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Mi encuentro con un pirata somalí

Farah Ismael Elih

Farah Ismael Elih accedió a conversar con la BBC en prisión.

Cuando los piratas somalíes son arrestados, muchas veces las autoridades enfrentan la dificultad de dónde enviarlos para que sean procesados judicialmente, pues Somalia, desde hace varios años, carece de un gobierno estable.

Algunos, sin embargo, han sido enjuiciados y encarcelados en el territorio de Somalilandia, una región ubicada en el noroeste de Somalia, que se autodeclaró república independiente hace 20 años.

Yo fui a la prisión de Hargeisa.

"No puedes venir así como así y pretender ver los piratas", dijo un comandante de la prisión.

"Ellos son muy peligrosos y, de todas maneras, están hartos de los periodistas porque –dicen- tratan esta prisión como si fuera un museo de piratas.

"No. No. Y no otra vez".

"Quizás podría sacar a un pirata de su celda y permitirle que hable conmigo", le sugerí.

Tras un rato largo y un gesto de resignación, el funcionario accedió a mi petición.

Me permitió pasar hacia unos patios de arena donde algunos hombres caminaban en uniformes de color azul brillante.

Nos detuvimos para conversar con ellos.

Uno de ellos se encontraba ahí por pelear con sus padres, mientras que otro por infligir lesiones corporales graves.

Cuando pasamos por las celdas, observé que en cada una de ellas había unos 10 hombres, cuyos rostros sudorosos brillaban en la oscuridad.

Tras atravesar puertas pesadas y corredores extensos, llegamos a un cuarto cuyo espacio estaba casi totalmente ocupado por una mesa grande y brillante.

El comandante me dijo que me sentara y que esperara.

La gente entraba y salía, algunos se sentaban en las sillas que rodeaban la mesa.

¿Y el pirata?

Mary Harper y Farah Ismael Elih

Mary Harper junto a Farah Ismael Elih tras la entrevista.

Después de sentarme silenciosamente por un buen tiempo, pregunté cuándo iba a venir el pirata.

"Él ya está aquí", alguien dijo haciendo un gesto que apuntaba a un hombre que llevaba un gorro blanco tejido y que estaba en el otro extremo de la mesa.

Me sorprendí, pues estaba esperando que trajeran a alguien esposado y encadenado. Este hombre era una de las personas que se había sentado previamente.

Dije que necesitaba estar más cerca de él para poder grabar su voz. Él vino y se sentó a mi lado.

Aunque su cara es afable y sus ojos son brillantes, si hubiese querido, me pudo haber golpeado sin mayor dificultad.

Me dijo que su nombre es Farah Ismael Elih, que tiene 48 años y que provenía de la ciudad portuaria de Bossasso.

Se veía relajado y bien vestido. Llevaba unas sandalias rojas, una camisa manga larga y una pequeña toalla blanca alrededor de su cuello.

Prendí mi grabadora y empecé la entrevista.

Sin arrepentimientos

Embarcaciones en el mar

Los episodios de piratería han crecido de forma dramática en Somalia, país que carece de gobierno central desde hace dos décadas.

Farah Ismael Elih no se disculpó por lo que había hecho y me explicó lo desafortunado que había sido cuando lo aprehendieron en su primera incursión pirata.

Señaló que había decidido cambiar de trabajo. Abandonó la pesca y se embarcó en la piratería porque los barcos extranjeros habían saqueado las aguas somalíes y se habían llevado sus peces.

Me contó con qué facilidad había comprado una lancha rápida, un rifle AK-47 y una bazuca en un mercado local.

Fue sentenciado a 15 años de prisión, pena que se redujo a 6 años tras una apelación.

Ya ha pasado tres años tras las barras y no tiene la menor idea sobre dónde están su esposa e hijos. No ha tenido contacto con ellos.

Cuando terminamos la entrevista, se sentó nuevamente en su silla y me lanzó una mirada penetrante.

"Ahora", me dijo, "me toca a mí entrevistarla".

Preguntas

Prisión de Hargeisa

La prisión de Hargeisa queda ubicada en el noroeste de Somalia.

Me tomó totalmente desprevenida. Sabía que la respuesta correcta era rechazar la propuesta de una manera muy educada argumentando que mi trabajo como periodista se basa en hacer entrevistas.

Pero algo dentro de mí me dijo que le diera una oportunidad.

Empezó el bombardeo de preguntas. Las fáciles, primero.

"¿Cómo se llama?".

"¿De dónde es?".

"¿Es realmente una periodista?".

A partir de ahí comenzó una suerte de ataque: "¿Usted realmente qué espera sacar de mi entrevista" .

"¿Qué quiere obtener?".

"¿Cuál es el punto?".

Mi mente se quedó en blanco. Realmente tuve que pensar la respuesta. Esa fue una buena pregunta.

Le dije que he hecho muchos reportajes sobre la piratería somalí y que quería entender por qué los piratas hacían lo que hacían.

Le comenté que los medios de comunicación tienden a contar las mismas historias sobre los piratas y que yo deseaba hacer algo diferente.

Economía pirata

Pirata somalí detenido

En abril, delegados de 50 países y de varias empresas se reunieron en Dubai para coordinar mejores maneras de enfrentar la piratería marítima.

Ese fue el punto de partida para que Ismael Elih pronunciara un apasionado discurso.

Me dijo que les hacía un llamado a todos los piratas somalíes para que trabajaran más, para que secuestraran más embarcaciones hasta que la comunidad internacional confiscara todos los barcos pesqueros ilegales.

He conversado con varios piratas somalíes en los últimos años y casi todos justifican sus acciones basados en el actuar de los voraces pesqueros extranjeros.

Sin embargo, la evidencia indica que un creciente número de criminales comunes se están convirtiendo en piratas porque han visto las jugosas recompensas que pueden obtener.

Rescates de millones de dólares han sido pagados para la liberación de barcos y sus tripulaciones y es claro que no sólo los ex pescadores son los que se están beneficiando.

Toda una economía pirata se ha desarrollado, con miles de personas participando en ella, incluyendo negociadores, aseguradoras, consultoras de seguridad e incluso cocineros para los secuestrados.

Pero son sólo muy pocos, como Farah Ismael Elih, los que salen al mar con una pequeña lancha rápida y terminan en prisión.

clic Puede escuchar el relato de Mary Harper, en inglés, en el programa del Servicio Mundial de la BBC "From our own correspondent".

Contexto

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