a su oficina en un vehículo blindado estadounidense.

"Tengo miedo, pero lo importante para mí es que estoy trabajando para mi país. Se está librando una terrible guerra en Honduras. Una guerra que puede afectar el destino de la humanidad."

Me arroja una mirada firme.

"Y mientras haya una persona honesta, debemos seguir luchando".

Stephen Sackur con una patrulla antidrogas

Contexto

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