Los fantasmas de las elecciones de 2006 sobrevuelan la campaña mexicana

Última actualización: Viernes, 15 de junio de 2012
A. Manuel López Obrador

La mayor parte de los ataques en la campaña mexicana se concentran en Andrés Manuel López Obrador.

En el actual proceso para elegir a un nuevo presidente, un fantasma volvió a México: la guerra de descalificaciones, denuncias penales y propaganda negra entre los distintos candidatos y partidos políticos.

Como ocurrió en la elección de 2006, la mayor parte de los ataques se concentran en el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, aunque sus adversarios también han padecido campañas negativas.

Los críticos de quien fuera jefe de gobierno de Ciudad de México le acusan de simpatizar con la lucha armada, promover la bancarrota del país y de que, si pierde, no respetará el resultado de la elección.

Una estrategia similar a la de hace seis años y que, según analistas, causó divisiones en algunos sectores de la sociedad mexicana.

Esta vez, sin embargo, la situación es distinta, coinciden especialistas consultados por BBC Mundo.

Por ejemplo, la reforma a las leyes electorales en 2007 impide a empresas y ciudadanos contratar espacios en radio y televisión, lo cual no estaba regulado en la pasada elección presidencial.

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Todos los mensajes en estos medios son distribuidos por el Instituto Federal Electoral (IFE), que además está obligado a impedir la difusión de calumnias o ataques sin fundamento a partidos y candidatos.

Pero además, hay nuevos actores políticos, le dice a BBC Mundo Mundo Víctor Espinoza Valle, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

"En 2006 no existía la información alternativa de las redes sociales y eso ha sido un factor fundamental en este proceso. De inmediato se desmienten las manipulaciones o mentiras", explica.

Peligro

Enrique Peña Nieto

En las últimas semanas, el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, ha perdido cierta popularidad.

Oficialmente la campaña electoral se inició el 31 de marzo y concluye el 27 de junio. Durante las primeras semanas la propaganda de los partidos fue básicamente para informar de sus propuestas de gobierno.

En esos días la mayoría de las encuestas señalaban que el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, encabezaba las preferencias electorales con una ventaja de hasta 15 puntos.

En segundo lugar estaba Josefina Vázquez Mota, del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), y después López Obrador, postulado por una coalición de los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Movimiento Ciudadano.

El escenario empezó a cambiar cuando se modificaron las encuestas. El candidato de la izquierda se colocó en segundo lugar y, a partir de la segunda semana de mayo, tras un desencuentro con estudiantes de la Universidad Iberoamericana y el posterior movimiento #YoSoy132, Peña Nieto empezó a perder popularidad.

La propaganda también cambió. El PAN difundió un video con unos segundos de un discurso de López Obrador, donde supuestamente decía que la lucha armada era "una posibilidad".

Pero el mensaje completo era otro. "No despreciamos a quienes piensan que es la vía armada una posibilidad", dijo realmente el candidato. "Pero aquí quiero dejar de manifiesto que con todo respeto a quienes piensan de esa manera, nosotros sostenemos de que vamos a luchar siempre por la vía pacífica y electoral".

Recientemente, Vázquez Mota ha insistido en que el representante de la izquierda pone en peligro "el patrimonio" de los mexicanos, y advierte que podría llevar a la bancarrota al país.

Sin cambios

Candidatos mexicanos en debate de TV

Algunos temen que pueda repetirse el conflicto electoral de 2006.

¿Hay guerra sucia en la campaña electoral de México?

El investigador Espinoza Valle dice que sí, pues el contenido de los mensajes se parece mucho a los difundidos en 2006.

Pero Francisco Abundis, director de la consultora de opinión Pública Parametría, asegura que se trata de una campaña de contraste, similar a la de contiendas electorales en otros países.

Ahora las críticas y mensajes políticos son más moderados que hace seis años gracias a la nueva ley electoral, dice el analista, que impide a particulares comprar espacio en los medios electrónicos.

Hasta ahora la propaganda negativa no ha modificado el escenario electoral. "Ya influyó, Peña Nieto ya bajó tanto como pudo. Su imagen está muy deteriorada, pero no ha tenido consecuencias en lo electoral", dice Abundis a BBC Mundo.

Encuestas

Pero el fantasma de 2006 tiene otros elementos.

López Obrador ha dicho que sus adversarios podrían recurrir "al fraude" para ganar las elecciones; luego cuestionó la imparcialidad de los consejeros del IFE y en algunas entrevistas dijo que la validación de los comicios le corresponde "a los ciudadanos".

El panorama se complicó con la difusión de dos encuestas que, contrario al resto de las publicadas desde el inicio de la campaña, advierten una caída importante en la preferencia electoral de Peña Nieto y el crecimiento en la popularidad del candidato de izquierda.

Además, como hace seis años, también existen protestas de maestros a las que se suman otras de estudiantes de universidades públicas y privadas.

Esta mezcla hace temer a algunos que podría repetirse el conflicto electoral de 2006, cuando López Obrador desconoció el resultado de las votaciones y, durante varios meses, sus seguidores mantuvieron un campamento en Paseo de la Reforma, una de las avenidas principales de la capital mexicana.

Algo que, por ahora, muchos no han descartado.

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