Puerta abierta en EE.UU. para la irrupción de un tercer partido

Última actualización: Miércoles, 2 de noviembre de 2011
Manifestantes del movimiento Occupy Wall Street.

Es incierto que la frustración popular se acabe traduciendo en votos para un tercero.

A falta de poco más de un año para las elecciones presidenciales, la batalla en EE.UU. parece, como casi siempre, reservada a republicanos y demócratas, pero a la vista del descontento popular, algunos creen que contemplar la entrada en liza de un tercero no es algo descabellado.

Analistas de uno y otro bando han advertido que el terreno está abonado para que un candidato independiente o de un partido minoritario aproveche el pesimismo respecto a la economía y la insatisfacción con el Congreso y el gobierno.

El rechazo a los dos grandes partidos es patente en las acampadas del movimiento "Occupy" (Ocupa) y en los sondeos. El 58% de los encuestados por Gallup en septiembre respondió que un tercer partido es necesario.

Además, en anteriores contiendas electorales disputadas en momentos de dificultad económica, surgieron terceros candidatos populares, como han recordado en un artículo en el diario Wall Street Journal, los encuestadores Patrick Caddel y Douglas Schoen, asesores respectivamente de los expresidentes Jimmy Carter y Bill Clinton.

Y en aquellas ocasiones (1980 y 1992), agregan, las condiciones eran menos graves que las actuales.

"Estados Unidos se enfrenta a un momento prerrevolucionario y hay un gran apoyo para un cambio fundamental en el sistema", escribieron en su artículo.

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Si como creen estos expertos, entra en juego un tercer aspirante con popularidad, sus posibilidades de victoria parecen remotas, pero eso no debería llevar a minusvalorar el impacto que podría tener.

En el pasado, los terceros en discordia arañaron votos decisivos al candidato con el que guardaban mayor parecido político.

LOS TERCEROS MÁS DESTACADOS

Ralph Nader en las elecciones del 2000.

Elecciones presidenciales de 1980

Ronald Reagan (republicano) 50,7% de los votos.

James Carter (demócrata) 41%.

John Anderson (independiente) 6,61%.

Edward Clark (libertario) 1%.

1992

Bill Clinton (demócrata) 43%.

George Bush (republicano) 37,4%.

Ross Perot (independiente) 18,9%.

1996

Bill Clinton (demócrata) 49,2%.

Robert Dole (republicano) 40,7%.

Ross Perot (reformista) 8,4%.

2000

George W. Bush (republicano) 47,8%.

Al Gore (demócrata) 48,3%.

Ralph Nader (verde) 2,7%.

Así, el caso más reciente es el de Ralph Nader, que entonces como candidato del Partido Verde consiguió el 2,7% de los votos en los comicios del 2000, y que fue señalado como el responsable de que los demócratas perdieran la Casa Blanca en favor del republicano George W. Bush.

Por el contrario, en 1992 pudieron ser los republicanos los desfavorecidos por la candidatura del multimillonario Ross Perot por el Partido de la Reforma, que consiguió el 19% de los sufragios en las elecciones ganadas por el demócrata Bill Clinton.

De todos modos, otros expertos no están de acuerdo con que la frustración popular se traducirá en votos para un tercero.

A la hora de la verdad los descontentos suelen apoyar a los dos grandes partidos para evitar que gane el candidato menos deseado, según Scott Rasmussen, presidente del instituto de sondeos Rasmussen Reports.

"Si las encuestas no arrojan un ganador claro cuando falten pocas semanas para la votación, esos votantes optarán por entregar su voto a demócratas o republicanos", le dice Rasmussen a BBC Mundo.

Algunos politólogos añaden que el sistema político estadounidense tiene levantadas unas barreras casi infranqueables para un candidato alternativo.

La mayor de ellas es su sistema electoral, de tipo mayoritario, por el que los votos a los perdedores no tienen ningún valor.

Pero además, algunos desconfían de la posibilidad de que los indignados se agrupen en torno a un líder. En la derecha, los simpatizantes del movimiento Tea Party podrían apoyar masivamente al candidato republicano.

Mientras que el movimiento de indignados "Occupy", que acampa en varias ciudades del país desde hace semanas, es un aglomerado de activistas y simpatizantes con reivindicaciones diversas.

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Mark Vosburgh, activista del movimiento Occupy en Washington DC. (Foto: Fernando Peinado).

Mark Vosburgh, uno de los acampados del movimiento Occupy en Washington, lamenta que pocos políticos les han visitado.

Uno de los acampados de Washington, Mark Vosburgh, de 55 años, lamenta que pocos políticos han mostrado interés por visitarles.

"Solo en la primera semana se acercaron Ralph Nader y Dennis Kucinich (un independiente y uno de los demócratas situados más a la izquierda)", dice Vosburgh, quien no tiene aún claro por quién votará en 2012.

Asegura que votó por Barack Obama en 2008 pero que le ha decepcionado por no plantarle cara a las grandes corporaciones del país y su poca consideración con los reclamos ecologistas.

Candidato de los internautas

Los terceros partidos, que raras veces sobrepasan el 1% de los sufragios, tienen esperanzas puestas en crecer en las próximas elecciones.

Los más destacados, el Partido Verde, el Partido Libertario y el Partido de la Reforma, elegirán a su candidato en la primavera o verano del año que viene, pero ya hablan de ganar escaños en el Congreso.

"Tenemos mucho optimismo", le dijo a BBC Mundo Scott McLarty, portavoz del Partido Verde. "Queremos ganar varios escaños y cambiar el paisaje político en EE.UU. Hace falta que se oigan nuevas voces e ideas, distintas a las de los dos partidos titánicos".

Su partido ha sido señalado como el que más afinidades puede despertar en el movimiento "Occupy".

El Partido Libertario, por su parte, guarda esperanzas en que Ron Paul, que figura rezagado en la contienda por la candidatura republicana, acepte presentarse bajo sus siglas, algo que ya hizo en 1988.

Pero el hipotético tercer candidato podría surgir de internet. Americans Elect, una plataforma online sin ideologías promueve la elección de un "candidato del pueblo" por medio de un procedimiento alternativo, al margen de las primarias de los grandes partidos.

Aseguran que han recabado 1,6 millones de firmas para que el futuro candidato concurra en California y pretenden cumplir con el proceso para estar presentes en los 50 estados.

La organización ha recibido más de US$20 millones en donaciones y cuenta con apoyos notables como el del columnista de The New York Times Thomas Friedman.

Friedman escribió en el diario neoyorquino que Americans Elect podría tener un efecto en la política similar al que Amazon.com tuvo en el mundo de los libros, la blogosfera en el de los diarios, o el iPod en el de la música: "derribar las barreras a la competición real, arrasar con los que aspiran a la reelección y permitir la participación de la gente. Atentos".

Contexto

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