Última actualización: Domingo, 13 de febrero de 2011

La magia de la conciencia

Hay algo que todo el mundo sabe sobre usted: que es y está consciente.

Lo que puede parecer extraño es que algo tan ubicuo sea considerado un problema.

Pero analizando el asunto de manera objetiva, la pregunta de qué está pasando adentro de su cabeza cuando se relaciona con su entorno ha desconcertado tanto a tantos eruditos que se le conoce simplemente como "el difícil problema".

Los neurocientíficos no han encontrado aún nada en el cerebro que estén contentos de llamar "la conciencia" y los filósofos están lejos de un acuerdo sobre cómo definir el proceso que se inicia cuando despertamos.

Buscando en el lugar equivocado

¿Demuestra la conducta lúdica de un gatito ésta teoría sobre la conciencia?

Sin dejarse intimidar por la historia, un psicólogo cree tener la respuesta. El problema, declara Nicholas Humphrey, profesor emérito de la London School of Economics, es que la gente ha estado buscando en el lugar equivocado.

"Científicos y filósofos han asumido desde el principio que la conciencia es algo que, de alguna manera, nos ayuda a pensar mejor, mejorar nuestra inteligencia o nuestras habilidades cognitivas", afirma.

La conciencia, argumenta en su libro Soul Dust (Polvo de Alma), no está relacionada con el pensamiento, es más bien la forma en que nuestro cerebro genera para sí mismo sentimientos poderosos, colores y olores con la persona al centro de todo este proceso.

Uno de los principales efectos de la conciencia es hacernos disfrutar de la vida y tener miedo a la muerte. Alimenta la alegría, el juego y la emoción de vivir en el mundo

Nicholas Humphrey

"La conciencia es una especie de teatro, una obra que montamos para nosotros mismos dentro de nuestras propias cabezas", declara.

"Generamos este misterioso espectáculo mágico con el fin de encantar al mundo y darnos un sentido de nuestra propia importancia y lugar en él".

El cerebro, añade, es una máquina extraordinariamente compleja, que durante miles de años de evolución ha "interiorizado" respuestas sensoriales para generar este "teatro" de la experiencia.

Esto hace posible que las criaturas disfruten de la vida, les entusiasme vivir en el mundo: lo podemos ver en acción cuando un gatito juega con un ovillo de cuerda, o los corderos retozan en el campo.

Computadoras inteligentes

El profesor Humphrey cree que una vez que los científicos empiecen a concebir el conocimiento de la manera correcta, con el tiempo descubrirán los procesos que se producen en el cerebro para generarlo.

¿Tiene la simulación por computador la clave para comprender la conciencia?

No obstante, hay científicos que ya creen que son capaces de simular algo parecido a las neuronas conscientes en el cerebro usando "redes neuronales" en las computadoras.

Trabajan en los sistemas de cómputo que provocan la "interiorización” sensorial, el proceso que el profesor Humphrey señala como la base de la conciencia.

Las redes neuronales en las computadoras son capaces de "capturar la información sobre el mundo y hacerla útil" de la misma forma que nuestros cerebros, dice Igor Aleksander, profesor emérito de ingeniería de sistemas neuronales en el Imperial College de Londres.

Aunque todavía estamos en los albores del desarrollo de estos sistemas, Aleksander cree que refinando los modelos de las computadoras, lo científicos eventualmente podrán comprender cómo los humanos experimentamos el mundo.

El rincón de los filósofos

Si bien el problema puede ser bastante nuevo para los informáticos, ciertamente no lo es para los filósofos, quienes han tratado de encontrar la manera correcta de hablar de la conciencia durante mucho tiempo.

El filósofo francés Descartes también concibió un "teatro" dentro de su cráneo.

Para Galen Strawson, filósofo cuya crítica del libro Soul Dust provocó un conflicto en la red con el autor, lo importante es la diferencia entre lo que la conciencia hace y lo que es.

Los modelos de computadora pueden ayudarnos a entender lo que hace la conciencia, declara, pero nadie nos puede decir más de lo que ya sabemos sobre lo que es. Incluso un niño de cinco años sabe lo que es percibir el color o el olor de la hierba recién cortada.

Strawson no discute que la conciencia sea un proceso físico que tiene lugar en el cerebro, si no que dicho proceso "es sólo” la experiencia vivida.

El peligro, dice, es que nos acercamos al tema con nuestros conocimientos actuales de neurociencia para terminar diciendo que algo que es "muy, muy real" es en realidad una ilusión.

"Sólo cuando piensas que sabes más de lo que nosotros sabemos, que piensas que tienes un problema", explica.

Cosas del alma

Si bien no es probable que el libro del profesor Humphrey apacigüe a todos los filósofos ni científicos expertos en la materia, su teoría tiene una intención más espiritual.

Su análisis de la evolución y propósito de la conciencia se centra en el hecho de que le permite a los seres humanos tener experiencias "mágicas" con su propio ser.

La conciencia, dice Humphrey, nos permite hablar del alma humana.

"La gente tiende a pensar que la religión inventó el alma. Creo que es absolutamente al revés. Éramos seres espirituales antes de ser religiosos", declara.

La dificultad es que, una vez que esta "ilusión" es parte de la vida de las personas, plantea una inmensidad de preguntas profundas sobre la naturaleza de la vida y la muerte.

"Una vez que creemos en la importancia de nuestro ser individual y nuestro alma individual no podemos soportar la idea de que vaya a extinguirse", comenta.

"Pero somos seres materiales. Una vez que la materia muere, el alma se va a morir con ella".

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