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Por qué los puros cubanos son resistentes a la crisis

Última actualización: Domingo, 4 de marzo de 2012
Cigarros cubanos

Los puros cubanos se enrollan a mano.

El Palacio de Convenciones de La Habana normalmente es la sede de los congresos del Partido Comunista de Cuba. Pero esta semana se convirtió en el escenario de un exclusivo emporio.

Las paredes fueron decoradas con inmensos afiches que promocionaban la exportación más lujosa de Cuba: sus puros, enrollados a mano. Y entre los puestos de exhibición caminaron cientos de visitantes que llegaron curiosos a ver el festival del habano que se celebra cada año en la isla.

El evento de este año conmemora el aniversario número 520 desde que Cristóbal Colón descubrió por primera vez el tabaco acá y lo introdujo en Europa.

Europa occidental todavía es el mercado clave para los habanos de Cuba. Pero la crisis económica allá, sin contar el aumento de las leyes antitabaco, está generando cambios.

Atractivo internacional

El distribuidor Habanos abrió el XIV Festival Internacional del Habano y anunció que las ventas en 2011 crecieron en un 9%, alcanzando una cifra de US$401 millones.

La directora de mercadeo de la firma, Ana López, aseguró que la tendencia demuestra que la facturación de estos artículos de lujo va en alza, a pesar de la crisis económica en su principal mercado europeo (España) y las limitaciones legales a los fumadores.

La compañía asegura, además, que mercados emergentes como China están compensando otros mercados en declive.

puros cubanos

La venta de puros cubanos aumentó en 2011.

"Cuando se habla de productos de lujo, esa mejora está impulsada por China. Está en auge", dice el vicepresidente de Desarrollo de Habanos, Javier Terres.

Las ventas a China, incluyendo Hong Kong y Macau, crecieron en 39% el año pasado, incluso cuando las ventas al principal comprador de Habanos, España, cayeron en 20%.

"Los chinos fuman bastante y están mucho más interesados en productos de lujo. El de mejor venta allá es el Cohiba, nuestro cigarro más caro", explica Terres.

No es de extrañar, entonces, que entre la multitud internacional que esta semana estuvo recorriendo campos de tabaco y fábricas de Cuba se encontraran comerciantes chinos, turistas interesados en el tema y aficionados. También llegó un bus lleno de rusos.

"En Rusia no se prohíbe fumar. Todavía se puede fumar en bares, discotecas y restaurantes allá", señala Riad Bou Karam, quien dirige el punto de venta Casa de Habanos, en Moscú, donde él señala que las ventas están saludables.

A diferencia de los primeros años postsoviéticos, cuando lo que estaba de moda era lo costoso por más vulgar que fuera, los rusos dicen que ahora están buscando calidad por encima de todo.

Por eso, los puros cubanos han sido catalogados por mucho tiempo como los mejores que se pueden conseguir.

clic Vea: El habano más largo del mundo sigue siendo cubano

"Cosa del mercado negro"

La isla produce 80% del mercado premium mundial de cigarros. En esta cifra queda excluida Estados Unidos, que prohíbe las importaciones cubanas como parte de un embargo comercial que originalmente tenía la intención de ayudar a derrocar este régimen cubano.

Uno de los "probadores" de habanos degusta un cigarro Montecristo Open Regata durante el festival.

Con razón que los organizadores del festival se sintieron tan bien al recibir al actor estadounidense Jim Belushi como su invitado de honor.

Un fanático de los cigarros, él dice que Arnold Schwarzenegger le presentó el Montecristo número 2 en el intermedio de algunas escenas de la película Red Heat.

"Muchos estadounidenses tienen acceso (a los cigarros cubanos). No se engañe. ¡Se pueden encontrar!", le dijo a la BBC con emoción.

"Pero Cuba y Estados Unidos deberían ser los que ganan el dinero. Ahora es cosa del mercado negro".

A un par de horas en carro al occidente de La Habana quedan las plantaciones de Pinar del Río, el corazón de la industria tabacalera de Cuba.

Carreteras con baches atraviesan campos llenos de la planta alta y verde. En todas partes hay graneros construidos con tablones, llenos de hojas de tabaco amarradas y colgadas del techo para que se sequen.

A los agricultores de tabaco del país les va mejor que a muchos en esta isla, pues ganan varios miles de dólares por la cosecha anual de tan valioso producto. En contraste, la mayoría de cubanos todavía trabajan para el estado, lo que les permite ganar menos de US$20 al mes.

"Vivimos relativamente bien. No me puedo quejar", dice el agricultor Yohanny Alonso, quien trabaja en su tierra junto a sus padres y su esposa. "Si uno se preocupa con amor por el tabaco, éste siempre le traerá resultados".

Competencia

Desde los ranchos se llevan a procesar las hojas secas del tabaco a fábricas estatales en La Habana.

Allá, hileras de trabajadores en mesas de madera enrollan a mano este símbolo burgués, bajo retratos de los iconos revolucionarios del país.

Un torcedor, como se llama a quienes enrollan los tabacos, puede demorarse nueve meses para aprender la labor con la requerida disposición meticulosa para cuidar cada detalle. Dependiendo de la calidad con que trabajen, los empleados reciben pagos extra.

Festival del Puro

El Festival Internacional del Habano termina con una pomposa cena de gala. El actor Jim Belushi fue invitado de honor.

Esta semana, los aficionados pudieron sentarse en esas mesas para aprender de los expertos.

El festival también es la plataforma para que Cuba introduzca nuevas líneas de productos.

Este año hay un nuevo puro, mucho más corto. Diseñado para adaptarse a las leyes antitabaco, quema durante sólo 20 minutos. Es más apropiado para países donde las leyes antitabaco obligan a las personas a salir de los restaurantes y los bares para fumarse un cigarrillo.

También se presentaron los más recientes proyectos para combatir el comercio de cigarros falsos, incluyendo etiquetas de alta tecnología con números de rastreo y hologramas invisibles.

"Un efecto secundario de las estrictas regulaciones es el incremento en el comercio ilícito", explica Roberto Funari, el director de mercadeo de Imperial Tobacco, el dueño del 50% de Habanos.

Dice que la crisis económica parece haberle dado un impulso al mercado de las falsificaciones, que en algunos países alcanza el 20%.

Pero sobre todo, este evento es un encuentro de apasionados: hombres y mujeres que se deleitan con cientos de variedades de cigarros y se deshacen en elogios sobre su calidad.

Contexto

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