Disculpas, intento de agresión y otros momentos clave en la audiencia de Murdoch

Vea los episodios más sobresalientes de la audiencia de Rupert y James Murdoch por el escándalo de la escuchas telefónicas.
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El magnate australiano Rupert Murdoch, su hijo James y la exconsejera delegada de News International, Rebekah Brooks, protagonizaron este martes una mediática comparecencia frente a una comisión del Parlamento británico que investiga el escándalo de las escuchas telefónicas que sacude Reino Unido.
Los Murdoch clic negaron cualquier responsabilidad en las clic prácticas ilegales llevadas a cabo por su periódico News of the world, si bien se disculparon por ellas y admitieron sentirse "avergonzados".
Rupert Murdoch aseguró que no se enteró de la magnitud del caso hasta hace dos semanas, cuando salió a la luz pública que reporteros del semanario habían intervenido el teléfono de una niña asesinada.
"Este es el día en que me siento más humilde de toda mi vida", afirmó Murdoch padre interrumpiendo a su hijo James al poco de empezar la audiencia.
A la pregunta de si se sentía engañado por altos cargos de su empresa, contestó: "Sin duda".
Pese a ello, Murdoch no dudó en defender la gestión de Rebekah Brooks, hasta hace unos días consejera delegada de News International, división británica de News Corp, y editora de "News of the world" en la época en la que se llevaron a cabo las escuchas ilegales.
En una comparecencia posterior ante la misma comisión, Brooks, aseguró que ella no se percató de la extensión de las escuchas hasta diciembre de 2010 y admitió que, como editora de "News of the World", empleó a detectives privados para obtener información, algo que, según dijo, en esa época lo hacían muchos periódicos.
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Lo que se dijo y lo que no se dijo

Los que predijeron que la comparecencia de los Murdoch sería el equivalente moderno de una ceremonia de escarnio público se equivocaron, señalan los corresponsales de la BBC, Ian Watson y Brian Wheeler.
En la intervención de Rupert Murdoch hubo largas pausas y no fue capaz de recordar todos los detalles.
El magnate insistió en que fue gente de su confianza la que metió a su compañía en este escándalo y se mostró seguro de ser el hombre adecuado para corregir los pecados pasados de News of the World.
Pecados que, según dijo, se cometieron durante años, pero de cuya magnitud Murdoch no fue consciente hasta que hace un par de semanas salió a la luz que habían sido intervenidos los teléfonos de víctimas de crímenes, indica el editor de asuntos económicos de la BBC, Robert Peston.
La farsa

Justo cuando aquellos que estaban en la sala observando lo que estaba sucediendo empezaban a sentirse cansados e incluso un poco aburridos, se les obsequió con un acto de teatro o incluso de farsa, cuando un hombre se abalanzó sobre Rupert Murdoch con una plato lleno de espuma de afeitar, indican los corresponsales de la BBC Ian Watson y Brian Wheeler.
A la esposa del magnate, Wendi, sentada detrás de él -en ocasiones ofreciéndole consejo y apoyo moral- no le fallaron los reflejos y se lanzó a interceptar al atacante.
El incidente fue una gran distracción e hizo que vaciaran los bancos del público, muy a pesar de aquellos que había viajado incluso desde Canadá para asistir a la audiencia.
Lo que sigue

Como señala el editor de asuntos económicos de la BBC, Robert Peston, tras la audiencia de este martes todavía quedan muchas preguntas por responder sobre quién llevó a cabo u ordenó las escuchas telefónicas y los pagos a policías, y quién sabía qué y en qué momento.
En cualquier caso, los Murdoch parecen haber salido de la comparecencia heridos pero no de muerte, lo que explicaría que las acciones de la compañía hayan subido en bolsa este martes, recuperando parte de las pérdidas de los últimos días, asegura Peston.
Los Murdoch y las miles de personas que trabajan para sus empresas no conocerán las verdaderas consecuencias del escándalo y sus ramificaciones en meses o incluso años, hasta que no se hagan públicas las conclusiones de la investigación que está llevando a cabo el juez nombrado por el primer ministro David Cameron y por la policía, concluye nuestro editor.






























