
Entregar los cuadernos podría poner en peligro la confidencialidad del voto.
En una polémica medida, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó que la oposición suspenda la destrucción, ya acordada previamente, de los cuadernos de votación que contienen los datos de quienes sufragaron en las elecciones primarias del domingo.
La oposición, que asegura ya haber destruido los cuadernos, asegura que se trata de una maniobra que busca socavar la confidencialidad del voto.
El TSJ tomó la decisión luego de que Rafael Velásquez, un precandidato a la alcaldía del municipio Bruzual del estado Yaracuy, presentara este martes un recurso ante la máxima autoridad judicial del país alegando irregularidades.
Los comicios del domingo, en el que votaron tres millones de personas y donde el gobernador Henrique Capriles Radonski fue elegido candidato presidencial, fueron organizados de forma conjunta por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que agrupa a los partidos de oposición, y el Consejo Nacional Electoral (CNE).
El secreto del voto
Velásquez no presentó ningún reclamo ante la Comisión Electoral de la MUD sino que acudió directamente al máximo órgano de justicia.
El TSJ ordenó que se entreguen al CNE todos los cuadernos –no sólo los del municipio en cuestión– en un plazo no mayor a las 24 horas y que las Fuerzas Armadas garanticen la custodia del material, pero la oposición asegura ya haber destruido "el 100%" de los cuadernos.

En Venezuela algunos temen que la confidencialidad del voto no esté garantizada
La MUD había hecho hincapié reiteradamente en que los cuadernos de votación (que contienen el nombre, apellido, cédula de identidad y huella dactilar de los votantes) iban a ser destruidos dentro de las 48 horas posteriores a los comicios.
La intención era dar garantías al votante de que no iba a quedar ningún registro escrito de las personas que vayan a sufragar.
Es que exponer la tendencia política en Venezuela a veces puede ser un problema.
Todavía en muchos está presente recuerdo de la "lista Tascón", una nómina que se hizo pública de quienes entre 2003 y 2004 firmaron para pedir un referéndum revocatorio para que el presidente Hugo Chávez abandonara el poder.
Una lista que a la postre vetaría a muchos de empleos públicos.
Desacato opositor
El precandidato denunciante aseguró que la destrucción del material electoral "sería una transgresión del derecho constitucional a la seguridad jurídica y amenaza inminente de vulneración del derecho de acceso a la información, legitimidad del sufragio, derecho a la defensa y transparencia de los procesos electorales", de acuerdo a un comunicado del TSJ.
La sentencia del tribunal estableció que si bien Velásquez actuó a título personal "no puede dejarse de advertir que la situación (…) podría afectar a un número indeterminado de ciudadanos que participaron en las denominadas primarias".
La oposición salió al cruce de la decisión de la Justicia y aseguró que ya prepara su defensa para oponerse a la medida.
"Igual que el 11 de abril, desconocen (la oposición) las leyes, la Constitución, los derechos de los venezolanos (…) La oposición borbónica no aprende. De nuevo la dinámica golpista del 11 de abril"
Andrés Izarra, ministro de Información
El secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, consideró como "absurda, inconstitucional y desproporcionada" la decisión y señaló que "luego de fracasados los intentos del gobierno de sabotear la jornada y de desvirtuar su significación, acuden al 'expediente del miedo'".
El dirigente informó que la MUD "no violará la confianza depositada en el secreto del voto".
Ante la actitud de la oposición, el gobierno del presidente Hugo Chávez, a través de la cuenta en Twitter del ministro de Información, Andrés Izarra, comparó la situación con el golpe de Estado que sufrió el mandatario en abril de 2002.
"Igual que el 11 de abril, desconocen (la oposición) las leyes, la Constitución, los derechos de los venezolanos (…) La oposición borbónica no aprende. De nuevo la dinámica golpista del 11 de abril", escribió el secretario de Estado.
Polémica por los 3 millones
La alta participación en las primarias opositoras no sólo sorprendió a los propios opositores, sino que caló en el chavismo.
Desde algunos sectores ya la noche del domingo empezaron a cuestionar la veracidad de las cifras.
El lunes fue el propio presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien puso en duda la participación real.
Cabello alegó la supuesta imposibilidad de que ese número de personas pudieran votar en el lapso necesario para emitir cada voto.
Pero los voceros de la MUD aseguran que el proceso lo manejó el CNE y ha destacado la aparente ironía de que sea el gobierno el que ponga en duda la transparencia de un proceso organizado por una rama del Estado.































