
Stephen Hester recibe su bonificación aparte de su sueldo anual de US$1.800.000.
El pago de una millonaria bonificación al ejecutivo principal de un banco que tuvo que ser rescatado con fondos estatales luego de la crisis financiera de 2008, ha desatado una tormenta política en Reino Unido.
El país experimenta serias dificultades económicas, que han significado un creciente desempleo y los recortes más drásticos al gasto público en décadas.
En ese contexto, el uso de fondos estatales para pagar esas bonificaciones se ha convertido en un tema muy sensible ante la opinión pública.
Casi US$1,5 millones es la bonificación que recibirá el gerente general del Royal Bank of Scotland, Stephen Hester. El estipendio proviene de un banco propiedad del contribuyente británico en un 80%.
El Royal Bank of Scotland, una de las más importantes entidades financieras del Reino Unido cayó víctima de la llamada "economía casino" que culminó en la crisis financiera de 2008.
El RBS fue rescatado gracias a un paquete de dinero del contribuyente británico que el gobierno laborista de Gordon Brown, en esa época, le inyectó a sus arcas.
Hester asumió como gerente general de RBS, en noviembre de 2009, con un sueldo de US$1.800.000 anuales.
Fuego cruzado
Siendo accionista principal, el Estado británico podría haber vetado el bono a Hester.
Algunos analistas buscan explicar la decisión gubernamental de aprobar el pago, pese al reproche público que generaría.
El editor de Economía de la BBC, Robert Peston, afirma que el gobierno decidió pagar la bonificación debido a que, de otra manera, existía el riesgo concreto de que Hester y el resto del directorio renunciaran a sus puestos.
"En palabras de mi fuente, la renuncia colectiva de la junta directiva de RBS habría creado toda clase de problemas aún mayores", sostiene Peston.
Sin embargo, un portavoz del primer ministro, David Cameron, dijo que él no estuvo involucrado en la decisión, pese a que, apenas la semana pasada, Cameron había dicho que su idea de un "capitalismo moral" lo impulsaría a actuar en el caso de los gerentes que recibían bonificaciones millonarias.
El alcalde de Londres, Boris Johson, quien se presenta a la reelección este año por el gobernante partido Conservador, elogió la competencia de Hester, pero recomendó la intervención del gobierno porque debía primar el espítiru de servicio público por encima del interés personal.

El jefe de la oposición, Ed Milliband, criticó fuertemente el pago.
El sindicalista de Unite, David Fleming, aseguró que era escandaloso recompensar a un ejecutivo "que era responsable del despido de 21.000 trabajadores".
El líder del Partido Laborista, en la oposición, Ed Milliband, afirmó que el estipendio era "un vergonzoso fracaso de conducción por parte del primer ministro."
Esto, a pesar de que Nick Clegg, el viceprimer ministro había insistido en que las condiciones contractuales de Hester habían sido acordadas en el momento en que éste asumió el cargo, durante el gobierno laborista.
Unas de cal...
Los defensores de Hester sostienen que el ejecutivo ha logrado objetivos que justificarían el sustancial bono que recibió.
Por ejemplo, las utilidades antes de impuestos del banco en los primeros 9 meses de 2011 se acercaron a los US$2.000 millones.
Esto en contraste con la situación de la entidad en 2008, cuando perdió más de US$36.000 millones, la mayor pérdida en la historia corporativa del Reino Unido.
Pero sus detractores señalan que no todo funciona tan bien en este banco nacionalizado.
La institución vale menos de la mitad de lo que los contribuyentes británicos pagaron por las acciones cuando rescataron al grupo. Eso representa una pérdida de valor de esa inversión superior a los US$40.000 millones.































