El "mercader de la muerte" que ama el tango

Última actualización: Viernes, 6 de abril de 2012

Viktor Bout

Un juez estadounidense lo condenó a 25 años de cárcel.

La condena a 25 años de cárcel contra el traficante de armas ruso Viktor Bout por parte de la justicia de Estados Unidos provocó una airada reacción de las autoridades de Rusia.

El jefe del Departamento de Derechos Humanos de la cancillería rusa, Konstantín Dolgov, dijo que la sentencia "es totalmente inaceptable y carece de objetividad", y otros funcionarios afirmaron que el fallo tiene "motivaciones políticas".

¿Pero quién es este hombre, que se autodefine como "trofeo de caza" para EE.UU., que estuvo envuelto en una operación para vender armas a personas que se hacían pasar por guerrilleros colombianos y que se ha ganado el calificativo de "mercader de la muerte"?

Tan notorias son sus acciones que, además de desatar pasiones en el Kremlin y otros centros de poder, Viktor Bout inspiró un libro y una película de Hollywood.

Bout cayó en una operación encubierta de agentes estadounidenses que se reunieron con él en Tailandia y se hicieron pasar por guerrilleros colombianos interesados en comprar armas con las que se pensaba atacar a soldados de EE.UU. Las autoridades tailandesas lo extraditaron a Estados Unidos en noviembre pasado.

Este jueves, un juez estadounidense lo condenó a 25 años de cárcel por intentar vender armas, incluyendo misiles tierra-aire, a grupos rebeldes en Colombia que son calificados por el Departamento de Estado como grupos terroristas.

Sin embargo, durante el proceso de extradición su esposa aseguró que el único vínculo del condenado con América del Sur es que ha tomado clases de tango.

"Empresario"

Al escuchar las acusaciones en el juicio, Bout gritó: "Es una mentira".

El ruso -antiguo oficial de la fuerza aérea soviética- afirma que no es más que un empresario dueño de un legítimo negocio de transporte internacional y ha sido víctima de las maquinaciones políticas de Washington.

Bout comenzó su carrera en el transporte aéreo en la década de 1990, después de la caída de la Unión Soviética.

De acuerdo con un libro de 2007 –"Mercader de la Muerte", escrito por los expertos en seguridad Douglas Farah y Stephen Braun- Bout armó su negocio usando naves militares que habían quedado en desuso en los campos de aviación soviéticos.

Los robustos Antonovs e Ilyushins estaban a la venta junto con sus tripulaciones, y eran perfectos para llevar mercadería a las defectuosas pistas de aterrizaje de países en guerra de todo el mundo.

Diamantes, armas y militantes

Alla Bout

Alla Bout dice que su esposo viajó a América del Sur a tomar clases de tango.

De 45 años de edad, Bout, nació en Tayikistán, entonces bajo la órbita soviética, y se cree que, usando varias empresas de fachada, comenzó a desviar armas hacia países africanos devastados por conflictos bélicos.

La ONU lo considera un socio del expresidente de Liberia Charles Taylor, quien está siendo juzgado por crímenes de guerra.

"[Bout es un] hombre de negocios, comerciante y transportista de armas y minerales que apoyó al régimen del expresidente Taylor en un intento de desestabilizar Sierra Leona y obtener acceso ilícito a diamantes", dicen los informes de la ONU.

Algunos medios de comunicación en Medio Oriente afirman que fue traficante de armas para la red Al Qaeda y el movimiento Talibán.

También está acusado de haber armado a ambos bandos en la guerra civil de Angola y suministrar armas a los Señores de la Guerra y los gobiernos de la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Sudán y Libia.

A la fuga

En una entrevista con el Canal 4 de Reino Unido el año pasado, Bout negó rotundamente haber tratado con Al Qaeda o el Talibán.

Pero sí admitió haber llevado armas a Afganistán en la década de 1990, aunque dijo que eran para los comandantes antitalibanes,

También dijo que ayudó al gobierno de Francia a llevar víveres a Ruanda después del genocidio y que transportó a cascos azules de la ONU.

Pero las fuerzas del orden lo persiguieron durante toda la década del 2000.

Tuvo que abandonar su casa en Bélgica en 2002 luego de que las autoridades emitieran una orden de arresto.

Se cree que viajó con varios seudónimos y que pasó por países como los Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica, antes de reaparecer en Rusia en 2003.

Ese mismo año, el entonces alto funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido Peter Hain acuñó el apodo de "mercader de la muerte".

Después de leer un informe de 2003 acerca de él, Hain dijo que Bout proveía la principal rutas de tráfico armas desde Europa del Este, principalmente Bulgaria, Moldavia y Ucrania, hacia Liberia y Angola.

"La ONU lo denunció como el centro de una telaraña de traficantes de armas, comerciantes de diamantes y otras actividades que financian guerras", agregó.

Clases de tango

EE.UU. tomó medidas contra Bout a lo largo de la década de 2000, como congelar sus activos en 2006, pero no había ninguna ley por la que pudiera ser procesado en ese país.

Viktor Bout

Bout fue extraditado de Tailandia a EE.UU. el año pasado.

Por eso, los agentes del FBI esperaron hasta 2008, cuando se hicieron pasar por compradores de armas para la guerrilla colombiana de las FARC y lograron encontrarse con Bout en Tailandia a través de un exsocio suyo.

En una habitación de un hotel en Bangkok, Bout y los agentes encubiertos de EE.UU. hablaron de enviar armas a Colombia que serían usadas para matar a estadounidenses. Al parecer, el ruso les dijo que los estadounidenses también eran sus enemigos.

Poco después, las autoridades tailandesas lo arrestaron y ahí comenzó un largo proceso judicial que acabó más de dos años después con su extradición a EE.UU.

Bout denunció que el caso está motivado políticamente y su esposa ha dicho que la única conexión que él tiene con América de Sur es su amor por el tango.

Según el testimonio de Alla Bout, su marido viajó a Suramérica no con la intención de traficar armas sino de tomar clases de ese género musical.

Las autoridades rusas lo han apoyado en todo momento y remarcado que quieren usar todas las vías legales para llevar al condenado a su país de origen.

En la película "El señor de la guerra", de 2005, inspirada en la vida de Bout, el antihéroe finalmente escapa.

Sólo el tiempo dirá si este será el destino que correrá el personaje real.

Contexto

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