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La encrucijada de Corea del Norte tras el fracaso de su cohete

Última actualización: Sábado, 14 de abril de 2012

Corea del Norte: "Nada es lo que parece"

La BBC encontró grandes contrastes entre los emprendimientos millonarios del gobierno -entre ellos el proyecto espacial- y la realidad cotidiana de la gente.

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Para un gobierno que dirige todo y que casi nunca admite un fracaso, lo que ocurrió no podría ser más desastroso para Corea del Norte.

El cohete iba a ser la atracción principal en la celebración del centenario de Kim Il-sung, el fundador del estado. En cambio, le salió el tiro por la culata: pública, miserable y espectacularmente.

Los primeros indicios de países vecinos, que estaban monitoreando ansiosamente al cohete, sugieren que el vehículo de lanzamiento del Unha-3 -en esencia no muy distinto a un misil balístico intercontinental (ICBM por sus siglas en inglés) Taepodong- explotó y se rompió en 20 piezas, unos 90 segundos después del despegue.

Para añadir al desconcierto de Pyongyang, esto significaba que los escombros cayeron en aguas surcoreanas, al oeste de la península. Naturalmente, Seúl envió de inmediato sus equipos para registrar el mar.

Los previos lanzamientos de cohetes de Corea del Norte no fueron de ninguna manera uniformemente exitosos, aunque hasta ahora han pretendido otra cosa.

En 1998 y de nuevo en 2009, Pyongyang afirmó haber colocado con éxito satélites en órbita, pero nunca nadie ha sido capaz de detectarlos.

En cada caso, el cohete Taepodong recorrió distancias largas (hasta 4.000 km), causando alarma por potenciales implicaciones con el ICBM. Esto fue especialmente cierto en Japón, ya que voló encima del país.

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Sin embargo, en ambas oportunidades la última fase de separación fracasó.

Entre uno y otro, el 5 de julio de 2006, Corea del Norte lanzó un Taepodong-2 como parte de una descarga de pruebas de misiles. Esta vez no se habló de ningún satélite. El cohete estalló 40 segundos después de despegar.

Con todos estos antecedentes, nada sugiere que fuera sabio anunciar con tanta confianza un nuevo lanzamiento.

Mal momento

Este miserable fracaso es tanto más bochornoso, ya que llega en medio de un frenesí de reuniones clave en Pyongyang.

El 11 de abril, el Partido de los Trabajadores de Corea, que gobierna nominalmente el país, convocó a una inusual conferencia.

La multitud

Una enorme multitud estuvo presente en la ceremonia.

Ésta confirmó a Kim Jong-un como el gobernante -primer secretario, para ser preciso- mientras también promovía a varios de sus camaradas a altas posiciones en el Politburó y otros organismos.

Pisándole los talones al Partido está la Asamblea Suprema del Pueblo (ASP), el equivalente a un parlamento en Pyongyang. Los 687 delegados -cada uno "elegido" con un voto afirmativo de 100% y una participación de 99.9%- se reúnen sólo un día del año, en lo que parece un teatro.

La SPA estaba reunida mientras se escribía este artículo, el mismo día que se lanzó el cohete. ¿Fue una buena idea?

Hay que reconocer que esta vez Corea del Norte admitió que había fracasado, en un breve anuncio.

Pero la agencia de noticias estatal KCNA debería sepultar discretamente parte de su previa grandilocuencia, como su referencia a una "asombrosa tecnología de lanzamiento de satélite", o una verdaderamente estrafalaria pieza publicada el 29 de marzo.

Bajo el titular "Corea del Norte lanza Satélite de Amor", la pieza afirmaba que el exitoso lanzamiento del satélite proclamaría orgullosamente a Corea del Norte como "un nuevo tigre asiático y como un nuevo miembro del club de potencias económicas".

