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La mujer que no necesitó armas contra los militares

Aung San Suu Kyi se dirige a la gente en la sede de su partido, tras haberse presentado a las elecciones parciales celebradas en el país el pasado domingo.

Al igual que el líder africano Nelson Mandela, Mahatma Gandhi o Martin Luther King, Aung San Suu Kyi se ha convertido en un símbolo internacional de la resistencia pacífica a la opresión.

Aung San Suu Kyi, de 66 años de edad, ha permanecido las últimas dos décadas de su vida bajo alguna forma de detención debido a sus esfuerzo por traer la democracia a su país, Birmania.

Y aunque estos esfuerzos parecen haber tardado años en dar sus primeros frutos, la comunidad internacional ya los reconoció hace mucho tiempo.

En 1991, año en el que su partido, la Liga Nacional por la Democracia (NDL), ganó ampliamente unas elecciones que la junta posteriormente calificó de nulas, le fue concedido el premio Nobel de la Paz.

El director del comité, Francis Sejested, la calificó en su momento como "un extraordinario ejemplo del poder de los que no tienen poder".

Aung San Suu Kyi fue mantenida al margen de las elecciones de 2010 y liberada de su arresto domiciliario seis días después, pero el pasado domingo se presentó por primera vez al parlamento en las elecciones parciales, argumentando que tal era el deseo de los que la apoyaban.

Según miembros de su partido, ha conseguido un amplio apoyo.

La hija del libertador

La activista goza de un amplio apoyo popular en su país, donde muchos ven en ella a su padre, héroe de la independencia birmana.

Aung San Suu Kyi es la hija del héroe de la independencia birmana, el general Aung San, quien fue asesinado durante el periodo de transición en julio de 1947, tan solo 6 meses antes de declararse la independencia. En aquel momento, San Suu Kyi tenía dos años.

En 1960 ella y su madre, nombrada embajadora en Dehli, se trasladaron a India. Cuatro años después fue enviada a estudiar a Oxford, Inglaterra, donde conoció a su marido, el académico Michael Aris. Tras pasar temporadas en Japón y Bután, decidió establecerse en el Reino Unido para criar a sus dos hijos, Alexander y Kim.

Pero nunca se olvidó de Birmania, ni de su padre.

"A pesar de que se basó en Gandhi, en Mandela, o en Havel, Aung San Suu Kyi heredó los instintos de su padre", dijo a BBC Mundo Myint Swe, editor del servicio birmano de la BBC.

Aung San es considerado un héro en su país, y a pesar de que era soldado, era partidario de que ejército y poderes civiles armasen juntos la transición a la democracia.

"Aung San era una persona muy honesta y con unos principios inquebrantables. Su hija heredó esto de él", señala Swe.

Regreso a Birmania

Tras su regreso a Birmania en 1988, la activista ha pasado más de 20 años bajo algún tipo de arresto domiciliario.

A su regreso, en 1988, el país estaba en medio de una profunda crisis. Miles de estudiantes y trabajadores tomaban la calle y pedían elecciones democráticas. "Siendo la hija de mi padre, no podía permanecer indiferente a todo lo que estaba pasando", dijo en un discurso en Rangoon en ese mismo año.

Aung San Suu Kyi pronto lideró la protesta contra el entonces gobernante de facto, general Ne Win, e inspirada en los movimientos no violentos de Martin Luther King y de Mahatma Gandhi organizó concentraciones y viajó a lo largo de todo el país, abogando por reformas democráticas y por elecciones libres.

Pero las manifestaciones fueron brutalmente ahogadas por el ejército, que tomó el poder en un golpe de estado el 18 de septiembre de 1988.

A pesar de que San Suu Kyi ganó las elecciones celebradas dos años después, la junta se negó a entregarle el control del país, y ha permanecido en el poder desde entonces.

Tras permanecer los siguientes 20 años en alguna forma de arresto domiciliario, cuando surgió la oportunidad de presentarse a las elecciones parciales para rellenar las vacantes de políticos que habían asumido cargos en el gobierno, ella y su partido se presentaron.

Elecciones, aunque parciales

Aung San Suu Kyi dijo que espera que las elecciones marquen una nueva era en el país. Calificándolas como "un triunfo del pueblo", San Suu Kyi dijo que ahora el objetivo era la reconciliación con el resto de partidos. Se espera que los resultados oficiales de los comicios se hagan públicos durante esta semana.

Miembros del NDL aseguraron que la activista ganó con facilidad en su región, Kawhmu, y que esperan ganar varios asientos a nivel nacional.

"No es tanto un triunfo nuestro como de la gente, que ha decidido que tiene que estar involucrada en el proceso político de este país", dijo San Suu en la sede de su partido, en la ciudad de Rangoon.

"Esperamos que todos los partidos que han tomado parte en las elecciones estén en una posición de cooperar con nosotros, para crear una atmósfera genuinamente democrática en nuestra nación", añadió.

Según los expertos, San Suu Kyi sabe que la única opción es un camino hacia la democracia en el que participen todos.

Según los expertos, la clave para que la democracia llegue al país estará en la capacidad de todas las fuerzas políticas para llegar a un acuerdo.

En un momento de apertura en el país, donde la prensa es cada vez más libre y la gente le pierde el miedo a expresar su opinión, los analistas opinan que la junta es también consciente de que necesita el apoyo popular, si quiere evitarcualquier tipo de revolución violenta.

¿Cambios reales?

Pero incluso aunque los opositores consigan un gran número de asientos, el ejército y su Partido de la Unión de la Solidaridad y el Desarrollo (USPD) conservarán casi un 80% del poder en el parlamento.

En declaraciones durante la Cumbre ASEAN de países asiáticos, el ministro de Exterior birmano dijo que las elecciones habían sido "libres, justas y transparentes".

Durante la campaña, periodistas extranjeros y observadores internacionales tuvieron acceso a las elecciones, y aunque celebraron la apertura del régimen, muchos siguen teniendo reservas.

La secretaria de estado estadounidense Hillary Clinton felicitó en su momento al país por la celebración de las elecciones y afirmó que Estados Unidos estaba "comprometido a apoyar este tipo de reformas".

La Unión Europea insinuó por su parte que podría suavizar las sanciones si los comicios transcurrían con normalidad.

"Aunque todavía hay mucho por hacer en Birmania, la elección de Suu Kyi y de muchos de sus colegas al parlamento es un paso muy importante para el país", dijo el senador estadounidense Mitch McConnell.

Aun así, el diputado Joe Crowley dijo que "ahora no es el momento" de apresurarse a levantar las sanciones.

"Hay demasiado presos políticos todavía entre rejas, la violencia contra minoría étnicas continúa y el ejército no domina solo la composición sino también la estructura del gobierno", añadió.

Contexto

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