El fútbol sudamericano comienza a creer en el césped artificial

Última actualización: Sábado, 3 de diciembre de 2011
Sergio Araujo de Boca Juniors pelea por el control de un balón.

Boca Juniors y otros clubes argentinos entrenan sobre césped artificial.

Los puristas pueden estremecerse y los jardineros perder sus empleos, pero la realidad es que los campos de fútbol de césped artificial son cada vez más populares en Brasil y Argentina.

Muchos de los equipos más importantes de ambos países entrenan ahora sobre césped sintético, entre ellos los argentinos Boca Juniors y River Plate y los brasileños Corinthians y Sao Paulo.

Aunque ninguno de los grandes clubes ha dejado de usar césped natural en sus estadios, los fabricantes de terrenos de plástico de ambos países confían en que eso acabará ocurriendo tarde o temprano.

En la convención sobre el negocio del fútbol Soccerex de Rio de Janeiro, el mayor fabricante brasileño de césped artificial, Soccer Grass, realizó un gran despliegue.

En su deslumbrante puesto en la feria, cuyo suelo se ilumina con el verde deslumbrante de sus productos, los grandes futbolistas brasileños Zico, Paulo Sergio y Ronaldinho hablan sobre su amor por Soccer Grass en videos promocionales.

El director de Soccer Grass, Alessandro Oliveira, se enorgullece de contar que en los últimos dos años sus céspedes han sido también instalados en los campos de entrenamiento de la selección brasileña.

Mientras, en el extremo opuesto del salón de exposiciones, el principal competidor de Soccer Grass en Argentina, Forbex, también se muestra dispuesto a hablar de sus logros.

Rechazo

El director de Soccer Grass, Alessandro Oliveira.

El director de Soccer Grass, Alessandro Oliveira, asegura que su producto no tiene nada que ver con el del pasado.

Pero este uso creciente del plástico aterrorizará posiblemente a los aficionados al fútbol de otros países. Algunos aficionados ingleses aún recordarán las "alfombras verdes" de los años ochenta, que fueron instaladas por cuatro clubes, el Queens Park Rangers, el Luton, el Preston y el Oldham.

La Asociación de Fútbol inglés acabó prohibiendo estos campos en 1988 tras las quejas por la dureza del césped y el mayor riesgo de lesiones.

Los espectadores se quejaban de los excesivos botes del balón y de que la nueva superficie no favorecía un fútbol de pases atractivos.

Sin embargo, el órgano de gobierno del fútbol mundial, la FIFA, ha mantenido siempre una mentalidad más abierta, y en los últimos años ha vuelto a apoyar el uso del césped artificial, siempre que este cumpla con unos estándares de calidad.

Así, ha sido permitida la celebración de encuentros internacionales sobre césped sintético, en los que han participado países como Rusia o Costa Rica.

El órgano de gobierno del fútbol europeo, la Uefa, permite el césped artificial en partidos de la Liga de Campeones, excepto en la final. Por ejemplo los partidos en casa del Young Boys suizo se han disputado sobre ese tipo de terreno.

Ahorro

"No tienes que regarlo, lo que puede suponer para los clubes que se ahorren una fortuna, en especial en los países con clima más caluroso"

Juan Pablo Peña, director de Forbex

Oliveira, el director de Soccer Grass, explica que la renacida popularidad de este tipo de terreno se debe a la mejora de su calidad en la última década.

"El producto de hoy no tiene nada que ver con el del pasado", asegura. "Las fibras de plástico son más largas y suaves, y aún más importante, descansan sobre gránulos de caucho, lo que hace que jugar sobre este césped sea tan suave como la hierba natural, y el balón se mueva y bote de la misma manera".

Juan Pablo Peña, un director de Forbex, destaca que el césped artificial ya no se quema cuando los jugadores se deslizan sobre él.

"En todos los aspectos es igual de bueno que el césped natural: el flujo del juego, comodidad para los jugadores, contacto con los jugadores".

"Y a diferencia del pasado, los futbolistas pueden calzar botas con tacos".

Con un costo de instalación de unos US$600.000, Peña asegura que los beneficios comerciales de las moquetas artificiales son obvios y duraderos.

"En primer lugar, no necesitan tanto mantenimiento como los campos de césped natural", afirma. "Quizás aún más importante es el hecho de que no tienes que regarlo, lo que puede suponer que los clubes se ahorren una fortuna, en especial en los países con clima más caluroso".

"Es verdad que los campos artificiales necesitan mantenimiento, porque hace falta cepillarlos de vez en cuando, pero pueden durar hasta ocho o nueve años. Los clubes pueden incrementar sus ingresos porque los campos de plástico pueden ser usados durante 24 horas al día".

"El único problema que tenemos para convencer a los equipos es que hagan el gasto inicial de US$600.000".

Tendencias

Jugadores de la selección de Brasil.

¿Aceptarán los aficionados brasileños o argentinos que sus estrellas jueguen sobre plástico?

¿Pero llegarán los aficionados argentinos y brasileños a aceptar que sus queridos equipos -o incluso selecciones- jueguen sobre plástico?

Oliveira cree que existe la posibilidad. "Los clubes quieren que sus terrenos de juego aparezcan lo más verdes y perfectos posible, y nosotros les ofrecemos eso", explica.

"Además, los jugadores están muy contentos con nuestros campos, porque entrenan sobre ellos a menudo".

Peña está de acuerdo. "El apoyo de los jugadores ya está conseguido. Ahora es cuestión de convencer a la afición".

Santiago Tezanos Pinto, portavoz del argentino Boca Juniors, también cree que podría acabar ocurriendo.

"El club es consciente de que tenemos que seguir las tendencias del mercado", afirma.

"El fútbol tiene una gran dependencia de las tradiciones y eso no va a cambiar, pero en el futuro podría darse el salto al césped artificial. Si algún día son instaladas canchas artificiales en Argentina, los equipos tendrán que tomar la decisión a un mismo tiempo".

Contexto

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