"Zorreros", un oficio en vías de extinción en Colombia

Colombia prohibirá la circulación por las ciudades de las llamadas 'zorras' o carretas a caballos. Para algunos se pierde una tradición.
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Cada vez son menos, tienen los días contados y parece que en Colombia pocos llorarán la desaparición de las "zorras", como llaman en este país suramericano a los vehículos de tracción animal.
Pero la eliminación de las carretas tiradas por burros o caballos, ordenada por el gobierno hace casi dos años, ha resultado más difícil de lo originalmente previsto por las autoridades.
Y, como resultado, zorras y carreteros seguirán siendo parte del paisaje urbano de ciudades como Bogotá por al menos un año más.
"Y en un año pueden pasar muchas cosas", le dice a BBC Mundo Arbey Galindo, de 19 años, mientras acariciaba el cuello de su caballo "Gavilán".
"Como están que dicen que nos sacan desde hace harto y no han podido…".
"Como están que dicen que nos sacan desde hace harto y no han podido…"
Arbey Galindo, zorrero
Efectivamente, el proceso de sustitución de vehículos de tracción animal por vehículos de motor ordenado por las autoridades en mayo de 2010 debía haber concluido este 31 de enero.
Pero fueron varias las autoridades municipales, incluidas las de la capital, las que solicitaron y consiguieron que se extendiera el plazo para la implementación de la medida hasta el 31 de enero de 2013.
"Mala imagen"
El rap del zorrero

Es otro nuevo día, otra nueva madrugada
Cigarro en la enganchada, antes de empezar la jornada
Algo de romería, mi caballo es mi vida
Sudar sobre la zorra para tener un buen día
La situación no es fácil y mi vida es muy difícil
Guerreros del concreto, transeúntes del asfalto
Recorro en mi carreta el plan y el alto
Las leyes que se inventan me la ponen de p'arriba
Si no llevo chaleco, pase o placa me parten en la avenida
Y es toda una osadía hasta pa' botar la mierda
Así son las cosas en mi Bogotá siniestra
Y a la diestra del señor me encuentro el día de hoy
Grupos de conciencia porque hay caballos flacos
Quién tiene conciencia en estos días tan berracos
Que tire la piedra el que esté libre de pecado
Pero que la tire y que no esconda la mano
Saludo a mis hermanos recicladores, viruqueros, chatarreros, cajoneros
Todos somos guerreros y parte del mismo gremio
Con tu actitud atacas mi integridad
O echando policías pa' evadir la realidad
Osadía antisocial la que tiene Usted conmigo
Sea descubierto por el paso de los siglos y del tiempo
Vuela por el tiempo un aire espeso de maldad
Sentado en su silla manipula todas sus fichas
Se ve la desdicha de un zorrero acongojado
La carreta desocupada y es muy duro este trabajo
Carretero, zorrero, por qué tú me tratas mal
Por qué me discriminas, por mi modo 'e trabajar
Futuro lírico urbano y nadie nos echa p'atrás
Nadie nos echa p'atrás, nadie nos echa p'atrás.
Zorreros Underground
En total, se calcula que unas 6.000 carretas tiradas por burros o caballos circulan por diferentes ciudades del país, casi un tercio de las mismas están en Bogotá.
Y su salida ha sido demandada tanto por los defensores de los animales como por los conductores que afirman que crean embotellamientos y contribuyen al caos vehicular.
"Los caballos y las zorras son mala imagen para la ciudad", es la explicación que ofrece Flatron, carretero y vocalista del grupo de rap "Zorreros Underground".
Y canta: "A la diestra del señor me encuentro el día de hoy foros de conciencia porque hay caballos flacos, pero quien tiene conciencia en estos días tan berracos".
En su canción Flatron reclama por su derecho a trabajar y saluda a sus "hermanos recicladores, viruqueros, chatarreros, cajoneros".
"Todos somos guerreros y parte de un mismo gremio", entona.
Y es que si bien las zorras representan una alternativa barata para el transporte de carga -y en ocasiones también de pasajeros- la mayoría de zorreros se dedica a buscar y reciclar chatarra, escombros o desperdicios industriales por su cuenta.
Y no todos confían en la rentabilidad de estas actividades cuando se cambie el caballo por un vehículo de motor, lo que explica en parte los retrasos del proceso de sustitución.
"Lo que uno le mete a la zorra no se puede meter al motocarro", le explica a BBC Mundo William Barreto, un zorrero de 28 años.
"Tocaría mirar cuánto se puede andar, qué beneficios tiene o que perjudicaciones (sic) tiene para nosotros".
Arbey, por su parte, saca cuentas: un bolsón de zanahorias para el caballo cuesta 18.000 pesos (menos de US$10).
¿Cuánta gasolina se puede comprar con eso? ¿Y los gastos de mantenimiento?
Alternativas

Las autoridades tienen hasta el próximo 31 de enero para sacar a las zorras de las calles.
Por lo pronto las autoridades municipales están llamadas a apoyar a los zorreros con "programas de capacitación en técnicas de administración y desarrollo de empresas, negocios y manejo de cargas livianas".
Y también tiene como obligación "sustentar presupuestalmente el proceso de sustitución, facilitando la financiación y cofinanciación del equipo automotor".
En ciudades como Villavicencio, capital del departamento del Meta, el gobierno local diseñó un sistema que le financiaría a los carreteros el 88 por ciento del valor de los motocarros, estimados en poco más de US$4.000.
Y en la capital de Antioquia, Medellín, las autoridades municipales ayudaron a crear cooperativas para que los nuevos motocarros trabajen recogiendo escombros y reciclando.
Lo que es sin embargo viable en ciudades con un número relativamente pequeño de zorreros, como Villavicencio y Medellín, no es tan fácilmente aplicable en aquellas que los cuentan por miles, como Cali o Bogotá.
"¿Usted se imagina 1.600 de estos vehículos en Cali, impactando la movilidad y el medio ambiente? Eso no es posible", le dijo por ejemplo el secretario de Tránsito de Cali, Fabio Cardozo, al periódico El País de esa ciudad.
De ahí que el mayor reto sea el de convencer y apoyar a los zorreros para que se dediquen a actividades alternativas.
La idea, sin embargo, no le resulta atractiva a Flatron.
"Yo seguiría haciendo lo que estoy haciendo pero en un motocarro".