La ASP, que como siempre adoptaría un presupuesto sin cifras este viernes, no debatirá oficialmente el papelón del cohete. Pero aparte de la sesión formal, en los corredores llenos de humo de la Asamblea, podría apostar que habrá cuchicheos al respecto.

¿Qué dirán, entre susurros?

Halcones o palomas

Aquellos en Pyongyang que favorecen la reforma estarán furiosos, aunque el curso de los acontecimientos pudiera beneficiarlos.

"El temor es que un avergonzado y asediado Kim Jong-un, o los generales que le rodean, pueda reaccionar a su fracaso con una redoblada determinación a causar una gran explosión que esta vez sí funcione, y recordar al mundo que no se burle de Corea del Norte"

Tan recientemente como el 29 de febrero, Corea del Norte había anunciado un acuerdo con Estados Unidos que alentaba las esperanzas de una distensión, sólo para acabar con ellas una quincena más tarde, con el anuncio del lanzamiento.

Una inconsistencia tan desconcertante podría reflejar disputas sobre política en Pyongyang, con el poderoso Ejército Popular de Corea (EPC) insistiendo en el lanzamiento del cohete como para cortar la paz de raíz.

Para que esto no suene extravagante, hay que recordar lo dividido que estaba el gobierno de Bush sobre Corea del Norte, con los halcones saboteando a las palomas a cada paso, tal como lo confirman ahora las memorias de los involucrados (Rumsfeld, Condoleezza Rice, Cheney y compañía). Si ocurre en Washington, por qué no también en Pyongyang?

Ahora hay dos resultados posibles.

Corea del Sur y EE.UU. ya están advirtiendo que satélites han detectado nuevos trabajos de tierra en el sitio de la prueba nuclear norcoreano de Punggye, en el noreste, que sugiere una próxima prueba nuclear. Eso sería mucho más grave que un cohete. Tanto en 2006 como en 2009, las pruebas de misiles de Pyongyang fueron seguidas por pruebas nucleares.

El temor es que un avergonzado y asediado Kim Jong-un, o los generales que le rodean, pueda reaccionar a su fracaso con una redoblada determinación a causar una gran explosión que esta vez sí funcione, y recordar al mundo que no se burle de Corea del Norte.

China ejercerá presión -más que con el cohete- para evitar cualquier nueva prueba nuclear, pero puede que no lo logre. Corea del Norte ha quedado muy mal y su honra está en juego. Este podría ser un momento peligroso, y puede que las cosas para el aislado país empeoren antes de mejorar.

"Puede que los sensatos en Pyongyang logren tener la sartén por el mango y la disposición de Kim Jong-un a escucharlos, argumentando que el fracasado cohete simboliza una política fracasada, que requiere una revisión."

De otro lado, los tecnócratas y las palomas de Pyongyang podrían finalmente aprovechar la oportunidad y despedir a los militaristas.

Puede que los sensatos en Pyongyang logren tener la sartén por el mango y la disposición de Kim Jong-un a escucharlos, argumentando que el fracasado cohete simboliza una política fracasada, que requiere una revisión.

Una actitud de orgulloso desafío sólo rinde pobreza y ciencia mediocre. La moraleja: ya es tiempo de que Corea del Norte salga de su aislamiento y haga las paces con el mundo.

Más contacto

Para ayudar a este último resultado, más que apresurarse a condenarla con la seguidilla usual de resoluciones de la ONU y sanciones de dudosa eficacia, Occidente debería ver más lejos y trabajar sutilmente en ayudar a quienes dentro de Corea del Norte desean una reforma.

Eso significa más contactos e intercambios, no menos.

Pero si el EPC prevalece y Corea del Norte realiza una tercera prueba nuclear, será difícil de vender. Aún asi, la alternativa es seguir arrinconando al régimen de Kim, que es lo que logra de cualquier modo con sus acciones.

Hace falta romper este ciclo negativo. Y no es probable que Pyongyang tome la iniciativa.

Contexto

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