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El lado oscuro de la vida de los futbolistas

Última actualización: Viernes, 30 de septiembre de 2011
futbolista Breno

En 2008, Breno llegó a Alemania a jugar con Bayern Munich y dice que se sintió "derrotado e inútil".

El defensor brasileño del Bayern Munich, Breno, aparece desde hace algunos días en los titulares de los principales medios deportivos, pero no precisamente por razones futbolísticas.

De 21 años, Breno lleva a cuestas una larga racha de lesiones y recientemente fue detenido por la Fiscalía de Munich bajo sospecha de haberle prendido fuego a su propia casa, con el agravante de que los fiscales indicaron que existía el riesgo de que Breno podría escapar u obstruir la justicia.

Y aunque la directiva de su equipo lo ha defendido y ha calificado la detención de "exagerada", el incendio tuvo la consecuencia inesperada de enfatizar, una vez más, el lado más oscuro del fútbol: no el de las transferencias millonarias ni el de las historias de éxito, sino el de los deportistas con depresión, intensas presiones profesionales y personales, adicciones o soledad.

Breno mismo lo dijo (con menor atención mediática) a principios de año, después de ochop meses sin jugar por culpa de una lesión: "Fueron largos meses recluido casi exclusivamente en la casa. Gracias a Dios mi mujer me dio fuerzas y esperanzas porque la verdad me sentí derrotado, inútil y deprimido".

Y su psicólogo, Florian Holsboer, añadió hace unos días que "el caso debe verse de manera general: llega un jugador joven con grandes expectativas y gran talento a una cultura extraña. No habla el idioma y todo le resulta nuevo. Y, a pesar de todo, las personas esperan que él rinda rápidamente. Luego vienen las lesiones y no tiene la posibilidad de integrarse en ese nuevo mundo. (...) Pierde sus raíces, se aísla y ahora está en la cárcel".

Una historia común

Como Breno, otro jugador que ha estado recientemente en el ojo del huracán es Carlos Tévez, en particular por el incidente que tuvo con el director técnico de su equipo, Roberto Mancini.

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Casa incendiada de Breno

Después de que se incendiara su casa, la Fiscalía de Munich decidió detener a Breno por considerarlo sospechoso de generar el incendio.

Pero unas semanas antes de la disputa en el partido contra Bayern Munich, el argentino también había revelado que pasaba por un momento difícil: "Tuve una crisis personal, engordé como cinco o seis kilos y me tuve que internar. Estaba depresivo y comía y comía. Sólo lo sabe mi gente, mi familia. A uno le duele mucho no poder rendir de la forma que uno quiere", dijo a principios de septiembre.

Las declaraciones de los dos sudamericanos no son una excepción y, por el contrario, la lista de jugadores que han revelado cómo el deporte les genera una presión casi incontrolable es larga.

"Estos jugadores son profesionales y, en su mayoría, están acostumbrados a la presión. Sin embargo, cuando están en un equipo diferente, con dirigentes diferentes, con fuentes de apoyo distintas y distanciados de sus amigos y familiares, la presión durante una época de cambio puede ser desestabilizadora", le cuenta a BBC Mundo Víctor Thompson, sicólogo clínico especializado en deportes.

Sin embargo, la depresión no sólo afecta a los futbolistas que dejan su país de origen para jugar en una liga extranjera.

Por ejemplo, el portero alemán Robert Enke se lanzó en 2009 a las vías del tren tras seis años tratando de controlar una depresión y al volante de ese mismo país, Sebastian Deisler, se le diagnosticó esa enfermedad en 2003 tras sufrir varias lesiones. Deisler incluso publicó un libro sobre su crisis deportiva y personal.

"La depresión puede ser el resultado de una pérdida (de estatus, de familia, de amigos o de apoyo) o por manejar el estrés del cambio (de cultura, de idioma, de equipo)", añade Thompson.

"Sólo porque los futbolistas parecen llevar la vida con la que muchas personas sueñan no significa que sus vidas sean fáciles o que no ocurran eventos normales en la vida".

Además de la depresión

Pero las condiciones del deporte no sólo generan depresión. También, por ejemplo, causan desorden obsesivo compulsivo, como en el caso de David Beckham, quien confesó cómo estaba obsesionado con que todo en su vida estuviera en línea recta, perfectamente organizado y en pares.

Carlos Tevez

Antes de su problema con Roberto Mancini, Tévez admitió que estaba deprimido y había aumentado de peso.

En ese sentido, el columnista deportivo Paul Simpson explica que "hay tantas cosas que un futbolista profesional no puede controlar -lesiones, su forma, el campo de juego, los oponentes- que es fácil ver cómo pueden terminar controlando cosas obsesivamente".

Por su parte, el sicólogo deportivo Phil Johnson le contó a BBC Mundo que "las expectativas sobre los futbolistas son altas y más altas todavía son las finanzas que están en juego".

"Los futbolistas no son necesariamente propensos, pero el deporte de élite aumenta las expectativas propias y ajenas y genera presiones internas y externas que van más allá de la presiones normales de la vida", resalta.

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Y algunos deportistas están de acuerdo con ese punto de vista.

El portero británico David James, por ejemplo, escribió una columna para The Observer en la que argumentó que "la filosofía base del deporte atrae a los obsesivos. Dicen 'usted es sólo tan bueno como su más reciente presentación', lo que sólo puede afectarle a uno la cabeza".

"En deporte usamos el término dedicación y no obsesión, pero es una línea muy delgada", continúa. "¿Qué tan normal es patear un balón mil veces al día?"

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