
La salida de la estación de metro de Green Park en Londres -donde uno se baja para llegar al Palacio de Buckingham- es a través de un angosto túnel. Esta mañana, a las ocho, estaba lleno de personas que llegaban para celebrar en una gran fiesta pública el matrimonio del Príncipe William y Catherine Middleton, ahora duquesa de Cambridge.
En el oscuro pasadizo retumbaban las canciones patrióticas y se percibía ese mismo entusiasmo y alteración nerviosa que se siente entre la muchedumbre cuando uno asiste a la final de alguna copa de fútbol.
Todas las señales de que era un evento similar estaban allí: las banderas, los globos, las caras pintadas, las mochilas con el fiambre y el alcohol. Hasta ahí la comparación.
Al salir al verde de Green Park, la muchedumbre apretujada se disolvió en la frescura de la mañana y la sombra de los árboles, el bullicio se acabó y me di cuenta de que esta era una ocasión muy especial.
La gente que colmaba en filas de dos y tres de espesor la ruta por donde pasaría la procesión nupcial lo hacía en un ambiente de expectativa, pero con absoluto respeto por el vecino y con un sentido de decoro que se ajustaba a la naturaleza del evento.
Días acampando

Algunos celebraban como si estuvieran en la sala de la casa.
Había gente que llevaba ocupando el lugar hasta dos días, con carpas y frazadas extendidas en unos cuantos metros cuadrados que, por unas horas más, sería propiedad absolutamente suya. Ahí desayunaban, con champaña casi todos, como si estuvieran en la sala de sus casas.
Otros recién llegados respetaban esos espacios mientras buscaban el lugar más apropiado para poder tener el mejor panorama de las actividades. Todos conversaban calladamente, como abrumados por la solemnidad de la ocasión.
Las fuerzas del orden, que habían montado un operativo exhaustivo de seguridad con más de 5.000 uniformados, no hubieran podido tener un trabajo más fácil.
Su presencia se manifestó especialmente en una marcha por The Mall (la avenida principal que conduce al palacio) realizada por una tropa élite armada hasta los dientes y el público aplaudió y vitoreó su paso. No sé si fue la presencia de los uniformados la que hizo que la muchedumbre se sintiera protegida y sin necesidad de alebrestarse o si la calmada actitud de la muchedumbre no exigió mayor despliegue de fuerza.
Muchos de los policías londinenses, llamados bobbies, vestían guantes blancos de gala y me preguntaba si era para tratar al público con "guantes de seda".
Como reloj

Los aviones sobrevolaron el palacio en el minuto exacto.
Ni siquiera al terminar la ceremonia de casamiento en la Abadía de Westminster, cuando la muchedumbre empezó a abarrotarse hacia el parque de St. James y The Mall para ver a la pareja en su procesión hacia el palacio, hubo desmanes notables.
Estábamos todos apretujados, cansados, impacientes, pero ni en esos momentos hubo más que alguien quejándose de que las autoridades no permitían el paso. En realidad, quienes no permitían el paso era una familia que había decidido sentarse y ocupar la mayoría de la calzada y compartir unos bocados y bebidas. Nadie dijo nada.
Se podría decir que esta es una actitud muy británica. Pero había una buena proporción de extranjeros y tuve la oportunidad de hablar con algunos de ellos -varios de América Latina- que, a pesar de que no entienden bien todo este fenómeno de la monarquía, se sentían envueltos en el momento y participaban con igual respeto.
Lo que sí fue muy británico fue la precisión cronometrada con la que se desarrolló toda la ceremonia y demás eventos. Los periodistas teníamos una agenda que indicaba los momento exactos de cuándo sucedían las cosas: a qué hora y minuto salía el príncipe hacia la abadía, cuándo llegaba Catherine, a que hora saldría la pareja por el balcón.
Todo se dio exactamente al minuto, hasta el sobrevuelo de los aviones de combate en formación por encima de la muchedumbre y el Palacio de Buckingham. Lo único que no se dio como tal vez se había previsto fue la lluvia, que había sido pronosticada con alto porcentaje para la hora de la procesión.






























