Última actualización: Jueves, 10 de febrero de 2011

El drama de los niños suicidas de Pakistán

Mardán, Pakistán

El ataquue se produjo en un centro de reclutamiento en Mardán, pakistán.

Un atacante suicida vestido con un uniforme escolar se detonó a sí mismo y mató a al menos 31 cadetes este jueves en la localidad de Mardán en Pakistán.

Según el ejército, el atacante tenía de entre 10 y 12 años de edad.

Se trata del más reciente de varios ataques similares realizados por menores de edad en ese país.

El Ejército paquistaní han descubierto campamentos organizados por el Talibán donde entrenan a niños para ese fin.

En noviembre del año pasado la BBC publicó una entrevista a un niño de 14 años que recibió ese entrenamiento. Este fue su testimonio.


Extremistas islámicos le dijeron que iría al cielo si se inmolaba. Abdus Salam les creyó, se entrenó y se arrepintió. Hoy, a los 14 años, le cuenta al periodista de la BBC Syed Shoaib Hasan cómo escapó apenas a una muerte violenta.

Joven con protección de identidad

Abdus Salam estuvo al borde de cometer un atentado suicida.

"Zahir, Sher Rahman y Zainullah son mayores que yo. Pertenecen al Talibán. Zahir y Rauf provienen de Afganistán y han combatido allí.

Tengo cinco hermanos. Mi hermano mayor trabaja con mi padre. Manejan un negocio de alquiler de maquinaria para la construcción.

Mi familia ha vivido en Sohrab Goth, en Karachi, por los últimos treinta años.

Antes pasaba mucho tiempo en una tienda en que trabajaba Zahir. Hablábamos mucho de la jihad, de los atentados suicida y esas cosas.

El cuerpo como sacrificio

Había conocido a Zahir tres años antes. Un día, me llevó a un lado y me dijo que se iba a transformar en un fedayín, en un atacante suicida.

Cuando le pregunté por qué, me dijo que quería irse al cielo.

Le pregunté cómo era eso.

Y él dijo: 'Si, para el Día del Juicio Final, se me pregunta:"qué hiciste por Alá" y yo contesto que nada, me enviarán al infierno.

'Pero si he hecho algo por Alá, si he llevado a cabo un ataque suicida, entonces podré decir que tenía un cuerpo y lo destruí con explosivos como sacrificio'.

A matar estadounidenses

Entonces me presentaron a Sher Rahman. Le dije que quería ir a Afganistán, que quería llevar a cabo un atentado suicida contra los estadounidenses.

Soldados en Mardán, Pakistán

En el ataque de este jueves, un niño de entre 10 y 12 años mató a más de 30 personas en Mardan.

Él me dijo que no tenía contacto con Afganistán, pero que sí estaba en contacto con Waziristán.

Y empezó a elogiar al Talibán de Waziristán delante de mí. Le dije que no quería ir a Waziristán, sino a Afganistán, a matar estadounidenses.

Sher Rahman me dijo que no podría cruzar a Afganistán porque no tenía barba.

"Tú deberías llevar a cabo un ataque en Pakistán, en Karachi. Sea que ataques en Afganistán o Pakistán, la recompensa del cielo será la misma" dijo.

"Quería irme al cielo"

Sher Rahman me dijo que no le mencionara nuestras conversaciones a nadie. Prometí que no lo haría.

Él dijo que si lo hacía, me cortaría la cabeza. Después de la amenaza, estaba tan asustado que creí que me iba a desmayar.

Le dije a Sher Rahman que estaba dispuesto a inmolarme donde me dijera, y que allí me convertiría en atacante suicida.

Me prometió que haría todo lo posible por mí y que iba a venir una gente a la que me presentaría.

Pocos días después, Sher Rahman me presentó a Zainullah. Éste me preguntó si estaba dispuesto a llevar a cabo la acción o si todo no era más que una bravuconada.

Le contesté que si me llamaba en mitad de la noche, me levantaría para perpetrar el atentado. Estaba dispuesto a ser un fedayín. Quería irme al cielo. Muy poca gente se va al cielo. Tenía suerte en ser un fedayín.

Falta de barba

Zainullah me dijo: "No tienes edad para un atentado suicida. Tú deberías fabricar los chalecos con explosivos para los atacantes suicidas. El cielo te recompensará por la gente que se suicida con tus chalecos".

Yo insistí que no era eso lo que quería.

Dijo también que no iría a Afganistán por el problema de la falta de barba.

Entonces, se marchó, después de exigirme que no repitiera nuestra conversación.

En mil pedazos

Sher Rahman me dijo que no le mencionara nuestras conversaciones a nadie. Prometí que no lo haría. El dijo que si lo hacía, me cortaría la cabeza.

Abdus Salam, joven pakistaní

Zahir volvió después de combatir en Afganistán y nos hicimos amigos.

Me contaba historias increíbles sobre la jihad. Me decía: "cuando te pongas el chaleco de fedayín y camines hacia el enemigo, verás las puertas del cielo que se te abren".

"Entrarás al cielo, mientras detrás queda la gente que explota en mil pedazos".

Le dije que era muy bueno entrar al cielo y quedarse ahí para siempre.

Tiempo después, Sher Rahman y Zainullah fueron arrestados.

Nunca me dijeron dónde querían que llevara a cabo el ataque, pero recientemente me dijeron que estuviera listo para cualquier momento.

Gente común

Si uno se encontrara con ellos, jamás se imaginaría que eran extremistas. Parecían gente común y corriente.

Durante este período, a cada momento, lo único que pensaba era ser un fedayín.

Cuando mi profesor venía a darme clases, y mientras trabajaba, mi mente no se apartaba del objetivo.

Mi padre es diabético y su salud empeoró desde que supo esto. Ahora no puede dormir de noche.

Pero, ahora, Alá me ha dado nueva vida. Quiero concentrarme en mis estudios, trabajar duro y entrar al ejército de Pakistán.

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