G-8 propone dosis de estímulo económico para la eurozona

Última actualización: Domingo, 20 de mayo de 2012
foto de familia de la cumbre del G8 en camp David, Maryland

Para el Grupo de los 8 países más desarrollados del mundo, el G-8, Europa necesita crecer y crear empleo, no sólo con austeridad y equilibrio fiscal, sino también con una dosis de estímulo económico.

El sábado el G8, terminó su reunión cumbre en Camp David, Maryland, con un comunicado en el que expresa su apoyo a Grecia y el interés de que el país siga siendo parte de la moneda única europea.

Sin embargo, en cuanto a la estrategia para lograr que la eurozona deje de bordear el abismo de la recesión, de la que como grupo logró apenas evitar este trimestre, los mandatarios no parecen coincidir plenamente, según los análisis que se pueden hacer del propio comunicado final del grupo.

Reconocen en principio que no todos los países necesitan las mismas recetas para superar la dura crisis que atraviesa la eurozona.

Algunos analistas estiman que el texto arroja indicios de que Washington no está conforme con los estrictos planes de austeridad que promueve el gobierno de Alemania y preferiría un política de estimulo similar a la que puso en práctica el presidente Barack Obama al llegar al poder en 2009.

Merkel pierde

La propia apertura del texto, en la frase, "nuestro imperativo es promover el crecimiento y los empleos", es vista por muchos como un triunfo retórico de Obama y el francés François Hollande sobre la canciller de Alemania Angela Merkel.

Obama y otros, como el primer ministro británico, David Cameron, temen que la profundización de los problemas en la eurozona contagien al resto del mundo y afecte la recuperación, que en el caso estadounidense aunque sostenida sigue siendo débil.

"Finanzas sólidas y crecimiento van juntos y no deberían ponerse en contraste"

Angela Merkel, canciller de Alemania

De allí que, tras varios meses con el equilibrio fiscal como norte, los europeos ahora parezcan más dispuestos a incurrir en algunos gastos para reactivar los aparatos productivos.

Los críticos de la política de recortes la culpan de la profunda crisis en Grecia y del agravamiento de la situación en Italia y España.

Al final del encuentro, Merkel aseguró que "finanzas sólidas y crecimiento van juntos y no deberían ponerse en contraste", en un intento por acallar los comentarios sobre una supuesta división dentro del G-8.

Pero el que la mandataria alemana, quien hasta la semana pasada contaba con el expresidente francés Nicolas Sarkozy para avanzar los planes de austeridad, ahora parezca estar dispuesta a ensayar otras vías es visto por algunos como un cambio importante.

Mismo Olimpo, varios dioses

"El comunicado final tiene la solemne cadencia de una oración. Me puedo imaginar a los jefes de estado y de gobierno rezando al unísono con sus caras viendo hacia el cielo", comenta el editor para América del Norte de la BBC, Mark Mardell, "pero no todos están rezándole al mismo dios"

Mardell asegura que el lenguaje del comunicado final de la cumbre deja una importante advertencia donde dice "reconociendo que las medidas adecuadas no son las mismas para uno de nosotros".

Generalmente, los comunicados del G-8 suelen ser tímidos y sin referencias específicas a países. Son más bien declaraciones de intenciones globales que últimamente reflejan la pérdida de influencia del grupo a favor de su versión ampliada: el G-20.

Por eso el que en el texto del acuerdo se nombre a Grecia es visto como un indicativo de que hay una real preocupación por el país mediterráneo que atraviesa una crisis políticas paralela a la económica.

Sin embargo, Mardell asegura que se trata de "una declaración bastante tibia".

"Ellos preferirían que Grecia siga en el euro pero no están diciendo que la alternativa sea catastrófica o que moverían cielo y tierra para prevenir que el país caiga. Además hay una frase demoledora al final de la oración: "mientras respete sus compromisos".

El compromiso de Grecia

bandera de Grecia

Grecia no está sola es el mensaje del G8 a los mercados financieros

Los compromisos griegos son, justamente, mantener el plan de recortes y equilibrio presupuestario negociado con el Fondo monetario Internacional y el Banco Central Europeo, que promovieron Alemania y la Francia de Sarkozy, a cambio de fondos de ayuda con lo que evitar tener que suspender el pago de su deuda.

El cumplimiento de esos acuerdos está en entredicho, luego de que en las recientes elecciones generales, los partidos opuestos al plan lograran aumentar su votación frente a la clase política tradicional.

La llegada de Hollande al Elíseo significó un debilitamiento del eje París-Berlín y de la estrategia de recortes Merkel y Sarkozy.

Sin embargo, la estimulación de la economía no tendría por qué abultar las cuentas fiscales.

Mientras los líderes conversaban en la casa vacacional de la presidencia estadounidense, el mayor grupo sindical de la industria alemana, el IG Metall, negoció el mayor aumento de sueldos en 20 años, logrando un incremento de 4,3%, el doble de la inflación alemana.

Acuerdos de este tipo implicarían más dinero en manos de los consumidores y ayudará a aumentar la demanda de bienes y servicios, creando un círculo beneficioso para Alemania y Europa.

Claro que no todos los 17 países que integran la zona de la moneda única, ni muchas de sus empresas, están en capacidad de seguir ese ejemplo alemán.

Pero el que los alemanes aumente su demanda terminará impactando positivamente en el resto de la eurozona, que ya le debe a Berlín el haber evitado que, como conjunto, el área cayera oficialmente en recesión este trimestre.

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