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La nueva heroína de Hollywood

Cómo se entrena un "agente secreto" de Hollywood

Su experiencia como agente encubierto de las fuerzas secretas israelíes le dio a Aaron Cohen unas habilidades que ahora intenta enseñar a los actores.

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Al cine de artes marciales le hacía falta una cara bonita y un cuerpo esbelto… que además supiera luchar. La encontró el prolífico Steven Soderbergh: se llama Gina Carano y es la nueva heroína que dará que hablar a Hollywood.

Esta estadounidense, nacida en Dallas, es considerada "el rostro femenino" de las Artes Marciales Combinadas, una disciplina que se conoce por las siglas MMA y que combina desde judo y karate hasta Muay Thai y boxeo. En las ligas especializadas, Carano ha marcado récords y ha conseguidos victorias sometiendo contrincantes en escasos 39 segundos: según los expertos, es una de las responsables haber abierto el camino a las mujeres en la lucha de competencia.

Bajo la dirección de Soderbergh, Carano llevó ahora la lucha a la ficción. Pero hizo de ello cosa seria: protagonizó gran parte de las escenas de riesgo sin apelar al doble de cuerpo de rigor y se midió a puños con actores de talla como Ewan McGregor o la estrella en ascenso (y cara bonita) Channing Tatum.

Como si algo faltara en su debut cinematográfico, compartió escenas con Michael Douglas, Michael Fassbender y el español Antonio Banderas, en la cinta "Haywire" que se estrenó la semana pasada en Estados Unidos.

"Hacer las escenas de lucha fue apasionante porque, por un lado, sentí el mismo brote de adrenalina que cuando peleaba en torneos, sólo que aquí no tenía que doblegar a nadie ni preocuparme porque me rompieran un hueso. Fue contagioso, todos los actores realmente quisieron ponerse en el papel desde el lado físico", señaló la actriz debutante en entrevista con BBC Mundo.

Thriller con aroma de mujer

Gina Carano

Bonita, refinada y que supiera luchar: Gina Carano le hacía falta a Holywood.

La historia tiene la complejidad de un thriller, los condimentos de un guión de espionaje y el sello distintivo de su director.

En ella, Carano le pone el cuerpo –y nunca mejor dicho- a Mallory Kane, una agente encubierta que trabaja para una empresa privada contratada para misiones por encargo del gobierno estadounidense. Hasta que descubre que su círculo de confianza está a punto de traicionarla y su tarea primaria se vuelve la de velar por su propia vida.

Soderbergh tenía como meta reinventar el género del espionaje, que esta vez no sólo incluyó rodajes en múltiples locaciones alrededor del globo y secuencias de acción en las que no se escatimaron gastos: también puso al frente de la historia a una dama que se las trae.

"Siempre me pregunté por qué el personaje principal de estas historias tenía que ser un hombre. Yo creo que hay un nivel mayor de drama y conflicto cuando hay una protagonista femenina. Hay un nivel de complejidad adicional cuando (estas mujeres) deben operar en un mundo dominado por hombres", señaló el director, que se reconoce fan de las primeras James Bond.

Así, a Carano le llegó su debut en la pantalla grande con el rótulo de mujer espía, ruda e indoblegable.

"Me he pasado la vida entera en los rings, creo que hay muchas mujeres que se pueden identificar conmigo y no estoy sola en esto. Aunque a la vez me sentí increíblemente vulnerable porque era la primera vez frente a una cámara", reveló la actriz.

Y su primera vez fue nada menos que con Soderbergh, responsable de "Traffic", la saga de "Ocean", "Sexo, mentiras y video" y otra treintena de cintas.

Carano, según sus compañeros

  • Channing Tatum: “Gina podría ser una excelente bailarina si lo quisiera, domina su cuerpo tan bien y lo mueve acompañando al otro de un modo que voló mi cabeza. La razón por la que hice la película es porque había una heroína femenina. ‘Tomb Raider’ está bien, pero esto es otra cosa: siempre desee que encontraran una actriz así y aquí está”.
  • Ewan McGregor:“Hay algo más real que en otras películas en términos de violencia física porque Gina es una experta y da un realismo a las escenas nunca antes visto”.
  • Antonio Banderas: “Es una chica increíble y una dama muy dulce para alguien que puede ser, en realidad, bastante peligrosa. Cuando llegó al rodaje en Barcelona, me tomó tres segundos caer rendido ante su sonrisa”.

