Última actualización: Martes, 11 de enero de 2011

China, el gigante económico que quiere ser superpotencia militar

El prototipo del J-20

El gran tamaño del prototipo del J-20 hace pensar en un rango de vuelo mayor y alta capacidad para cargar armas.

China ya prueba en vuelo un avión caza bombardero supuestamente invisible al radar, una muestra de que el gigante económico también marcha a paso firme camino a la condición de potencia militar, si no lo es todavía.

La crisis económica ha llevado a los países más desarrollados a recortar sus presupuestos en Defensa. Incluso EE.UU. se ha visto obligado a anunciar una reducción de gasto militar de US$80.000 millones en cinco años.

En la senda contraria va Pekín. Sólo en la década 1999-2009, mientras se convertía en la segunda potencia económica del mundo, multiplicó por cuatro su presupuesto armamentístico, al tiempo que insiste en que eso no debe representar una amenaza para nadie.

Sin embargo, los US$76.300 millones que se estima destina el gigante asiático a Defensa todavía están lejos de los US$600.000 millones de EE.UU.

Las alarmas

Pese a ello, como apunta el editor del servicio chino de la BBC Shirong Chen, el acceso de Pekín a la última tecnología en fuerza aérea, naval y balística ha disparado numerosas alarmas en el mundo.

Los que más gastaron en defensa en 2009

  • EE.UU.: US$661.000 millones
  • China: US$76.300 millones
  • Francia: US$64.000 millones
  • Reino Unido: US$58.000 millones
  • Rusia: US$53.000 millones
  • Japón: US$52.000 millones
  • Alemania: US$46.000 millones
  • Arabia Saudita: US$41.000 millones
  • India: US$36.000 millones
  • Italia: US$36.000 millones
  • Brasil: US$26.100 millones

Sin ir más lejos, Japón definió a China como su principal preocupación por su actitud cada vez más firme y agresiva tanto en el Mar Amarillo como en el Mar del Sur de China.

También suenan fuerte las alarmas ante el desarrollo tecnológico-militar chino en Taiwán, al que Pekín considera una provincia propia.

Hace un año, EE.UU. vendió a Taiwán un paquete armamentístico por US$6.400 millones, lo que llevó a Pekín a congelar sus relaciones militares con Washington.

Meses después, el malestar se agudizó por las maniobras navales de los estadounidenses en la región.

Misil DF-21D y submarino nuclear.

China ha avanzado rápidamente en el desarrollo de misiles y submarinos de alta tecnología.

Ahora, el secretario de Defensa de EE.UU, Robert Gates, se encuentra de visita China. Pero junto a las sonrisas y los apretones de mano, lo que tuvo que asimilar también fueron las imágenes del nuevo "avión invisible", reveladas por la prensa.

El llamado J-20 aparece como un serio rival del estadounidense F-22 Raptor, el avión de combate estadounidense capaz de pasar inadvertido por el radar.

De la escopeta a la computadora

Como recuerda Shirong Chen, la vieja generación militar china vivía muy orgullosa con su poderosa y numerosa infantería hasta que despertaron a la nueva realidad con la Guerra de las Malvinas/Falklands (1982) y las dos guerras del Golfo (1990 y 2003).

El conflicto que enfrentó al Reino Unido y Argentina hace tres décadas hizo reaccionar al entonces líder chino Deng Xiaoping que recortó las tropas en un millón de efectivos para destinar el dinero ahorrado a mejorar el equipamiento.

Robert Gates

El secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, estaba en China cuando se filtró el vuelo del J-20.

Los dos conflictos de Irak, por otra parte, sirvieron para demostrar la superioridad tecnológica de Washington y sus aliados. Esto llevó a Pekín a apostar por la informatización de sus fuerzas armadas.

Luego de décadas de expansión constante, en 2010 el presupuesto militar chino aumentó en 7,5%, menos que en otros años.

Esa decisión desató críticas de altos mandos militares, incluyendo la del prominente general Jiang Luming, quien escribió un artículo en una publicación del partido comunista llamando a duplicar el presupuesto de las fuerzas armadas hasta al menos el 2,8% del Producto Interno Bruto, nivel que describió como el promedio en 132 países después del fin de la Guerra Fría.

Entre otras razones para justificar este gasto, menciona que China es un país socialista sin aliados militares, una situación agravada por el embargo armamentístico decretado por la Unión Europea desde los sucesos de la plaza de Tiananmen en 1989, lo que obligaría a Pekín a invertir más en desarrollar su propio armamento.

Mientras Pekín presiona para que sea levantado el bloqueo, de momento sólo puede contar quizás con Rusia para adquirir armamento avanzado, indica Shirong Chen.

No obstante, China parece aprender rápido. De hecho, hay analistas que dicen que el alumno ya está adelantado al profesor.

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