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Mujeres y niños, principal blanco de balas perdidas en EE.UU.

Última actualización: Jueves, 19 de julio de 2012
Agujero de bala

Son pocas las precauciones que se pueden tomar contra una bala perdida.

Oakland, California. Enero 10, 2008. Christopher Rodríguez, un niño de 10 años, tomaba una lección de piano cuando se produjo el robo de una gasolinera en el vecindario. Hubo disparos. Una de las balas atravesó la pared de la escuela de música e impactó en el torso de Christopher dejándolo parapléjico.

Conmocionado por la tragedia, el doctor Garen Wintemute, médico de Urgencias y experto en Prevención de Violencia de la Universidad de California, en Davis, inició una investigación de incidentes similares en todo Estados Unidos para conocer el efecto de las balas perdidas en la población.

Los resultados fueron "sorprendentes". Una gran parte de las víctimas son mujeres y niños que no tienen ninguna conexión con la cadena de sucesos que ocasionan los balazos y que resultan ser "daños colaterales" de esta violencia.

Como el blanco de una bala perdida no se puede predecir, el doctor Wintemute concluye que se deben aplicar medidas directas que reduzcan los hechos violentos, en particular, el control de armas de fuego.

Muertes incidentales

Dr. Garen Wintemute

La violencia con armas de fuego se asocia con hombres de entre 15 y 44 años, dice el doctor Wintemute.

El estudio, publicado en la edición de julio de The Journal of Trauma and Acute Care Surgery (Revista de Trauma y Cirujía de Cuidado Agudo), identificó 284 incidentes a lo largo de un año en todo el país en los que 317 personas resultaron heridas o muertas por balas perdidas.

Casi 45% de las víctimas fueron mujeres, un tercio fueron menores de 15 años y la gran mayoría estaban por fuera del grupo de 15 a 44 años, la edad con la que se asocia este tipo de violencia.

"Todo el mundo identifica a los hombres jóvenes con esta clase de violencia porque son los que participan activamente en ella", expresó el médico a BBC Mundo. "Las personas que estudiamos en la investigación no son participantes, sólo se encuentran en proximidad de los eventos y sus heridas o muertes son incidentales a la violencia".

La investigación no incluyó factores sociales, raciales o económicos pero los hechos se dieron en zonas de alta concentración de violencia. Aunque la observación suene simple, es fundamental.

"Estas personas no se lo merecen, están llevando una vida común y corriente, no están conectadas de ninguna manera a la cadena de sucesos que resultó en sus heridas o muertes"

Doctor Garen Wintemute, experto en Prevención de Violencia

Wintemute explicó que estas son comunidades que han estado muy impactadas por la violencia, donde el día a día está alterado por el riesgo de perder la vida en cualquier momento. Así que, a los menores no se les permite estar en la calle y los adultos limitan su tiempo por fuera de la casa.

Los individuos entienden los riesgos y adoptan estrategias para evitar estar expuestos, dijo el experto, pero ¿qué estrategia se puede aplicar para evitar una bala perdida?

Señaló que casi ninguno de los casos investigados fue el resultado de personas que no estuvieran disparando sus armas a propósito contra otra personas -en un acto de violencia- o disparando contra un blanco o cazando un animal. "Pero sus balas no dieron en el blanco intencionado".

"Lo que me quita el sueño es la injusticia fundamental de estos incidentes", subrayó el doctor Wintemute. "Estas personas no se lo merecen, están llevando una vida común y corriente, no están conectadas de ninguna manera a la cadena de sucesos que resultó en sus heridas o muertes".

Control de armas

El estudio indicó que casi la mitad de las víctimas estaban en sus hogares, muchas ni siquiera estaban conscientes de que había disparos hasta que fueron impactadas.

Aunque las opciones para tomar precauciones son bastante limitadas, enfatizó que las medidas proactivas son tal vez las mejores para reducir el número de víctimas de esta violencia sólo porque se encuentran ahí.

"Estados Unidos no es una sociedad más violenta que otras pero tenemos un índice de víctimas mortales desproporcionado porque esta violencia usualmente involucra armas de fuego"

Doctor Garen Wintemute, experto en Prevención de Violencia

Entre las soluciones propone mayor presencia policial en las zonas de conflicto y lo que llama "programas de interrupción de crisis" para evitar las ráfagas de balas en represalia que se realizan desde automóviles y que, comúnmente, terminan hiriendo y matando inocentes.

Sin embargo, una mayor restricción al porte de armas de fuego sería uno de los principales factores en la reducción de víctimas por balas perdidas.

El obstáculo es que la Constitución de Estados Unidos protege la tenencia de armas de fuego y poderosas organizaciones como la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) se oponen de manera férrea a la imposición de nuevos controles.

"Las armas de fuego no matan a las personas. Las personas son las que matan a las personas", es uno de los lemas preferidos de la NRA.

No obstante, el experto de la Universidad de California responde que nadie ha escuchado de un ataque indiscriminado lanzado desde un automóvil con cuchillos. "Mi argumento es que el arma hace la diferencia", insistió.

"Estados Unidos no es una sociedad más violenta que otras pero tenemos un índice de víctimas mortales desproporcionado porque esta violencia usualmente involucra armas de fuego", concluyó.

Contexto

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