
La prensa de Miami se refiere a los participantes de la invasión de Bahía de Cochinos como "mártires" o "héroes".
Los ancianos protagonistas de la invasión de Bahía de Cochinos, de 1961, vuelven estos días a ocupar las portadas de la prensa de Miami.
Están acostumbrados a los homenajes y las entrevistas con periodistas cada vez que se acerca un 17 de abril, aniversario del mayor intento de derrocar por las armas a Fidel Castro, pero esta vez la conmemoración es aún más especial porque se cumplen 50 años.
El diario en español más leído de Miami, el Nuevo Herald, se ha referido a ellos como "mártires" o "héroes" y abrió su edición de este viernes con una gran foto de tres veteranos vestidos con los uniformes de aquella batalla y con la mirada puesta en el horizonte.
A pesar de la exaltación de aquel momento, la efeméride trae un amargo recuerdo. Aquella derrota instaló el desánimo entre los cubanos exiliados en Estados Unidos, que hasta entonces habían pensado que su estancia fuera de la isla sería pasajera.
Medio siglo más tarde, aún persiste el pesimismo sobre el cambio político en Cuba.
Posición radical
ALFREDO DURÁN

"El problema de Cuba no debe resolverse derramando más sangre",
Los veteranos de Bahía de Cochinos han representado tradicionalmente la posición más extrema del exilio cubano, un grupo que durante décadas ha creído que las sanciones y el aislamiento de Cuba eran la mejor estrategia para conseguir el cambio de régimen.
Algunos de los ex combatientes han defendido esta semana en público la lucha armada contra Castro para liberar a Cuba.
Esa postura belicista es vista con poca simpatía por las generaciones más jóvenes entre los cubanos de Miami, algunos de los cuales piden el fin del embargo estadounidense y el diálogo con La Habana.
Algunos de los propios veteranos de Bahía de Cochinos también han moderado su opinión con el paso del tiempo.
Por defender el diálogo, Alfredo Durán, de 74 años, fue repudiado hace cerca de 20 años por sus compañeros de la asociación de veteranos, de la que él mismo había sido presidente.
Este veterano que trabaja como abogado en Miami se reunió en Cuba en 2001 con algunos de sus antiguos enemigos en una visita de tres días a playa Girón, el lugar del desembarco, con ocasión del 40 aniversario de la batalla.
"Todavía algunos siguen mirando a la isla como si no hubiera acabado la Guerra Fría", dice Durán. "El problema de Cuba no debe resolverse derramando más sangre", advierte.
A pesar de ello, cree que la brigada de 1.500 exiliados que desembarcó en Cuba hacía lo correcto.
"Éramos un grupo de jóvenes patriotas preocupados por que Cuba acabara en el bando comunista y confrontada con Estados Unidos", dice Durán.
"Solución generacional"

Los veteranos de la invasión son homenajeados cada año en la Pequeña Habana de Miami.
Frente a quienes argumentan que la invasión fue contraproducente porque empujó a Cuba al bloque comunista, Durán repone que Castro ya orientaba a la isla en la dirección de Moscú, aunque admite que Bahía de Cochinos aceleró el cambio.
"A Castro le sirvió para desmantelar más rápidamente el sistema capitalista y entrar en uno comunista".
Durán, como otros observadores, cree que la división entre los cubanos a uno y otro lado del estrecho de Florida encontrará una "solución generacional".
Cree que las nuevas generaciones de cubanos, que no vivieron el origen del conflicto, no tienen que hacer el esfuerzo de olvidar el pasado y lo tienen más fácil para pensar en un futuro común.
"La mayoría del comité central del Partido Comunista cubano que se va a reunir este fin de semana tiene menos de 55 años".
"Estoy seguro de que gran parte de ellos tiene el deseo de que Cuba se integre a la economía mundial, y se beneficie de los avances del siglos XXI".
Durán dice que no participará el tradicional acto de homenaje en Miami a los caídos en la operación de Bahía de Cochinos, que se celebra en el lugar del monumento conmemorativo en el centro de la Pequeña Habana y en el que se leen los nombres de los fallecidos.
Explica que aunque otros años asistió a esta ceremonia, en su lugar participará este domingo en un acto sobre el 50 aniversario en la biblioteca Kennedy de Boston, donde ha sido invitado como conferenciante.
Preguntado sobre si ha intentado acercarse de nuevo a sus antiguos compañeros de operación, él explica que no lo ha hecho porque no cree que tengan la voluntad de cambiar su postura hacia Cuba, y lamenta que ni Washington ni La Habana estén haciendo nada para entenderse.






























