Un minilaboratorio permite predecir los océanos del futuro

Última actualización: Lunes, 11 de junio de 2012
Laboratorio para estudiar la acidificación en el océano Foto: David I. Kline

El laboratorio es el primero que permite el estudio in situ del impacto de la acidificación en corales.en aguas superficiales.Foto: David I. Kline

Un minilaboratorio creado por científicos estadounidense permitirá a los expertos mirar hacia el futuro y recrear los cambios que deberán soportar los océanos debido al cambio climático.

Cerca de un tercio del dióxido de carbono o CO2 emitido por vehículos, fábricas y otras fuentes es absorbido por los océanos. Las concentraciones del principal gas de invernadero en el mar están aumentando al doble del ritmo existente durante más de 800.000 años.

Y las consecuencias son potencialmente devastadoras. El aumento de CO2 altera el pH del océano, volviéndolo más ácido, lo que afecta a su vez la habilidad de los organismos marinos de formar sus esqueletos.

La clave del pH

Las crecientes emisiones de dióxido de carbono, procedentes principalmente de la quema de combustibles fósiles, han hecho que la acidificación del océano aumente un 30% en comparación con los niveles preindustriales, provocando que el pH de las aguas superficiales de los océanos haya descendido 0,1 unidades. El pH es una escala logarítmica, por lo que cada variación numérica representa variaciones a gran escala. Un cambio de una unidad de pH significa un incremento de 10 veces.

Estudios anteriores señalan que si el pH se reduce hasta 7,7 los corales serán degradados severamente. Si las emisiones de CO2 siguen creciendo al ritmo actual podría llegarse a un pH de 7,8 a fines de siglo y esto podría significar la destrucción de la gran mayoría de los corales en el mundo. El promedio actual para los océanos del mundo es 8,1.

Otro de los impactos previstos es el aumento de temperatura en el mar, causante de la muerte o blanqueamiento de corales. El aumento de temperatura mata los corales al afectar la relación simbiótica de la que dependen para sobrevivir. Altos niveles de temperatura hacen que los corales expulsen las pequeñas algas unicelulares que dan color a sus tejidos. Esas algas son las que realizan fotosíntesis y proveen entre un 50 y un 80% del alimento a los corales. La pérdida de las algas, que se conoce como blanqueamiento por la desaparición del color, es algo usualmente mortal para los corales.

Estudios anteriores señalan que los corales empiezan a blanquearse cuando se da un aumento de 1,5 grados centígrados respecto a su temperatura máxima normal. Si el incremento global de temperatura se sitúa entre los 2 y 3 grados centígrados este siglo, la mayoría de los corales del mundo estarán en serio riesgo.

In situ

El nuevo laboratorio, en el arrecife de la Gran Barrera de Australia, genera cambios de temperatura y altas concentraciones de dióxido de carbono sin afectar a organismos vecinos.

Los expertos de Stanford esperan que el laboratorio contribuya a salvar a los corales del mundo.

La cadena de la acidificación

Coral en la Gran Barrera en Australia Foto: David I. Kline

El CO2 es liberado a la atmósfera por la quema de combustibles fósiles.

El CO2 es un gas soluble en agua y es absorbido por masas tanto de agua dulce como salada.

A medida que baja el pH los iones de hidrógeno extra reaccionan con los iones de carbonato y forman bicarbonato. Esto significa que se reducen las concentraciones de iones de carbonato, utilizado por corales y otros organismos para formar sus esqueletos y conchas.

Para algunos organismos marinos el cambio en el pH es además estresante, ya que necesitan mantener el pH de sus fluidos corporales bastante constante para funcionar de manera normal.

Los investigadores, incluyendo Jeff Koseff, Rob Dunbar y Steve Monismith, del Instituto Stanford Woods para el Medio Ambiente, crearon un laboratorio que se coloca dentro de una caja. También participaron expertos de la Universidad de Queensland en Australia.

El laboratorio, que funciona a una profundidad de entre 60 cms y 1,80 mts, permitirá estudiar el impacto de la acidificación en los corales locales. Se trata del primer experimento de acidificación controlada en aguas superficiales costeras.

La perdida potencial de daños en los arrecifes en enorme y difícil de cuantificar. Estos ecosistemas son cunas esenciales para la reproducción de muchas especies de peces y proveen protección ante huracanes y tormentas a cerca de mil millones de personas en comunidades costeras.

Realizar estudios controlados de acidificación in situ siempre se había considerado arriesgado para los organismos marinos locales. En 2007, el Instituto del Acuario de la Bahía de Monterrey desarrolló un sistema que permite exponer a organismos a un mayor pH en forma controlada a grandes profundidades.

Para el nuevo estudio, los científicos de Stanford modificaron ese sistema para adaptarlo al estudio de corales.

"Instalar sistemas como éste en los propios arrecifes y otros medios acuáticos nos permitirá identificar cómo responderán los ecosistemas y cuáles serán más resilientes a los cambios”, dijo Lida Teneva, otra de las investigadoras.

"De este tipo de estudios podemos determinar en qué habitats deben concentrarse los esfuerzos de conservación en el futuro”.

Contexto

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