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Terremotos artificiales sacuden hospital en Los Ángeles

Simulacro de terremoto

El edificio de 24 metros contiene todo tipo de equipamiento médico.

Ingenieros en California, Estados Unidos, ejecutaron una serie de terremotos artificiales para poner a prueba la resistencia de un edificio repleto de equipamiento médico.

Este hospital ficticio se construyó sobre una "plataforma vibratoria" capaz de someter al edificio a movimientos similares a los de un terremoto real.

Las pruebas se hicieron para determinar si los hospitales construidos sobre apoyos de goma serían efectivos a la hora de minimizar el impacto de un terremoto.

El uso de estos soportes es común en países de alta incidencia sísmica como Japón.

El proyecto, con un costo de US$5 millones también trata de comprobar si estos sistemas de goma podrían evitar daños en edificios como centros de almacenamiento de datos, para que estos puedan seguir funcionando después de un gran terremoto.

"Lo que hace este sistema de apoyos es desacoplar el edificio del movimiento en el suelo durante un terremoto, como poner al edificio sobre patines", explica Tara Hutchinson, profesora de ingeniería de la Universidad de California, en San Diego.

Según dijo, mientras muchas investigaciones se centran en la integridad estructural de los edificios tras un sismo, muy pocos examinan el impacto sobre contenidos vitales como escaleras, ascensores y otras partes del edificio que les permiten llevar a cabo sus funciones.

Equipamiento delicado

El edificio se equipó con unidades de cirugía y cuidados intensivos, servidores de computadoras y otros equipos eléctricos, así como escaleras y ascensores operativos.

La estructura, de 24 metros fue revestida de estuco de hormigón prefabricado y sintético, dos materiales que se emplean comúnmente en proyectos de construcción comercial, así como una gran torre de agua y un sistema de calefacción y aire acondicionado instalado en el techo.

En el primer día de pruebas a principios de abril, la plataforma vibratoria sometió al edificio a un movimiento similar al registrado durante el terremoto Northridge de 1994 en Los Ángeles, de 6,7 grados en la escala Richter. También se probó a una magnitud de 8,8 grados, como la del terremoto de Chile de 2010.

Los ingenieros comprobaron que los apoyos de goma o (aislantes de base) protegieron con éxito el edificio de muchos de los daños resultantes del movimiento lateral de un terremoto.

Para salvar vidas

Terremoto en Chile

Los ingenieros sometieron al edificio a un terremto de la misma intensidad que el que afectó Chile en 2010.

Edificios, escaleras, equipo médico y el resto de maquinaria quedaron intactos, aunque sí se dio algún que otro daño menor.

"Lo que descubrimos es que los contenidos del edificio siguieron funcionando tras los 'terremotos', afirmó la profesora Hutchinson. "Si el edificio hubiera tenido a personas vivas usando equipo de cuidados intensivos, los apoyos les habrían salvado la vida".

Ahora, los ingenieros se disponen a quitar los aislantes de goma de la base del edificio y repetir, durante las próximas tres semanas, los terremotos simulados para así poder realizar una comparación directa entre los daños resultantes de un terremoto en un edificio con y sin los apoyos de goma.

Este tipo de aislantes ubicados en la base del edificio ya han sido colocados en los ayuntamientos de Oakland y San Francisco.

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