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Un ataque de EE.UU. a Irán: "La opción menos mala"

Última actualización: Jueves, 9 de febrero de 2012

La visita del ministro de exteriores israelí, Avigdor Lieberman, a Washington se produce en el contexto de crecientes tensiones con Irán.

El canciller de Israel está en Washington. Y hay mucho de qué hablar.

Políticos y diplomáticos pueden ser sorpresivamente muy tímidos a la hora de hacer preguntas muy directas, incluso en privado:

"¿Nos van a llevar a la guerra en un año de elecciones?". Esta pregunta en particular es muy probable que no se haga.

Sin embargo, los tambores de guerra se están escuchando con más fuerza en los últimos días.

El diario The Washington Post indicó hace poco que el secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, cree que Israel podría atacar a Irán tan pronto como el próximo mes de junio.

Panetta no desmintió el informe.

Esta noticia fue reforzada por un fascinante, increíble y detallado artículo escrito por el articulista israelí Ronen Bergman.

"Después de hablar con destacados líderes políticos israelíes y jefes militares y de inteligencia, llegué a la conclusión de que Israel en efecto atacará a Irán en 2012", asevera Bergman.

Y este es el argumento: queda menos de un año para evitar que Irán llegue a la "zona de inmunidad".

Después de eso, habrá pasado el punto crítico donde un ataque podría seriamente detener su programa nuclear.

"Extrema ansiedad"

Esto pone al presidente de EE.UU., Barack Obama, en el centro de todas las miradas, particularmente en un año de elecciones.

Cliff Kupchan, del Grupo Eurasia, que analiza riesgos internacionales, estuvo en Israel recientemente y cree que el estado de ánimo ha cambiado, particularmente porque la izquierda ya dejó de oponerse a un ataque.

"Trabajé en el gobierno de Clinton. Si yo estuviera dentro de esta Casa Blanca estaría viendo todo esto con extrema ansiedad", señala Kupchan.

"Los israelíes, tal como me dijeron, no le van a dar al gobierno de EE.UU. garantías de que le avisarán antes de que lleven a cabo el ataque".

"Si yo estuviese tomando decisiones políticas y supiera que un interés vital de EE.UU. podría estar siendo comprometido, estaría sufriendo de insomnio".

Kupchan prosigue diciendo que EE.UU. sería absorbido en cualquier guerra, y Obama no podría mostrar su oposición abierta a un ataque israelí, incluso si quisiera.

"Los israelíes, tal como me dijeron, no le van a dar al gobierno de EE.UU. garantías de que le avisarán antes de que lleven a cabo el ataque."

Cliff Kupchan, del grupo de análisis de riesgos internacionales Eurasia

"Políticamente, no creo que él puede hacer eso", dice Kupchan. "Podría decir que no participaron, que no tenían conocimiento de antemano, que no estaban de acuerdo, pero creo que tendrían que por lo menos aceptarlo y posiblemente ofrecer apoyo retórico".

"Estaría en una situación política muy difícil debido a la posición del Congreso, y en un año electoral, Obama necesita el voto judío. Por ello (Obama) tiene que parecer de línea dura. Sería muy difícil para él hacer otra cosa que no sea tolerar el ataque implícitamente".

El presidente Obama ha dicho a su manera que Israel no ha tomado una decisión y que está trabajando de cerca con ellos. Pero también hay informes que indican que en privado les instó a no atacar.

¿Decirle "no" a Israel?

Los aspirantes presidenciales republicanos han criticado a Obama por no estar con Israel.

Para la derecha republicana es una premisa el hecho de que Estados Unidos debería ser el aliado más cercano y más fuerte de Israel. El no darle pleno apoyo a ese país es visto como antipatriótico y antiestadounidense.

Michael Scheuer, exagente de la CIA a cargo de la unidad de rastreo de Osama bin Laden, cree que Obama es un rebelde en el status quo de la política exterior de Washington. Asevera que el presidente no cree que una estrecha relación con Israel sea parte del interés nacional.

Pero en un año electoral -asegura- sería el presidente muy valiente al atreverse a distanciarse de Israel.

"Creo que es muy difícil para un presidente estadounidense, de cualquier partido, decirle 'no' a Israel", agrega Scheuer.

Obama "es un animal político y, probablemente, terminará apoyando a Israel".

Y al final de todo, esto no marcará ninguna diferencia, termina argumentando Scheuer.

Obama: "Haremos todo lo posible para evitar que Irán tenga un arma nuclear".

"Esto se debe a que si Israel lleva a cabo los ataques, en el mundo persa, musulmán y árabe asumirán que Washington dio a Israel la luz verde, a menos que EE.UU. responda con una declaración de neutralidad o con una condena y una congelación de las relaciones con Israel".

Algunos piensan que la lógica significa que la Casa Blanca podría tener que aceptar la acción bélica inevitablemente y actuar al respecto. El profesor Matt Kroenig, quien trabajó en asuntos nucleares y del Medio Oriente dentro el Departamento de Defensa de EE.UU., dice que sólo hay un específico número de formas para tratar el tema nuclear iraní.

"De alguna manera la opción militar de Israel es lo peor", asegura Kroenig.

"No tiene la misma capacidad de infligir el mismo tipo de daño permanente en el programa de Irán como el que podría ocasionar EE.UU.".

"Pero (el ataque de EE.UU.) podría disminuir los riesgos en términos de alza de los precios del petróleo y frente a una represalia iraní, así que creo que la Casa Blanca está haciendo todo lo posible para contener a Israel".

"Debemos continuar con la diplomacia, la búsqueda de sanciones, tratar de llegar a un acuerdo. Pero, al final, frente a una elección entre vivir con un Irán con armas nucleares y una acción bélica, un ataque militar de EE.UU. sería la opción menos mala. Un mala opción, pero la menos mala".

No todo el mundo piensa que el ruido que estamos escuchando sea el ritmo de los tambores de la guerra. Algunos creen que más bien se trata de un muy preciso y calculado ruido de sables.

Cliff Kupchan dice que Israel sabe cómo interpretar la política estadounidense tanto como tocar un violín y esto tiene que ver con las sanciones.

Quizás no es coincidencia que el presidente Obama acaba de aprobar más sanciones, a pesar de que parecen más simbólicas que dañinas para el régimen iraní.

Algunos piensan que es para obligar a Irán a ir a la mesa de negociaciones. Otros argumentan que el hablar el idioma de la guerra lo que busca es convencer a los países que se resisten a imponer sanciones a Irán a analizar con más seriedad las alternativas que existen.

Pero sólo unos pocos tienen esa visión.

Lo que no está en duda es que una guerra cerca de la Semana Santa va a cambiar la dinámica de las elecciones presidenciales en EE.UU. y enfrentar a Obama a algunas opciones muy desagradables.

Contexto

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