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Los pájaros llevan la promiscuidad en los genes

Última actualización: Miércoles, 15 de junio de 2011
Diamante mandarín

El estudio demostró que las hembras también tienen tendencias promicuas.

Científicos en Alemania descubrieron que los genes pueden explicar en buena medida la promiscuidad en una especie de pájaros, los diamantes mandarín (Taeniopygia guttata) y creen que lo mismo puede suceder con otras especies, incluyendo los seres humanos.

El 90% de las especies de aves son clasificadas como monógamas, ya que por lo general crean lazos con una misma pareja con quienes procrean la mayor parte de sus crías.

Se sabe también que para dos terceras partes de éstas, el apareamiento "extramarital" también es común, de manera que los diamantes mandarín no son una excepción.

Pero, por primera vez, los investigadores del Instituto Max Planck de Ornitología de Alemania hallaron que hay un vínculo genético que explica este comportamiento.

En palabras del profesor Wolfgang Forstmeier, quien dirigió el estudio, un porcentaje importante de los individuos de esta especie tienen una "inclinacinación intrínseca a comportarse de forma promiscua".

Tendencias promiscuas

Para llegar a esta conclusión, los investigadores estudiaron una población de 1.554 individuos, que cubrían cinco generaciones de diamantes mandarín y que residían en un aviario.

Además, clasificaron los individuos en más promiscuos o menos promiscuos y tomaron muestras de ADN de estos ejemplares para establecer los vínculos genéticos entre cada uno de los integrantes de la población en estudio.

"En el caso de los diamantes mandarín, la conducta de individuos específicos sigue en buena medida la de los padres genéticos y eso es una evidencia de que hay un componente hereditario"

Wolfgang Forstmeier, investigador

"Intercambiamos huevos en diferentes nidos, de manera que las crías no crecieran con sus padres genéticos y aprendieran su conducta de estos, y analizamos si el comportamiento de estas crías seguían la conducta de los padres adoptivos o la de los genéticos", le explicó Forstmeier a BBC Mundo.

La idea, según el experto, fue poner a prueba la tesis de si la promiscuidad era influida por el medio social o por factores genéticos.

"En el caso de los diamantes mandarín, la conducta de individuos específicos sigue en buena medida la de los padres genéticos y eso es una evidencia de que hay un componente hereditario", afirmó el científico.

En otras palabras, un pájaro con un padre que tiene tendencias promiscuas tenía una alta probabilidad de hacer lo mismo, aunque no hubiera tenido contacto con él.

Conducta de las hembras

La investigación determinó, además, que esta conducta no se limitaba sólo a los varones.

La hembra con una madre o padre promiscuos también heredaba estas tendencias.

Los científicos observaron "cómo algunas hembras rechazaban los cortejos de un individuo diferente de su pareja, mientras que otras incluso buscaban activamente aparearse con otros".

Diamantes mandarín

El 90% de las especies de pájaros son clasificadas como monógamas.

Pero asimismo determinaron que las hembras también pasan estos genes a sus crías, aunque en la mayoría de los casos proviene de los machos.

Por muchos tiempo, los investigadores se han preguntado cómo se explica la promiscuidad de las hembras, ya que siguiendo la teoría de la evolución de Charles Darwin no está claro cómo se beneficia la especie.

"Siguiendo la teoría de Darwin se entiende por qué hay machos prosmicuos -ellos se benefician en términos darwinianos porque así tienen más crías y sus características no se pierden-, pero es menos claro por qué las hembras siguen esta conducta", le dijo Forstmeister a BBC Mundo.

El equipo llegó a la conclusión de que los genes responsables de estas conductas son simplemente pasados a las hembras de sus ancestros por varias generaciones "y no tiene que haber ningún beneficio".

Según el experto, esto constituye una perspectiva completamente diferente de la que han tenido hasta ahora los científicos.

¿Lo mismo en seres humanos?

Los investigadores también sugieren que vínculos genéticos también podrían explicar la promiscuidad en humanos, algo que muchos consideran bastante controvertido.

Forstmeier es consciente de esto: "En la mayoría de los casos se diría que es un poco loco hacer esta extrapolación de los diamantes mandarines a los humanos, porque ambas especies compartían un mismo ancestro hace 300 millones de años y por lo tanto es poco probable que tengan los mismos mecanismos genéticos".

Sin embargo, afirmó que en este caso se trata de tendencias generales y que, por lo tanto, "es muy probable que ésta sea una explicación posible para la conducta prosmicua en los humanos".

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