El hombre que simplificó el chino

Última actualización: Sábado, 24 de marzo de 2012
Zhou Youguang, inventor del pinyin

Los estudiantes que se esfuerzan por aprender chino quizás no lo sepan, pero su tarea se ha hecho más fácil debido al trabajo de un hombre.

Zhou Youguang ayudó a inventar un sistema de escritura que convierte los caracteres chinos en palabras formadas con letras del alfabeto.

Esto facilita el aprendizaje de cómo pronunciar las palabras chinas y se le atribuye haber ayudado a elevar los índices de alfabetización en China.

A pesar de estos logros, Zhou sigue siendo prácticamente un desconocido en su país natal.

Quizás se deba a que este hombre de 106 años tiene un carácter provocador que se rehúsa a asumir el crédito por su trabajo o hacerle el juego al Partido Comunista Chino.

Zhou es un crítico del partido que gobierna China y lo suficientemente viejo como para no importarle quién está escuchando lo que él tenga que decir.

"¿Qué es lo que van a hacer, venir y llevarme preso?", dijo en una entrevista con la BBC en su escasamente amoblada casa de Pekín.

Perspectiva positiva

El pinyin

El pinyin es el sistema usado para transcribir caracteres chinos en letras del alfabeto latino que creó el equipo de Zhou en los años cincuenta.

Se emplea para la enseñanza del mandarín y la traducción de nombres chinos a otros idiomas, además de usarse en los teclados de computadoras.

En 1982 la Organización Internacional de Medidas adoptó el sistema desarrollado por Zhou y su equipo como referencia internacional.

La vida de Zhou ha coincidido con muchos de los momentos más importantes de la historia reciente de China, en su tránsito de dinastía imperial a república popular y a potencia capitalista.

Nacido en 1906 en el seno de una familia acomodada, en tres ocasiones se las ha arreglado para perder todo su dinero.

Primero, con la dinastía Qing, luego durante la Segunda Guerra Mundial y finalmente durante la Revolución Cultural, la campaña política que puso en marcha Mao Zedong.

Sin embargo, logró obtener una buena educación estudiando economía en la Universidad de St. John, una de las mejores instituciones educativas del Shanghai de los años 20.

Varios de sus primeros años profesionales los pasó trabajando para un banco chino en Estados Unidos.

"Estaba en el número 1 de Wal lStreet, el centro del imperialismo", dice riéndose.

Zhou ríe a menudo, debido a una actitud optimista.

"Hay cosas buenas incluso en las cosas malas", afirma.

Revolución cultural

Zhou en 1948 en ubicación sin identificar

En 1948, su último año en EE.UU., antes de regresar a la China donde los comunistas acababan de tomar el poder.

Eso no significa que todo en su centenaria vida haya salido como él se lo esperaba.

Su hija murió de apendicitis poco antes de cumplir seis años y, como muchos otros intelectuales, fue perseguido durante la Revolución Cultural.

Una forma común de castigo en aquellos años finales de los años 1960 era enviar a profesionales urbanos bien educados al campo para que "aprendieran de las masas".

Zhou pasó varios años trabajando en los campos de Ningxia, una región pobre del oeste de China.

"Fue un desperdicio de tiempo y me impidió hacer otras cosas", dice mientras sigue riéndose, incapaz de detenerse.

Pese a las adversidades, Zhou contó con un enorme golpe de suerte.

Cuando el Partido Comunista tomó el poder en China en 1949, él estaba en EE.UU. Entonces decidió regresar, al igual que hicieron muchos otros, para construir el país nuevo.

Al principio se hizo profesor de Economía en la Universidad Fudan de Shanghai, pero en 1955 fue invitado a unirse a un comité en Pekín que propugnaba la simplificación del mandarín, el idioma oficial de la República Popular China.

Al principio se resistió argumentando que no tenía experiencia profesional en el campo. Pero finalmente un amigo lo persuadió a que se uniera al proyecto.

Fue una decisión que posiblemente salvó su vida.

Pocos años después, Mao lanzó una de sus primeras purgas políticas y muchos de los que quedaron pillados en medio del caos eran aquellos que habían regresado a China desde el extranjero.

"Todo profesor universitario que hubiera regresado de EE.UU. era etiquetado de 'derechista'. Muchos se suicidaron, incluyendo algunos buenos amigos. Afortunadamente, yo escapé de aquello", dijo en uno de los pocos momentos de la entrevista en los que Zhou no rió.

Futuro oscuro

El trabajo que desarrolló en el comité no sólo lo salvó a él; también le permitió hacer grandes contribuciones al lenguaje chino.

Cuando empezó a trabajar en el desarrollo del sistema de simplificación del idioma conocido como pinyin, el 85% de la población china no sabía leer o escribir. Ahora el analfabetismo se ha reducido a sólo pocos puntos porcentuales.

"China tendrá que zafarse a sí misma del comunismo. Será un futuro oscuro si no lo hace."

Había habido intentos previos para "romanizar" los caracteres chinos, pero el sistema diseñado por Zhou y sus colegas es el más usado actualmente y es reconocido internacionalmente.

"Pasamos tres años desarrollando el pinyin. La gente se burlaba de nosotros, bromeaban diciendo que nos había tomado un largo tiempo lidiar con sólo 26 letras".

Tras haber vivido por tanto tiempo y habiendo hecho un trabajo de tan alto perfil, este lingüista ha conocido una buena cantidad de personajes históricos.

Una de sus historias favoritas es sobre Puyi, el último emperador de China, quien se convirtió en un ciudadano común durante el mandato de Mao.

Zhou perteneció una vez a un equipo asesor del gobierno chino. Este trabajo le permitía comer en la cantina de ese organismo en Pekín.

Durante uno de los períodos de escasez de comida en el país, comía allí tres veces al día y llevaba a su esposa además. Eso significaba más comida en casa para los familiares de Zhou.

"Todos los días cuando iba a comer, había un hombre viejo sentado junto a mí. Él también estaba allí con su esposa", dice.

"Era Puyi, el último emperador. Imagínese, hasta el emperador tenía que comer allí porque no tenía suficiente comida".

La edad de Zhou también le ha permitido tener una visión particular de la historia. Él cree que el Partido Comunista Chino no gobernará por siempre el país.

"China tendrá que zafarse a sí misma del comunismo. Será un futuro oscuro si no lo hace", dijo Zhou, quien se retiró a los 85 años, aunque todavía escribe libros.

Se trata de un comentario sorprendente viniendo de un hombre que regresó a China porque creía en el Partido Comunista.

¿Lamenta alguna vez esa decisión?

"Nosotros creíamos en las palabras de Mao. No sabíamos que cuando llegara al poder se convertiría en la peor clase de dictador", afirma Zhou.

"Pero no me arrepiento de haber regresado, no tiene sentido", añade, otra vez, riéndose.

Contexto

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