"Cuando me lo encontré la primera vez, no sabía quién era…. ¡pero me eduqué pronto!", confesó Carano.

Cuentan que a aquella primera reunión Gina asistió con un ojo morado, consecuencia de un combate de unos días antes. Soderbergh la había descubierto en un ambiente poco hollywoodense: había visto una de sus peleas y quiso hacerle una película a su medida.

"Sabía que tenía que haber otra mujer, aparte de Angelina Jolie, que pudiera correr por ahí con una pistola en mano", reveló Soderbergh.

Mujer ruda

Sin embargo, el director se cuidó de no caer en el feminismo a ultranza: no hay proclamas de género y la femineidad de su heroína es poco menos que irrelevante. Carano es una guerrera que se mide con quien se le cruce delante, tanto antes la cámara como en la vida real.

Experta en MMA -una disciplina que combina Muay Thai, karate, judo, Jiu Jitsu, boxeo, lucha libre, Sambo, Kung Fu y kickboxing- la deportista devenida actriz tenía la habilidad necesaria para representar los combates mano a mano que el director había imaginado para su cinta.

"En cualquier secuencia de pelea, el truco es uno solo: si quieres que salga bien, practica mucho. Yo llevo nueve años dedicada a la lucha y así y todo siento que la única clave es entrenarse", afirmó Carano.

Pero, aunque estaba preparada para los combates cuerpo a cuerpo, a la protagonista le faltaba un entrenamiento clave: el del manejo de armas, indispensable para cualquier espía que se precie.

Se lo proveyó Aaron Cohen, un ex agente israelí que pasó tres años en la unidad de operaciones secretas Duvdevan, en Cisjordania, y ahora dirige una empresa privada de "entrenamiento en tácticas de contraterrorismo", según su propia definición.

Cohen fue contratado por Soderbergh como entrenador de espías de Hollywood, Cohen se ocupó de cuestiones tales como dónde esconder las armas en las escenas -un bolso de computador aparentemente inofensivo resultó una de las opciones- o de asesorar en el diseño de un vestuario que pudiera incluir elementos estratégicos como chalecos cargados de pistolas o cascos antibalas. También, claro, enseñó a Carano a manipular una Uzi o un rifle Commando.

"Su entrenamiento físico fue ventajoso, porque obviamente como atleta ya tenía los movimientos controlados y podía pelear mientras disparaba: maniobras complejas que a otros actores menos hábiles, desde el punto de vista físico, les cuestan más", señaló Cohen a BBC Mundo.

Steve Soderberg, Gina Carano y Ewan McGregor

Steve Soderberg, Gina Carano y Ewan McGregor posan tras una exhibición de la película en Nueva York.

Miedos

Para prepararse para el rol, Carano pasó seis semanas en un taller intensivo con el experto en un depósito del centro de Los Ángeles.

"Yo venía de pelear en un cuadrilátero, que es muy organizado, y él (Cohen) me ayudó a desarrollar el estado mental que necesita un personaje como Mallory, que vive siempre al borde de la vida y la muerte", señaló la protagonista.

Pero no todo fue fácil: su miedo a las alturas le complicó la escena de persecución sobre los techos del Dublin, que el guión le tenía reservada.

Aunque, si de incomodidades se trata, la mayor fue la de convivir en jornadas extensas de rodaje con todo un universo de asistentes al que no estaba acostumbrada.

"Incluso tu cuerpo no es tuyo: tienes peinado y maquillaje, hay gente que elige tu ropa, estás con todos actores diferentes…", detalló la artista.

Eso no le ha dañado, sin embargo, sus planes a futuro bajo las luces de Hollywood.

"Me gustaría seguir actuando, mucho más… Mucha acción y mucho desarrollo de personajes a la vez. Ojalá sea un camino que recién empieza y siga mucho más allá", anticipó Carano a BBC Mundo.

Contexto

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