
Cuando comenzó la Liga en agosto, los periodistas de radio no pudieron transmitir las mejores jugadas desde el estadio.
A principios de verano, las radios españolas recibieron una comunicación de la Liga de Futbol Profesional (LFP), la entidad que reúne a los equipos. Les daba hasta el 16 de agosto para pagar por los derechos de retransmisión de los partidos.
Los derechos de retransmisión de los partidos en radio son de la corporación Mediapro, pero su comercialización corre por cuenta de la LFP.
Silvia Martín Encinar, de la LFP, justificó así esta decisión: "Los derechos de radio estaban ya vendidos desde hacía años, pero no se habían comercializado. Y agregó que estos derechos "se venden en otras competiciones internacionales y en los países de nuestro entorno".
Durante varias semanas, radios y Liga estuvieron enfrentados en un conflicto sordo sobre el asunto. El enfrentamiento tuvo poca repercusión porque de los pocos partidos que hay durante agosto, prácticamente ninguno era de la LFP.
Documentos y notarios
Pero a finales de agosto comenzó la Liga y ahí estalló el conflicto en toda su dimensión. Por primera vez en la historia de la radio y del futbol españoles, los clubes prohibieron la entrada a los estadios de los periodistas radiofónicos.
En algunos estadios quisieron obligar a los periodistas de la radio a aceptar un documento en el que se comprometían a no decir nada sobre el partido hasta el minuto 90.
En otros casos, las radios hicieron que sus periodistas fueran acompañados por notarios para dejar constancia de que no se les permitía la entrada al estadio.
Las radios, que ofrecieron una inusual muestra de unión en una rueda de prensa conjunta hace unos días, sostienen que la decisión de LFP vulnera el derecho a la información y anuncian su disposición a mantener el conflicto indefinidamente.
Los representantes de las emisoras añaden que no se trata solo de su derecho a informar sino también de que algunas de ellas sencillamente no podrían sobrevivir económicamente si pagasen los montos que les exige la LFP.
Sin embargo, la LFP dice que no se puede hablar de cifras específicas porque le hicieron una invitación a las radios a que presenten sus ofertas. Aseguran que no se trata de imponer una tarifa sino de "la comercialización de un contenido radiofónico de máximo interés".
Bares, celulares y una grúa
Las radios, que calculan que tendrían que pagarle a la LFP entre 10.000 y dos millones de euros por temporada, decidieron rebelarse y comenzaron a buscar formas creativas de retransmitir los partidos.
Silvia Ortiz, de la COPE, la radio de la iglesia católica, transmitió un partido desde un bar cercano al estadio simplemente narrando las imágenes que veía en la televisión del establecimiento.

Los derechos de transmisión de la Liga están en el centro de la controversia.
El problema es cuando un partido no se transmite por televisión, como los de Segunda División. Por ejemplo, el Alcoyano-Xerez del fin de semana pasado fue narrado por Ismael Mayor, de la Cadena Ser, desde una grúa que lo elevó por encima de las paredes del estadio.
La mayoría de las radios han optado por pagar las entradas a sus periodistas y que narren el partido por teléfono móvil desde las gradas. Aún con esta solución, siguen sin tener acceso a la sala de prensa y a la zona mixta para entrevistar a los jugadores.
Sobre las fórmulas creativas de las radios para transmitir el fútbol, la LFP advierte que "transmitir el partido sin haber adquirido los derechos es una práctica ilegal. De momento, nuestros servicios jurídicos recopilan toda la información y estudian el caso".































