
Los extranjeros representan más del 25% de la población carcelaria estadounidense.
Tras las rejas, los mexicanos son mayoría: un informe reveló que el 68% de los presos extranjeros en cárceles de Estados Unidos nacieron en el país fronterizo hacia el sur.
La Contraloría General estadounidense (GAO, por sus siglas en inglés) informó que, entre 2005 y 2010, se ha registrado un incremento de 7% en el número de reos de otros países en cárceles federales y un 35% de aumento en presidios locales administrados por cada estado.
Según el documento al que tuvo acceso BBC Mundo, de los 55.000 reclusos no nacidos en EE.UU. contabilizados el año pasado, 7 de cada 10 son de nacionalidad mexicana.
Lejos en lista de países con mayor índice de detenciones, a México le siguen Colombia (5% del total de presos), República Dominicana, Cuba, Jamaica, El Salvador, Honduras y Guatemala.
En conjunto, los extranjeros representan más del 25% de la población carcelaria estadounidense y muchos temen ahora que los números vayan a utilizarse como herramienta para presionar por leyes anti-inmigración más estrictas.
Delitos migratorios
Para el Departamento de Seguridad Interior, el término "extranjero criminal" que mide el informe de la GAO se refiere a personas que no son ciudadanos estadounidenses, tanto a aquellos que tienen estatus migratorio legalizado como a los indocumentados.
Según las estadísticas, la mayoría de los presos foráneos tiene un historial considerable ante la justicia.

California es el estado con más presos extranjeros en EE.UU.
"Un promedio de siete arrestos", señalan las autoridades en Washington.
La mayoría de los censados ha sido condenada por delitos migratorios cometidos al menos una vez (65%), seguidos de crímenes vinculados con las drogas y el narcotráfico, motivo por el que ha sido encarcelado la mitad de los extranjeros.
Para los especialistas, la medición es relevante en tanto deja en evidencia de los costos que los presos extranjeros representan para el gobierno: US$1.632 millones anuales, según cálculos de la GAO.
La estimación por preso varía según el estado, pero oscila desde los US$12.000 der Texas a casi el triple en California, donde también es récord la cantidad de reclusos no estadounidenses.
Problema de fondos
Allí, así como en otros estados limítrofes, la situación de los indocumentados podría poner en jaque al sistema carcelario local, según anticipan algunos.
Mientras que el gobierno central asume los costos de las prisiones federales, las cárceles que dependen de los estados pueden acogerse a un plan por el que recuperan una porción de los gastos que genera mantener a los indocumentados apresados.
Creado en 1994, el Programa de Asistencia Estatal por Criminales Extranjeros (SCAAP, por sus siglas en inglés) prevé un reembolso de una parte, pero sujeto a que cada preso satisfaga ciertos requisitos, como haber estado encarcelado un número mínimo de días o haber cometido faltas reiteradas.
No todos lo cumplen. Ello ha suscitado propuestas como la del legislador republicano Tim Donnelly, de California, que aboga por que el sistema federal reembolse el 100% de los costos que le generan a las administraciones estatales los "sin papeles".
En su proyecto de ley AJR1, Donnelly reclama que "el gobierno federal no está haciendo su trabajo de deportar a estos criminales a sus países de origen" y que actualmente el estado californiano sólo recibe "11 centavos por cada dólar" de los US$885 millones anuales que le cuestan los indocumentados presos.
Ante la abrumadora mayoría de mexicanos condenados, también sugiere un "programa de intercambio" con el vecino gobierno, para enviarlos a México a cambio de los (mucho menos numerosos) prisioneros estadounidenses retenidos allí.
"Esto liberaría el espacio que tanto se necesita en las cárceles de nuestro país", señaló el legislador, conocido militante contra la inmigración ilegal.
¿Escalada anti-inmigratoria?
El hecho de que el informe de la GAO resalte que 75% de los presos indocumentados está en los estados fronterizos de Arizona, Texas y California puede dar lugar a que se busquen imponer medidas anti-inmigración cada vez más estrictas.
"A algunos los detienen simplemente por una falta de tránsito. En estados como Arizona, una simple infracción de tránsito puede terminar en una deportación."
Jennifer Allen, ONG Borderaction
Así lo denunciaron organizaciones no gubernamentales que alertan del peligro y el estigma social que genera asociar directamente la presencia de los indocumentados con el crecimiento de los índices de delito, un argumento repetido por los sectores más conservadores.
En el estudio oficial, se destaca que las detenciones de inmigrantes sin papeles se han incrementado dramáticamente: en 2010 han sido 85% más que en 2005.
"A algunos los detienen simplemente por una falta de tránsito. En estados como Arizona, una simple infracción de tránsito puede terminar en una deportación. Por eso trabajamos con ellos, a nivel de los barrios o las familias, para evitar que se cometan esos delitos que pueden ser considerados menores pero que tienen serias consecuencias", señaló a BBC Mundo Jennifer Allen, de la ONG Border Action Network.
Según cálculos del Departamento de Seguridad Interior, de los 25,3 millones de extranjeros que vivían en Estados Unidos en 2009, unos 10,8 millones estarían en condiciones migratorias irregulares.






























