BBC navigation

Un Oscar para salvar vidas

Última actualización: Sábado, 3 de marzo de 2012
Pakistán reaccionó al premio ganado por Sharmeen Obaid-Chinoy, directora de Saving Face

Pakistán reaccionó al premio ganado por Sharmeen Obaid-Chinoy, directora de Saving Face.

Cada año, antes, durante y después de la entrega de los premios Oscar, se hacen cuentas sobre lo que significa recibir la codiciada estatuilla.

Se habla de aumento de sueldos, oportunidades laborales y reconocimiento.

Pero en unos contados casos, el beneficio va más allá de la fama y es invaluable.

Este año se dio uno de ellos: el galardón se está traduciendo en cambios en las vidas de miles de mujeres.

La directora Sharmeen Obaid-Chinoy se convirtió en la primera pakistaní en ganar un Óscar.

Su imagen en el escenario recibiendo el premio al Mejor Documental de Cortometraje se ha repetido una y otra vez en la televisión local, mientras las redes sociales se siguen llenando de mensajes de admiración por su producción "Saving face" (Salvando la cara), que retrata la vida de mujeres que fueron atacadas con ácido.

Reconstruyendo rostros

Sharmeen Obaid-Chinoy

El documental sirvió para mostrar la realidad de lo que está ocurriendo en Pakistán.

El documental se basa en el trabajo del aclamado cirujano plástico Mohammad Jawad, que recorre el país reconstruyendo los rostros de personas que han sufrido la violencia con ácido.

La labor estética se mezcla con los relatos de las víctimas, que cuentan sus experiencias durante el proceso de rehabilitación y reconciliación.

Las palabras de Obaid-Chinoy en la ceremonia en Los Ángeles fueron dedicadas "a todas las mujeres en Pakistán que luchan por un cambio, no abandonen sus sueños, esto es para ustedes".

Los ataques con ácido dejan a las víctimas, casi en su totalidad mujeres, con el rostro desfigurado. Pese a que miles son afectadas, en un país en el que las mujeres son a menudo víctimas de numerosos crímenes, el problema no suele ser aparecer en los medios y pasa desapercibido.

"A todas las mujeres en Pakistán que luchan por un cambio, no abandonen sus sueños, esto es para ustedes"

Sharmeen Obaid-Chinoy

En 2011 se aprobó una ley en la que se estipula que los culpables pueden ser sentenciados a 14 años de cárcel, además de una multa de US$12.000.

Pero son las vidas de las víctimas las que quedan encerradas en otro tipo de prisión.

Es por eso que el documental brinda cierto tipo de libertad a aquellas personas que han sido atacadas.

"No tengo palabras para agradecer a Obaid-Chinoy por lo que ha hecho", dijo una de las víctimas. "Creo que ahora será más fácil para las mujeres y asustará a los perpetradores".

En primer plano

La directora recibió la máxima condecoración civil por parte del primer ministro de Pakistán, Yousuf Rafa Gilani.

"Cuando se aprobó la ley, Sharmeen estuvo allí para filmarlo. Fue muy importante para las mujeres", reconoció el político Marvi Memon, quien apareció en la película.

Afiche de la película Saving Face

En Pakistán se cometen 200 ataques con ácido cada año.

"La ley entró en rigor, aunque (la provincia de) Sindh no la está siguiendo, por lo que es posible que ahora la gente se de cuenta de lo que ocurre gracias al documental. Creo que se ha traído el tema a un primer plano".

"Estamos orgullosos de Sharmeen. Es muy trabajadora, capaz y es un honor para Pakistán que se haya ganado un Óscar gracias a ella".

Para muchos de los seguidores de Obaid-Chinoy lo más importante de "Saving Face" es que ha logrado transmitir un mensaje.

"El documental demuestra que no estamos indefensas. Las mujeres de Pakistán ya no son víctimas, sino agentes del cambio", declaró Valarie Khan, directoras de la Fundación de Supervivientes del Ácido.

"Hay 200 ataques cada año", resaltó, pero se teme que el número va aumentando.

"Hemos dado tratamiento a 150 pacientes. Es un programa a largo plazo, pero todavía queda mucho trabajo por hacer".

Khan dijo que es necesario "concentrarse en las investigaciones, el proceso judicial y la rehabilitación. Esperamos que el documental sirva para aumentar la presión".

Si bien la película y su reconocimiento internacional han servido para poner en primer plano esta cruel realidad de la sociedad pakistaní, activistas señalan que todavía queda mucho camino por recorrer para erradicar el problema de fondo.

Una de las víctimas que se menciona en el documental no quiso ser grabada ni aparecer en cámara ya que todavía vive con la misma persona que cometió el crimen, su marido. La razón: el bienestar de sus hijos.

Contexto

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.