Última actualización: Martes, 1 de febrero de 2011

Egipto: el poder de palanca de EE.UU.

Protestas en El Cairo

Algunos creen que la Casa Blanca debería suspender el financiamiento para forzar la salida de Hosni Mubarak.

Las protestas en Egipto obligaron al ejército a sacar sus tanques a la calle. Y aunque los militares prometieron no emplear la fuerza en contra de los manifestantes, el gesto también ha servido para recordar que quien paga buena parte de esos tanques es el gobierno de Estados Unidos.

Egipto es el segundo receptor de ayuda militar estadounidense, después de Israel. Unos US$ 1.300 millones anuales son destinados a entrenamiento y adquisición de equipos militares, como aviones F16, helicópteros Apache o tanques M1, según un informe del Servicio de Investigaciones del Congreso de EE.UU.

Esa asistencia es un reconocimiento que da Washington al papel jugado por Egipto en moderar las tensiones en el Medio Oriente desde que firmó la paz con Israel en 1979 y al papel estratégico que tiene en el mundo árabe.

Hasta ahora no hay reportes de que esos equipos pesados hayan sido usados para reprimir a los manifestantes, quienes, de hecho, dieron la bienvenida a los efectivos del ejército cuando la semana pasada desplazaron a los grupos antimotines de la policía.

Algunos dicen que la Casa Blanca podría usar su ascendente sobre los militares egipcios para acelerar esa "transición ordenada" que dice querer, y que debería suspender el financiamiento para forzar la pronta salida de Hosni Mubarak.

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Espacio perdido

A finales de la semana pasada el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, sugirió que su gobierno estaba reevaluando la cooperación militar con Egipto, atendiendo a la evolución de la crisis y al comportamiento del presidente Mubarak.

Sin embargo, declaraciones posteriores del presidente Barack Obama y de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, desautorizaron a Gibbs, según algunos, por "realismo" en la verdadera capacidad de EE.UU. de influir en el desarrollo de los acontecimientos y, sobre todo, por su interés en mantener como aliados a los militares egipcios.

"La reacción de Washington al creciente levantamiento no tendrá casi ningún impacto en lo que pase en el mundo árabe", afirmó Marina Ottaway, directora del programa del Medio Oriente de la Fundación Carnegie para la Paz, centro de estudios de Washington.

La reacción de Washington al creciente levantamiento no tendrá casi ningún impacto en lo que pase en el mundo árabe

Marina Ottaway, directora del programa del Medio Oriente de la Fundación Carnegie para la Paz

"Los manifestantes que han visto históricamente a EE.UU. como el apoyo de regímenes autoritarios no van a atender los llamados de Washington a evitar la violencia. Y los regímenes que han sido autoritarios por décadas no van a ver súbitamente la sabiduría de la libertad por las declaraciones de Washington".

Aunque Ottaway asegura que la evolución de la crisis se deberá mayormente a factores internos, reconoce que lo que se diga desde la Casa Blanca "tiene un efecto en la región", aunque no con el peso que habría sido de esperar décadas atrás.

Palanca debilitada

Desde hace varios años la Casa Blanca ha intentado que Mubarak realice reformas democráticas, unas presiones que durante el gobierno de George Bush llevaron la importante relación bilateral a su punto de máxima tensión.

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Entonces, toda la influencia que le daría a Washington su generoso programa de ayuda militar estadounidense no parece haber tenido demasiado efecto.

"No está Washington precisamente en posición de ordenar lo que pueda pasar hoy en Egipto", explicó a BBC Mundo, George Chaya, catedrático experto en temas del Medio Oriente.

Hablando vía telefónica desde El Cairo, Chaya aseguró que la Casa Blanca "se ha replegado" en la región como "lógica reacción a la política practicada de George Bush" y que como consecuencia el gobierno estadounidense habría perdido influencia.

"EE.UU. no puede ser determinante, si puede ser coadyuvante a una solución mediante una salida negociada, junto a la Unión Europea, pero no en solitario. (…) No creo que pueda ser un factor tan determinante", afirmó Chaya.

Gas made in USA

Manifestaciones en El Cairo

Expertos reconocen que lo que se diga desde la Casa Blanca "tiene un efecto en la region".

Otros consideran que la Casa Blanca puede hacer mucho para definir el rumbo de los acontecimientos, usando la influencia que le dan los US$ 68.000 millones entregados a El Cairo desde 1952.

De acuerdo con un cable filtrado recientemente por Wikileaks, los militares egipcios estarían ávidos de más y habrían expresado repetidamente a diplomáticos estadounidenses que consideran insuficiente el nivel de los fondos de ayuda.

Aunque según el documento los diplomáticos no ofrecieron aumentarlo, si prometieron mantenerlo y eventualmente hacer lo necesario para enfrentarse al Congreso, en caso de que surgiera alguna iniciativa para cortar ese financiamiento.

El grupo pacifista femenino Code Pink, creado en 2003 para oponerse a la invasión de Irak, solicita que se suspenda inmediatamente la ayuda militar, condicionada a la renuncia de Mubarak y la adopción de reformas democráticas en Egipto.

Code Pink destaca las imágenes que se han presentado en la televisión internacional, en las que participantes en las protestas muestran contenedores vacíos de gases lacrimógenos que habría sido lanzado la policía en los que se puede leer instrucciones en inglés y el sello de origen: made in USA (hecho en EEE.UU.)

"El gobierno estadounidense debe romper sus lazos con el actual régimen en Egipto. Mientras valerosos ciudadanos egipcios son bombardeados con gas lacrimógeno estadounidense y otras armas made in USA, nosotros debemos decir: basta".

El papel militar

El gobierno estadounidense debe romper sus lazos con el actual régumen en Egipto

Code Pink, grupo pacifista femenino

Esta semana estaba previsto que se diera en Washington, la 27ª ronda de conversaciones entre las fuerzas armadas de Egipto y EE.UU., un rutinario diálogo anual demostrativo del nivel de cercanía entre ambas fuerzas armadas y cuyo cronograma estaba pautado desde antes del estallido de la crisis.

Pero la parte egipcia regresó a su país ante el agravamiento de la situación y aunque el Pentágono no ofreció detalles de lo tratado en los pocos días que la comitiva pasó en Washington, se especula que hayan aprovechado para enviar un mensaje directo al presidente Mubarak.

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Hasta ahora las Fuerzas Armadas egipcias han actuado como barrera entre los ciudadanos y la policía, que se vio desbordada al fracasar el trabajo de los equipos antimotines, a cuya acción represiva se le atribuye buena parte del agravamiento de la ira popular.

Más allá de quién presida el gobierno egipcio, en EE.UU. se confía en la clase militar de la nación árabe para apuntalar la estabilidad y prevenir una forzosa redefinición de alianzas y balances en la región.

Por eso luce poco probable que la Casa Blanca quiera usar los fondos de asistencia como palanca contra Mubarak, independientemente de que pública y privadamente esté haciendo gestiones para que la crisis se supere lo más pronto posible.

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