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"Hijo adoptivo" de Madres de Plaza de Mayo preso por desvío de fondos

Última actualización: Miércoles, 16 de mayo de 2012
Sergio Schoklender

Hebe de Bonafini consideraba a Schoklender su "hijo adoptivo".

La detención del exapoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, vuelve poner en primera plana de los diarios el caso por el que se lo está investigando, el supuesto desvío de fondos públicos que el gobierno argentino giró a la institución para la construcción de viviendas para gente de bajos recursos. La suma total de dinero defraudado asciende a US$156 millones.

El juez lo acusa de ser el jefe de una asociación ilícita que habría cometido un fraude contra el Estado, entre otros delitos de menor envergadura. Pero para Sergio Schoklender pasar una noche tras las rejas no es ninguna novedad.

Se convirtió en una figura pública mucho antes de este escándalo, y mucho antes aún de acercarse a las Madres y en especial a una de sus fundadoras, Hebe de Bonafini.

En 1981, junto a su hermano Pablo, torturó y asesinó a sus padres. Los cadáveres fueron hallados en el baúl de un auto. El juicio fue largo y gozó de una amplísima cobertura en los medios de comunicación. Ellos adujeron que actuaron en reacción a años de maltrato. Fueron condenados a cadena perpetua.

A pesar de ello, ninguno pasó el resto de sus días preso. Sergio salió en libertad condicional en 1995. Pablo estuvo prófugo algún tiempo en Bolivia, hasta ser capturado. En 2006, también obtuvo la libertad.

Pablo aprovechó su tiempo en prisión para formarse y tomó la decisión de ser abogado. El penal del barrio porteño de Devoto disponía de un convenio con la Universidad de Buenos Aires. Allí cursó la carrera de Derecho y obtuvo su título.

"Hijo adoptivo"

"No hubo obra ni jurisdicción donde yo empezara algo sin antes consultar."

Sergio Schoklender, ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo

Al salir de prisión comenzó a colaborar con las Madres de Plaza de Mayo y estableció una relación muy cercana con su figura más conocida, Hebe de Bonafini, una de las fundadoras de la asociación, quien llegó a referirse a Sergio como su "hijo adoptivo".

La relación y la confianza crecieron y Hebe decidió darle a Sergio cada vez más responsabilidades. La Asociación Madres de Plaza de Mayo creó una fundación con el mismo nombre. De ella dependen distintas actividades. La más importante quizás sea la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.

Bonafini colocó como apoderado (representante) de la fundación a Sergio Schoklender. A partir de allí tuvo amplio poder sobre las finanzas de la institución.

Todo parecía ir bien hasta que en mayo del año pasado comenzaron a filtrarse a la prensa argentina supuestas diferencias entre ambos por el manejo de los fondos. A las versiones le siguieron pedidos de informes de legisladores de la oposición. Finalmente, intervino la Justicia.

Hebe de Bonafini

Hebe de Bonafini dijo estar "satisfecha" con la decisión del juez de decretar el ingreso a prisión de Schoklender.

El escándalo explotó meses antes de la elección presidencial en la que Cristina Fernández de Kirchner logró la reelección. Las posibles conexiones con el poder hicieron del caso una bomba de tiempo. De hecho el gobierno decidió terminar la relación con las Madres en lo que se refiere al proyecto de construcción de viviendas denominado Sueños Compartidos.

Schoklender aprovechó el momento político y empezó a lanzarle dardos al gobierno, queriendo demostrar que todo lo que él había gestionado era conocido por el gobierno. "No hubo obra ni jurisdicción donde yo empezara algo sin antes consultar", le dijo el año pasado a la revista Noticias. Algo similar quiso hacer con la propia Hebe de Bonafini.

Desvíos

Lo cierto es que por su trabajo como representante de la fundación, Schoklender recibía un sueldo de unos 5.000 pesos argentinos (equivalentes hoy a alrededor US$ 1.000). Un ingreso que chocaba con su estilo de vida y sus propiedades entre las que se incluían una casona de 19 habitaciones con 14 baños con cancha de tenis y piscina en la localidad bonaerense de José C. Paz, según denunció una diputada opositora.

Según reveló la prensa argentina Sergio Schoklender también dirigía una constructora denominada Meldorek, que hacía los trabajos que la Fundación Madres de Plaza de Mayo pagaba con fondos públicos.

De acuerdo a lo que publica en el diario bonaerense Clarín el periodista Daniel Santoro, el juez Norberto Oyarbide "da por probado que parte del dinero que giraba el Estado para las obras quedó en poder del entorno de los hermanos Schoklender a través de diversas maniobras financieras".

"Hay retiros de dinero en efectivo, transferencias a sus cuentas personales o de terceros y a empresas creadas por ellos mismos" y señala que una de las principales empresas era Meldorek.

Las cosas ya no son como eran un año atrás, poco antes de que comenzara la investigación. Hebe de Bonafini dijo estar "satisfecha" con la decisión del juez de detener a quien alguna vez llamó "hijo adoptivo".

Contexto

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