
Las enseñanzas de la Iglesia Católica enfatizan la versión bíblica de la creación.
En el día que los católicos celebran una de las principales fechas del calendario litúrgico, el Papa Benedicto XVI aseguró que la vida no tendría sentido si la humanidad fuera sólo un producto fortuito de la evolución.
"Si el hombre fuese solamente un producto casual de la evolución en algún lugar del universo, su vida estaría privada de sentido o sería incluso una molestia de la naturaleza (...) Pero no es así: la razón estaba en el principio, la razón creadora, divina", aseguró el pontífice en su primera homilía de Pascua en la basílica de San Pedro del Vaticano.
Para el Papa, si los hombres obvian que Dios es el creador de todo lo que existe, toda la historia de la salvación quedará "demasiado reducida y estrecha".
Las enseñanzas de la Iglesia Católica no rechazan el concepto de la evolución, pero enfatizan la versión bíblica de la creación.
Incidentes en Roma

El alcalde de Roma calcula que hay unas 23.000 personas sin hogar en la ciudad.
El corresponsal de la BBC en Roma, David Willey afirmó que, a pocos kilómetros del lugar donde el Papa Benedicto XVI celebraba la Vigilia Pascual, se produjeron incidentes en otra iglesia, la basílica de San Pablo, a las afueras de la capital italiana.
Los problemas surgieron cuando un grupo de unas 150 personas sin hogar, en su mayoría gitanos rumanos, trataron de entrar en la iglesia y la policía se lo impidió cerrando las puertas del templo.
Según Willey, los indigentes buscaron refugio en esa iglesia tras ser desalojados de un campamento ilegal por las autoridades de la ciudad.
"Algunos peregrinos y turistas que encontraron las puertas de la iglesia cerradas, comenzaron a gritar 'Qué vergüenza' a las autoridades policiales y de la iglesia", explicó el corresponsal quien informó de que finalmente los indigentes pudieron acceder a las instalaciones del templo.
El alcalde de Roma, Giovanni Alemanno, está luchando para hacer frente a la afluencia de personas sin hogar que vagan por las calles de Roma y a los que en las últimas semanas se les han sumado los refugiados y solicitantes de asilo del norte de África.
El alcalde calcula que actualmente hay unas 23.000 personas sin hogar en la capital italiana y argumenta que la ciudad no puede aceptar mandar "una señal de aceptación indiscriminada" que ponga a Roma en riesgo de convertirse en "una gigantesca villa miseria."
Mientras tanto, en Roma, continúan los preparativos para acoger a los cerca de 300.000 visitantes que se esperan el próximo fin de semana para la beatificación del fallecido Papa Juan Pablo II.






























